Nosotros y los otros, el ámbito periodístico de decisión

Terrenos calcinados en el incendio forestal en Los Gallardos, Almería.
29/08/2026 - 18:00 h.
Antoni Batista, periodista, doctor en ciencias de la comunicación y músico, es el Defensor del Lector del diario ARA
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El suscriptor prémium Xavier Quer i Riera me llama la atención sobre un debate secular del periodismo de las naciones sin estado: valorar más o menos las noticias que pasan allende sus términos, y concretamente las que pasan en España o en el resto del Estado, según percepciones. Escribe:“Mi primera vez que me quejo a usted es por el tratamiento del incendio de Almería. ¿Por qué han enviado dos reporteros a más de 800 km de distancia y, en cambio, no han enviado ninguno al incendio de la Cataluña Norte que ha quemado 5.000 ha durante una semana?Ya sé que me dirá que en uno ha habido muertos y en el otro no, pero creo que en este caso les ha pesado más la raya fronteriza.Muchas gracias por su dedicación”.He trasladado la queja al director adjunto, Ignasi Aragay, que explica la versión del diario:“Tal como insinúa el lector, el elemento esencial en el caso de los fuegos forestales de Almería es el trágico y elevado número de víctimas mortales. Es, en efecto, lo que marcó la diferencia. Ni en los fuegos de Cataluña, ni de la Cataluña Norte ni de Burdeos los ha habido, de muertos. Sobre el de Burdeos, también hemos informado a bastante por la grandura (100.000 hectáreas quemadas) y la proximidad a una gran metrópoli, pero no hemos enviado un periodista de la casa.Sin duda, en la cobertura de Almería, un factor añadido es el marco mediático en el que trabajamos: nuestro primer círculo de proximidad es el catalán, el segundo círculo ya incluye las Islas y el País Valenciano (en ambas áreas el ARA tiene presencia profesional), y el tercer círculo es el estatal español (tenemos redacción en Madrid, donde se dilucidan muchas cuestiones políticas y económicas que afectan a la realidad catalana; también en Bruselas, donde tenemos una corresponsalía fija).En el caso de los recientes fuegos de la Vall d’Uixó, los cubrimos con nuestro corresponsal en el País Valenciano (Daniel Martín) y con una pieza de nuestro subdirector valenciano, David Miró, nativo de la zona. En cuanto a los incendios de Madrid, Ávila y Toledo, los cubrimos desde la redacción de Madrid.Cuando enviamos periodistas fuera de Cataluña –concluye–, siempre buscan una mirada propia, que en este caso acerque la tragedia a los lectores de aquí, como al reportaje «La historia del bombero australiano y la abuela de Granollers que intentaron frenar el fuego de Almería», de Cesc Maideu y Pere Tordera”.A criterio del Defensor, una primera consideración, en líneas generales, es que el hecho noticiable de gran alcance, en este caso catorce muertos y más de cinco mil hectáreas quemadas, diluye las fronteras, y que las cabeceras con voluntad de máximo nivel profesional se valen de corresponsales o enviados especiales para cubrir estos acontecimientos. No hacerlo, más allá del actor mediático en sí mismo, rozaría confundir periodismo nacional con periodismo provinciano o devenir prensa local –muy respetable, ese es otro tema.Existe, pues, más allá de las divisiones administrativas y legítimas consideraciones políticas, el “marco mediático” que define Aragay. La idea de reescribir espacios en función de rodear sistemas establecidos, y también nomenclaturas polémicas, la implementó el lehendakari Ibarretxe en su propuesta de nuevo estatuto confederal (2004), rechazada en el Congreso, a partir de postular un “ámbito vasco de decisión”. Sin salir del ecosistema vasco –como el catalán, muy bien equipado en la reflexión sobre la cuestión nacional–, Martxelo Otamendi, un gran periodista, en los diarios que dirigió, Egunkaria, clausurado por la Audiencia Nacional, y Berria, tenía claro que la noticia debía darse fuera de donde fuera –él mismo dio la vuelta al mundo–, y que el hecho diferencial no era la procedencia sino la perspectiva, que también remarca el director adjunto: el mundo, de seiscientos a seis mil kilómetros, visto y explicado desde la mirada vasca, con la gramática de su lengua y la semántica de su cultura, que son las que certifican el carácter de “publicación identitaria”, no el prescindir de la atención informativa de fuera de Euskal Herria.El “marco mediático” o el “ámbito periodístico” permite, pues, una transversalidad que ciertamente la política no se priva de limitar, una visión panorámica, lo cual se ve en los patrones informativos del ARA y se manifiesta claramente en la sección de Opinión, que muestra la paleta de ideologías que conforman nuestra sociedad democrática. El catalanismo, por otra parte, ha tenido siempre un potencial cosmopolita que empieza por lo kilométricamente más próximo pero es de mirada larga; la teoría es prolixa a lo largo de los tiempos y puede ir de Joan Maragall a La piel de toro de Salvador Espriu, poeta nacional de Cataluña por antonomasia, que se puede considerar su tratado poético. Antes de morir, Espriu planificaba recorrer la ruta del Quijote, doy fe en primera persona porque le había acompañado a diversas agencias de viajes... Que, dicho en términos actuales, alucinaban. Si a la proximidad territorial le añadimos la afectiva, encontraremos muchas raíces españolas en generaciones actuales de habla catalana, bastantes de las cuales de los lugares del incendio de autas, dado que la mitad de la población de comunidades autónomas españolas que vive en Cataluña es de procedencia andaluza, según diversas fuentes estadísticas.La pragmática periodística complementa la sintaxis y la semántica con un discurso universal visto desde diferentes focos, y el canto a la diversidad que proclamó Tzvetan Todorov en su libro –para mí imprescindible– Nous et les autres [Nosotros y los otros]. Todorov, en un final de clara inspiración en Bach (“Un humanismo bien temperado”), dice que la nación propia no debería ser impermeable a las otras naciones, que la exclusión acostumbra a acabar pésimamente y que, sin renunciar a lo que uno es –frase final–, aprender a vivir con los otros forma parte de la sabiduría.Concluyo en vista de todo que la cobertura del incendio de Almería fue periodísticamente correcta, y al mismo tiempo agradezco al suscriptor Quer que nos haya permitido pensar en voz alta cuál es nuestro modelo de periodismo en el ámbito exterior: el mismo, entre muchos otros, que el de The New York Times, The Economist y la plataforma de contenidos Project Syndicate, con los cuales tenemos una relación de intercambio de artículos. Al fondo de la hemeroteca, entre notables aportaciones de cabeceras periodísticas y de periodistas, las inmensas crónicas en La Veu de Catalunya de Eugeni Xammar en la Alemania de entreguerras que incubaba el nazismo, las de Josep Pla en las Cortes españolas de la República o el periodismo literario de Montserrat Roig sobre el asedio de Leningrado –hoy San Petersburgo–, que culmina en el libro L’agulla daurada, Premio Nacional de literatura catalana.El Defensor del Lector toma conocimiento de las dudas, sugerencias, críticas y quejas sobre los contenidos del diario en sus ediciones digital y en papel, y cuida que el tratamiento de las informaciones sea conforme a los códigos deontológicos.Para contactar con el Defensor del Lector pueden enviar un correo electrónico a eldefensor@ara.cat o grabar un mensaje de no más de un minuto al número de WhatsApp 653784787. En todos los casos, se requiere identificación con nombre, apellidos y número de DNI.

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