Ni tren ni autopista para volver a casa: "He dejado Gelida y duermo en Barcelona hasta que se arregle"

El corte de la AP-7 derivado del accidente ha aumentado el tráfico un 11,6% en la C-31S y la C-32

Las obras para reparar el puente de la autopista AP-7 dañado a raíz del accidente de la R4 en Gelida
30/01/2026
3 min

"Los del bus que ha salido de Barcelona a las 16.30 h acabamos de llegar a Gelida". El mensaje llega a las 19 h –dos horas y media después– al grupo de WhatsApp que hace años se creó para que los gelidenses se avisen de por dónde va el autobús directo entre Barcelona y Gelida. Sin embargo, desde hace diez días los mensajes han cambiado por completo y la gran mayoría son consejos y trucos para tratar de que un trayecto que normalmente dura unos 40 minutos no se alargue hasta cerca de tres horas.

El 'accidente de tren de la R4 en Gelida que dejó a una víctima muertale que fue el detonante de la crisis ferroviaria sin precedentes que ha vivido Catalunya también ha dejado a los 7.000 gelidenses en un limbo extraño: no hay tren para salir o volver del pueblo –la R4 está cortada entre Sant Sadurní y Martorell, y Gelida es la única parada que queda en medio– y la autopista AP-7 vuelve a estar cortada en sentido sur, también de Martorell en Sant Sadurní. Aquí hay que sumar el hecho de que, dado que el transporte alternativo que ofrece Renfe también está afectado por el corte de la AP-7, el bus que sustituye al tren debe pasar por carreteras secundarias, lo que hace que los diez minutos que normalmente hay entre Martorell y Gelida se conviertan en media hora o 40 minutos.

"Trabajo en Barcelona de martes a viernes, y hay días que acabo a las ocho de la tarde. Habitualmente cogía a Renfe o el bus y tenía paciencia, pero ahora es imposible. Tengo dos hijos, no puedo salir tarde y no saber cuándo llegaré a casa y al día siguiente volver a Barcelona". Ante este panorama, ha optado por quedarse a dormir en la capital catalana hasta que mejore la situación: "Estoy separada y tengo a los niños cuando me tocan, pero ahora hemos tenido que rehacer un poco los horarios. Los días que yo salgo a las ocho, se les queda su padre y yo me quedo dormir en Barcelona porque tengo la noche".

También ha tenido que cambiar la población donde duerme Marta. Barcelonina de toda la vida, hace poco más de un año que se trasladó a Gelida, pero sigue trabajando en una escuela de Gràcia. "He dejado Gelida y duermo en Barcelona entre semana hasta que se arregle –admite–. La semana pasada ya me encontré con dos días que tardé casi dos horas en volver a casa, cuando normalmente en coche son 40 minutos. Daba igual si iba por la autopista, por la autovía o por las curvas", se queja.

Pero las peripecias para ir y volver del trabajo desde Gelida no solo deben hacerlas quienes se desplazan a Barcelona. Mireia Cartró que lleva años trabajando en Sabadell y ha visto como el rato de coche que tiene que hacer para ir al trabajo se ha triplicado: "Antes cogía la C-58 y después la AP-7 en dirección a Tarragona y estaba en Gelida en 30 minutos. Ahora voy por la B40 desde Sabadell y salgo a Martorell para coger la carretera Martorell ya está colapsada. Hay días que tardo una hora y media en volver a casa", crítica. También explica que, aunque esta semana uno de los carriles de la autopista sí estaba abierto, la caravana se alargaba tanto que era como si siguiera cerrado.

Y también se encuentran problemas los que intentan ir hacia el sur, como Marta Rius. Ella trabaja en Vilafranca del Penedès, a 20 minutos en coche y pocas paradas en tren, pero en los últimos diez días para ir al trabajo ha tenido que tomar una carretera de curvas de un solo carril donde normalmente se acumulan ciclistas y también algunas personas caminando por el arcén. "Ya no es sólo que tardo más del doble en llegar al trabajo, sino que también es peligroso", advierte.

Aumento de tráfico en otras vías

El corte de la AP-7 se ha traducido en un aumento de tráfico en otras vías. Tal y como recoge el ACN, la interrupción de la circulación de esta arteria de tráfico ha hecho aumentar un 11,6% la afluencia de vehículos en la C-31 sur y la C-32 sur, después de que se decidiera levantar las barreras de los peajes para evitar congestiones. Por el contrario, el tráfico cayó un 9,1% en la B-23. Por lo general, la falta de servicio por parte de Cercanías hizo aumentar el tráfico en otras carreteras principales. La pasada semana, el de la C-17 entre Barcelona y Vic aumentó un 10%. También se registraron aumentos en la C-58 (3,5%), en la C-33 (5,5%) y en la A-2 (4,4%).

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