Lamine, durante el derbi
14/03/2026
Periodista, Doctor en Ciencias de la Comunicación y Músico.
6 min

El suscriptor Ricard Casas me envía un comentario, que elegantemente renuncia a elevar a la categoría de queja, por el eco –más bien poco eco– que se hace el diario del RCD Espanyol de Barcelona.

"Me gustaría debatir (tampoco se trata de hacer una queja) sobre el trato que se nos da a los catalanes no culés en los medios. Ahora nos ocupa el ARA, pero coincidirá conmigo en que se trata de un mal endémico en nuestra sociedad. Siempre me hace reflexionar leer columnas en clave culé del no admirado Antoni Bassas. ¿pericos? Que el victimismo es totalmente gratuito (los poderes fácticos siempre beneficiarán al poderoso).

Por no hablar de la sección de Deportes. Un día de estos nos pondrán la noticia a doble página de la hora a la que hacen las comidas los jugadores del primer equipo azulgrana... Y ya en clave feminista, ni punto de comparación el trato dado a un equipo prefabricado como es el Barça femenino respecto al del decano de los clubs de chicas en el Estado, como es el Espanyol. Ya no entro en otros deportes, que seguro que gente de la Penya, Girona o Lleida también tienen mucho que decir”.

He reenviado el comentario al jefe de la sección de Deportes, Xavi Hernández, a fin de tener el contraste que prescribe mi función. Agradezco su respuesta, en días de hiperactividad añadida por las urnas de hoy. Me responde:

"Todo admitiendo que en las últimas semanas hay un seguimiento extraordinario de la actualidad del Barça, que aparte de estar compitiendo por todo tiene abierto un proceso electoral, la elección temática de la sección de Deportes intenta ser equilibrada teniendo en cuenta varias variables. Una de estas variables es la audiencia web, que es la única vía empírica y contable para las que es la que es la nuestra vía empírica y contable. métricas, el Barça es con muchísima diferencia el tema preferido por los suscriptores, los registrados y los lectores esporádicos de nuestro diario. (actualidad deportiva, institucional, etc.) Tenemos, de hecho, dos colaboradores dedicados exclusivamente a estos clubs: Marc Mosull y Jordi Bofill, respectivamente. de un diario generalista a la hora de realizar una sección de Deportes radica en utilizar la competición de excusa para contar historias".

He estudiado el caso fijándome en los equipos masculinos y femeninos del Barça, Espanyol y Girona, compulsando todos los diarios del mes de febrero, y los resultados son contundentes, aunque advierto que pueden tener un margen de error, dado que he hecho el recuento manualmente, pero al menos son indicativos. La sección de Deportes, según mi cómputo, ha escrito 85 piezas sobre el Barça, 11 sobre el Girona y 6 sobre el Espanyol. Por páginas, salen 48 para el Barça, 6 del Girona y 3 del Espanyol. Para evitar el incremento puntual distorsionador que suponen las elecciones del Barça, como señala el jefe de Deportes, he contado también 28 días de enero (para los 28 de febrero), y estos son los resultados: 57 piezas sobre el Barça, 13 sobre el Girona y 7 sobre el Espanyol. En páginas, 46 para el Barça, 7 para el Girona y 6 del Espanyol.

Para situar mis datos, he consultado a la IA. De enero (entero), hace una estimación de entre 80 y 110 artículos sobre el Barça, 14 sobre el Girona y entre 15 y 20 piezas mensuales sobre el Espanyol.

Es evidente que el volumen de noticias que genera el Barça es más alto que el del Girona y el del Espanyol de entrada por el número de competiciones, pero también debe imputarse, además de la cantidad, que también es calidad a medida que se escala en la Champions, el eco social –y político– del "más que un club", que rebasa los 140. La Defensora del Lector deEl País, Soledad Alcaide, me cuenta que ha tenido quejas en sentido similar de seguidores de equipos de distintas comunidades autónomas que se sienten menospreciados respecto de la atención a los dos grandes de la capital.

