Cocina catalana

La masovera que colgó el hábito para abrir un restaurante a pie de carretera en Platja d'Aro

Ca la Pepa está especializado en producto, especialmente en pescado salvaje de la lonja de Palamós y cocina de chup-chup

Pepa Sánchez, con 72 años, es la cocinera del restaurante Ca la Pepa de Platja d'Aro
31/03/2026
3 min

Pepa Sánchez (Barcelona, 1953) encontró la vocación de cocinera trabajando en mil y un otros oficios, entre los cuales el de masovera en Rupià y el de secretaria de dirección en un bufete de abogados. Un día le propusieron que se encargase de un restaurante, y se salió tan bien que entendió que lo que le gustaba de verdad era aquello: cocinar y tener contacto con el cocinero. El 16 de abril de 2011, junto con su hijo Lluís, abrió el restaurante Ca la Pepa, situado a pie de carretera en Platja d'Aro, y hoy es referente en cocina de producto, especialmente el pescado de la lonja de Palamós, y en buenos vinos, de los cuales se encarga Lluís, formado como sumiller.Voy un sábado al mediodía a hablar con ella, y me encuentro el restaurante lleno hasta los topes. Los clientes parecen habituales por la familiaridad con que hablan con el equipo. A la Pepa no la veré hasta el final del servicio, cuando en las mesas ya estén con los cafés y las copas, porque la sobremesa se alarga gracias a un músico conocido de la casa, que les canta con su guitarra canciones de un repertorio cosido de clásicos conocidos. "Hasta hace tres años estaba sola, en la cocina, pero me tuvieron que operar para ponerme prótesis en las rodillas, y entonces buscamos un cocinero, el Dani", me explica. Ahora el Dani y ella se organizan para compartir el trabajo. "Esta semana, el Dani ha cogido vacaciones, y entonces estoy yo sola al frente, pero habrá otra semana que descansaré yo", explica, y añade que desde el pasado septiembre se ha adherido a la jubilación activa. Quiere trabajar, y quiere hacerlo durante años.Guisantes lágrima de Santa Susana

La cocina es pequeña, y deslumbra pensar que puedan preparar todos los platos que tienen a la carta. Como estamos en primavera, he comido guisantes, guisantes de lágrima de Santa Susanna, que eran delicados, de bocado pequeño. De segundo plato, úrnola a la panadera, una buena pieza, que la Pepa ha sabido hornear con una cocción exacta. El úrnola lo enseña entero Lluís, y a continuación lo elige, y lo acompaña con una ensalada de lechuga verde, que es tan buena como el mismo pescado.En la carta hay muchos otros platos, que son los preferidos de Pepa: los de chup-chup. "Los aprendí de mi suegra, que se llamaba Alba Ibáñez y era de Tàrrega". La suegra es la que le enseñó a hacer las albóndigas, los calamares rellenos, los arroces, los platos de caza como la tórtola, la codorniz o la perdiz, que cocina de diversas maneras, como en escabeche. También los callos, que son otra preparación de chup-chup. "De la madre, que se llamaba Maravillas Rodríguez, aprendí las bases de la cocina, como los sofritos, y de la suegra, el resto".

Pepa Sánchez con su hijo Lluís, que es el sumiller del restaurante, y con quien comparte la responsabilidad de Ca la Pepa

La Pepa continúa explicándome que hay un plato que actualmente es el que más le piden. Es el huevo de campo, que prepara con huevos fritos y verduras de temporada, es decir, hoy con alcachofas, y le añade panceta de la marca Joselito. "En todos los servicios me piden", asegura, y comenta que cuando se acaban las alcachofas lo hace con judía tierna.Sobre los guisantes que le he pedido, dice que son tan buenos, los de lágrima, los más pequeños, que los compran a un precio muy alto, que solo los saltea brevemente en la sartén con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y que les pone un pensamiento de sal. "No hace falta nada más". Y pasa lo mismo con la ensalada de habas tiernas, que son tan tiernas que también las cuece brevemente y las acaba con jamón de bellota.Para terminar, los golosos sabed que la Pepa también prepara los postres. Tiene de preferidas, que tiene estudiado que son las que gustan: tarta de queso, flan de huevo, pudin de manzana y pasas al ron y tarta de chocolate. "A veces también hago otras, y entonces hago tiramisú". Y así es como la Pepa va hablando, transmitiendo pasión por un oficio que no quiere abandonar, mientras en la sala la música tocada por el guitarrista continúa, y el hijo, Lluís, continúa sirviendo copas.

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