Aticco, tienes un problema
Mientras el gobierno de la Generalitat no ponga el grito en el cielo de la misma manera que lo pondría por una discriminación por raza o por género, no tendremos más remedio que señalar a las empresas que hacen un conflicto del uso de la lengua.
Un chico de 15 años ha muerto esta noche en el barrio de la Sagrera, en el distrito de Sant Andreu, en Barcelona, cuando le han disparado con un arma de fuego en el Parc de la Pegaso. Según la consellera Parlon, los primeros indicios apuntan a una venganza entre bandas.Tenemos un problema grave, que no teníamos, con las armas de fuego. En Barcelona ya ha habido este año siete personas muertas por las balas. Una al mes. Las bandas de narcotraficantes hacen de las ciudades sus centros de distribución, hay mucho dinero circulando, muchas armas circulando (recuerden que tenemos una guerra en Europa, en Ucrania, concretamente), y sus crímenes tienen como escenario cualquier barrio, desde Balmes/Travessera hasta el Parc de la Pegaso. Ya no están instalados en Barcelona, sino que viven en Barcelona, y allí matan, tanto da que sea el día que viene el Papa como el que se presenta el Tour de Francia. Y compran otros negocios y tienen capacidad, si la policía y la justicia no les hacen frente, de convertirnos en una narcosociedad.Esta semana he dicho aquí que alrededor de 300.000 personas habrían pedido papeles en Cataluña (a la vista de la cifra total española), y han acabado siendo un poco menos, 257.000 solicitudes, del total de un millón ciento setenta mil en toda España. Y eso que al principio el gobierno español hablaba de medio millón en total. Más de la mitad ya están admitidas a trámite. En Madrid las solicitudes han acabado siendo 200.000, y en el País Valenciano 167.000. En estas dos páginas hay el detalle de qué edades tienen los nuevos ciudadanos, de qué países vienen, de qué sectores van a trabajar. No repasaremos ahora el reto que supone integrar a todas estas personas en todos los sentidos. La inmigración permite que la economía no se detenga, pero hacen falta servicios. ¿Pagaran impuestos, y, al mismo tiempo, cómo pagaremos todo esto? Y aquí es donde entran los presupuestos que ayer aprobó el Parlament. Es una buena noticia, que llega en julio (!), y aún gracias, porque ahora íbamos con los presupuestos prorrogados del 2023. De hecho, tener presupuestos debería ser una obligación, porque como hemos dicho aquí muchas veces no son sus dinero, son nuestro dinero. Ahora bien, Cataluña siempre irá justa, con presupuestos o sin ellos, mientras no pueda disponer de su esfuerzo fiscal. Por eso hace falta un nuevo y mucho mejor sistema de financiación. Y hablando de todo esto: ya están al tanto de la denuncia del despido de una trabajadora de la empresa Aticco por haber hablado en catalán. La empresa dice que no fue exactamente así, que la decisión “responde exclusivamente a motivos profesionales”, pero la trabajadora lo niega. De hecho, de las causas de despido que le dieron, dos tenían que ver con el uso del catalán. El consejero de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, ha ordenado a la Oficina de Protección de los Derechos Lingüísticos que abra una investigación y adopte las medidas oportunas.
Aquí también estamos escasos. La discriminación lingüística con el catalán en Cataluña debe ser legalmente perseguida y sus responsables deben recibir la correspondiente sanción legal. Deben notar el aliento de la ley en su nuca y en la de su negocio. Si todo queda en investigaciones administrativas y medidas oportunas, la impunidad de los que odian o creen que el catalán es un estorbo crecerá. No seremos pedagógicos con los recién llegados, que bastante notan que el castellano es mayoritario. Por lo tanto, mientras el gobierno de la Generalitat no ponga el grito en el cielo de la misma manera que lo pondría por una discriminación por raza o por género, no tendremos más remedio que señalar a las empresas que generan un conflicto por el uso de la lengua.
Buenos días.