El desahucio de la Casa Orsola, aplazado por la presión vecinal: "Será indesnonable, no nos doblaremos"
Miles de personas se han concentrado frente al inmueble para detener el desalojo, que se ha reprogramado para las 5 de la mañana del martes
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Barcelona"Cuando nos organizamos no pueden con nosotros; hoy hemos ganado". Con esta sentencia el Sindicato de Alquiladoras agradecía a los miles de personas que se han concentrado este viernes por la mañana ante la Casa Orsola su implicación para detener el primer desahucio del edificio, el del Josep Torrent: un vecino de 49 años que lleva 24 viviendo en el blog. La comitiva judicial que acudió esta mañana a la Casa Orsola para ejecutar el desalojo de su piso no pudo salir adelante, alegando que había demasiadas personas y demasiada prensa y no se habría podido llevar a cabo "en condiciones de seguridad", según ha comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.
Ahora bien, los juzgados han vuelto a poner el marcador en tiempo de descuento. En la breve reunión que han mantenido a pie de calle con Josep –que ha salido a recibirles acompañado de sus representantes en el sindicato–, le han comunicado que su desalojo se aplaza hasta la noche del lunes al martes de la semana que viene. "Es inédito que convoquen un desahucio a esta hora y lo hacen en un intento de desmovilizarnos, pero también lo vamos a parar", ha asegurado la portavoz del sindicato, Carme Arcarazo, tras convocar a todos los manifestantes el lunes a las 21 h. "Volveremos a dar conciertos, cena, charlas y volveremos a dormir ante la puerta y cuando lleguen volveremos a ser miles: Casa Orsola será indesnonable", aseguró. "No nos doblaremos a los fondos de inversión. Ellos tienen la policía y nosotros tenemos las llaves y la gente. Hoy aquí somos miles, pero en la madrugada del martes seremos más", ha insistido Arcarazo, desde uno de los balcones de Orsola.
Una movilización histórica
"Nunca habíamos visto a tanta gente junta, en ninguna ciudad del Estado, intentando detener un desahucio; nunca", aseguraban a primera hora de la mañana fuentes del sindicato, que han calificado la movilización "de histórica". El hecho es que, desde primera hora de la mañana, primero decenas, después cientos y finalmente miles de personas se han reunido en cuestión de dos horas en la supermanzana del Eixample donde está ubicada la Casa Orsola para defender este emblemático edificio modernista. Los vecinos llevan años en lucha, desde que en el 2021 la nueva propiedad (Lioness Inversiones) decidió que no renovaría ningún contrato de alquiler porque prefería reformar los pisos y ponerlos en el mercado como alquiler de temporada de lujo, en el triple de su precio actual con mensualidades que alcanzan los 2.800 euros.
"Soy vecina del barrio de Sant Antoni, estoy jubilada y con una pensión alta y dedico más de la mitad a pagar el alquiler", explicaba al ARA la Fina a primera hora de la mañana, frente a la Casa Orsola. "El contrato se me acaba el próximo año: entonces lo que viven hoy ellos podría vivirlo yo". A su lado, otras dos vecinas se añadían a la conversación. "Mis hijos han tenido que marchar a vivir fuera, a Santa Perpètua de Mogoda ya Sant Joan Despí, y yo quiero quedarme en Barcelona, pero no sé si podré", remarcaba Fina. "Yo soy propietaria, pero me preocupa mucho el modelo de Barcelona que se está dibujando, y veo cómo los vecinos se marchan, los comercios de toda la vida pliegan y no quiero que esto siga así", explicaba Antonia.
La fecha del desahucio finalmente aplazado de Josep ha coincidido esta semana con el desahucio sorpresa de la Antiga Massana, el pasado martes. En ese caso las cargas policiales y la acción sorpresa por parte del Ayuntamiento consiguieron vaciar el edificio. En el caso de Orsola, tanto el Sindicato de Inquilinos como los vecinos se han autogestionado y desde el jueves por la tarde han celebrado un maratón de actos vecinales que contó con el apoyo del mundo de la cultura, algunas personalidades catalanas, expertos, políticos y referentes del periodismo del país.
Llamamiento a una huelga de alquileres
A la concentración de protesta también se han unido esta mañana los inquilinos de diferentes bloques de Sabadell, Sentmenat y Banyoles que han iniciado una huelga de alquileres. Desde uno de los balcones de la Casa Orsola han mostrado su apoyo a los afectados ya todos los vecinos de Barcelona que están sufriendo por los aumentos de los alquileres y han instado a todo el mundo a sumarse a la huelga de alquileres y colaborar con la caja de resistencia que están organizando para sufragar la protesta. "Es que a nosotros no nos financia nadie, ningún partido político ni ninguna subvención, y eso hay quien no puede entenderlo. Estamos aquí porque creemos firmemente en lo que estamos defendiendo", ha recordado Enric Aragonès, presidente del Sindicato de Inquilinos.
El jueves al mediodía varias instituciones también salieron en defensa de la Casa Orsola. La Sindicatura de Greuges de Barcelona se ofreció como mediadora en el conflicto y el Ayuntamiento pidió a las partes que se avengan a dialogar para llegar a un consenso. Este viernes, la primera teniente de alcalde, Laia Bonet, hizo un llamamiento a aprovechar "la ventana de oportunidad" que supone el aplazamiento del desahucio, y dijo que el consistorio quiere "empujar" para que llegue a buen puerto. El sindicato recuerda que, hasta ahora, durante estos tres años, la propiedad nunca ha aceptado una negociación colectiva: "Quieren atomizar a los inquilinos, pero nosotros creemos que si todos tienen el mismo problema, la solución para ellos debe ser colectiva", ha explicado Arcarazo.
Las negociaciones, según explican fuentes del sindicato, deberían empezar la próxima semana, pero la nueva fecha de desahucio prevista para la madrugada del martes tensiona el calendario. "Nosotros volveremos a venir, el problema es grave y nos afecta a todos los vecinos de Barcelona", ha remarcado Bet, una de las manifestantes, antes de marcharse. "Intentaré despertarme y venir, por supuesto", admitió Silvie, una octogenaria que considera "una vergüenza" que los juzgados pongan la nueva fecha de noche. "Lo hacen para desmovilizarnos y, al menos por mi parte, no lo conseguirán", ha asegurado Alfons, miembro de la asociación de vecinos del Eixample. "Nos volverán a encontrar, sin duda", plantó cara Dúnia, una joven que también estuvo el martes en las protestas por el desalojo de la Antiga Massana. "Aquí no hay una crisis de vivienda, aquí hay un claro conflicto con dos partes enfrentadas, los rentistas y especuladores, por un lado, y los vecinos por otro", ha concluido Aragonès durante su discurso desde el balcón.