Música

Minibús Intergaláctico: "Nos gusta el LSD y hacer rock pasado de vueltas"

La banda gerundense presenta el disco 'Movimiento oscilante polinómico y=1/x', que los reafirma como uno de los grupos más singulares y atrevidos del panorama catalán

El grupo gerundense Minibús Intergalàctic presenta 'Movimiento Oscilante Polinómico y=1/x'
Act. hace 20 min
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GironaEl grupo gerundense Minibús Intergalàctic ya empieza a hacerse un nombre dentro del panorama musical catalán. Después de un álbum de debut muy sólido, ahora presentan el segundo disco, "Moviment oscil·lant polinòmic y=1/x" (Neu!, 2026), que vertebra las bases del proyecto y apunta a convertirse en uno de los descubrimientos musicales del año. La gira de presentación comenzará el 24 de abril en Girona y continuará en Barcelona (9 de mayo), Reus (22 de mayo) y Lleida (30 de mayo).

La banda se formó de manera espontánea y sin pretensiones en 2021, en los pasillos de la Universitat de Girona, donde congeniaron cinco jóvenes nacidos a finales de los noventa con intereses comunes. Son Edu Lazo (batería), Santi Fonfría (guitarra y voz), Ivette Roig (bajo) y Aram Figueras (guitarra), todos ellos de Girona o sus alrededores, e Ícar Iranzo (órgano, sintetizadores y voz), de Terres de l'Ebre, que llegó a la ciudad para hacer la residencia de medicina.

Desde entonces han consolidado un estilo propio y potente, de raíz psicodélica y corte sesentero. En este segundo trabajo, su sonido se adentra en territorios más oscuros, con incursiones al space rock, el shoegaze, el postpunk y el indie pop ruidoso de finales de los ochenta. El resultado es un equilibrio tenso entre la contundencia de las guitarras eléctricas y la sensibilidad melódica pop que lo hace todo más digerible. Y, en directo, toda esta energía se multiplica en una propuesta desbordada, casi caótica, con un punto de locura. "Creo que

psicodélico

es una etiqueta que nos sienta bien, porque nos gusta el LSD y es un paraguas muy amplio que abarca muchas cosas. Al final tampoco deja de ser nada más que rock pasado de vueltas: hacerlo todo extraño y weird", explica Santi Fonfría.

Ciertamente, todo lo que rodea a Minibús Intergalàctic es extraño y excéntrico, pero también honesto y sincero. Sin pretensiones, imposturas ni concesiones. Tal como sale. "Hay una sinceridad en lo que hacemos. Es lo que nos sale porque no hay otra manera, es algo muy directo. Si el disco ha salido así es porque es lo que nos gusta y lo que escuchamos. En ningún momento ha habido la idea de cambiar algo porque quizá en la radio sonaría mejor", reconoce Aram Figueras.

De The Smiths a Antònia Font

En su propuesta musical resuena un imaginario claramente anglosajón, con referentes como The Smiths, Spacemen 3, Spectrum, Oasis y Spiritualized. Un bagaje que en el ámbito catalán realmente tiene poco predicamento, pero que también ha pervivido a través de bandas como los de Banyoles Kitsch o Antònia Font, reyes de la psicodelia, con quienes los Minibús sienten una sintonía especial. El disco, además, cuenta con la colaboración inestimable del productor Martin Youth Glover, figura clave de la historia del rock vinculado a proyectos como The Jesus and Mary Chain, Paul McCartney o Pink Floyd, que acaba de redondear todo el sonido desatado del disco.

La vida, un polinomio donde los extremos se incluyen

Los diez temas no siguen un hilo narrativo o eje temático evidente, pero las letras, bastante metafóricas y profundas, comparten un poso sobre la vida entendida como una escala de grises, llena de contradicciones y paradojas. Como un Frankenstein hecho de pedazos aparentemente inconexos. De aquí nace el título de Movimiento oscilante polinómico, que remite a un péndulo fluctuante de un extremo a otro. Y la fórmula que lo completa (y = 1/x), lo corrobora.

Así lo desarrolla Ivette Roig: "Aunque sea un poco críptico, el movimiento oscilante polinómico es algo que se va moviendo de un extremo a otro. La fórmula expresa aquello que es inversamente proporcional, una cosa respecto de la otra, pero que al mismo tiempo, cuando X es 1 y Y también es 1, entonces se encuentran".

Y si el primer disco, Meditacions des dels miratges mercúrics, todo ello era más desbordado, con humor y parodia, con ecos casi fusilados de Pau Riba y Jaume Sisa, el segundo trabajo, con esta temática más existencialista, apuesta por un registro más oscuro y cotidiano. Convivien el desencanto y la lucidez, el vacío existencial, la parálisis, el rumbo y la paradoja de querer vivir y de no saber cómo hacerlo. Lo expresan muy bien algunos de los temas más logrados del disco, como el rock desnudo de Mòbil continu, Cap de trons, más desinhibida, L’agredolça lliçó de la Vall del Mas Daurat, o Camí vell, de aires folk y con un desarrollo muy completo.

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