Todo ello puede justificar, según los cánones periodísticos, las cifras de eco en el diario, que sin embargo son susceptibles de revisión ante tan acusadas diferencias. Se trata de estudiar la posibilidad de dedicar más espacio a los "catalanes no culés" sobre los que nos anima a debatir al lector Casas. Quizás haciendo crónica de los partidos de Liga de los tres equipos catalanes de Primera División masculina, como de las respectivas competiciones internacionales. Y liberar de la marginalidad al equipo femenino del Espanyol –el Girona compite en categorías inferiores que quedan fuera de los focos informativos– por las mismas razones que leyes y reglamentos, ¡y el mismo derecho consuetudinario!, toman en consideración nivelar los géneros.

Jeffrey Epstein y el jersey de Noam Chomsky

El lector Josep-Manel Alarcó, profesor senior de historia, me plantea el tema Epstein a partir de una reflexión interesante que realmente hace pensar. A partir de su correo, formulo retóricamente la pregunta doble: ¿Noam Chomsky, un intelectual de mucho grosor, de influencia notable en el pensamiento y el activismo, comprometido con las luchas humanistas de nuestro tiempo, también está enmerdado en el barro? Tu quoque, Chomsky? Doy palabra al lector:

"En la edición, pienso, de este último domingo [8 de febrero] situaban a Noam Chomsky a la izquierda ciertamente de un esquema deplorable de red corrupta. Leyendo el artículo sólo le encuentran culpable de haber recibido un jersey de cachemira. Por parte de ustedes me parece ridículo mencionar a uno de los pocos intelectuales de izquierda que permanece en el mundo entero, que incluso mencionaba (y que dio por muerto) a Hugo Chávez, epd. Supongo que saben que es anarcosindicalista y que una universidad lleva su nombre, y que como Bukowski es más leído en Europa que en su casa (EEUU), donde nunca se le ha hecho ningún caso, eso sí, le han pagado entrevistas para no publicarlas. Él mismo, Chomsky, avisaba hace unos años que bajo la trampa de la pedofilia y el terrorismo, aun el narcotráfico, había intereses criminales. Por favor, muestren algo de fervor cultural antes de manchar una figura de referencia como Chomsky".

Quim Aranda, nuestro corresponsal en Reino Unido, conoce bien el tema y me explica que el nombre de Noam Chomsky aparece en 3.794 documentos de los tres millones y medio publicados por el departamento de Justicia estadounidense, y me recuerda unos cuantos. La propia mujer de Chomsky, Valéria, admitió autocríticamente una interacción con Epstein que va mucho más allá del regalo de un jersey, pero en ningún caso vinculada a hechos delictivos. Aranda considera también: "La forma en la que se han publicado los documentos hace muy difícil trabajarlos. Tienes que mirarlos uno a uno. Es un desaguisado como el DOJ [siglas del departamento] ha publicado la información. Entre otras cosas, para hacer muy difícil cualquier búsqueda. Hay que invertir mucho tiempo y muchos medios".

Lartículo referido por el profesor Alarcó es un completísimo reportaje de Cesc Maideu y Albert Llimós y el tema ha sido tratado profusamente en el ARA, entiendo, después de revisar todos los textos, con rigor profesional y la distancia deontológica que no criminaliza por el pico mayor más allá de lo que prescribe el derecho penal de circunscripción de la autoría, las probatorias y la presunción de inocencia. En este sistema, Natza Farré escribe (6 de febrero): "Estoy convencida de que mucha gente que se relacionó con Epstein no cometió ningún delito sexual. Del mismo modo que estoy segura de que no podemos poner la mano en el fuego por muchas personas que conocemos ni podemos fiarnos de los presuntamente inocentes que aseguran que "todo es falso"".

Ciertamente, hacer periodismo en este maremágnum es complicadísimo, y se añade la inevitable contaminación de una política cada vez más judicializada/justiciera, donde los adversarios se convierten en enemigos y se disparan los ventiladores de basura, se instala la dinámica "nosotros" contra "los demás" –sigo y recomiendo–, y suscribo la Blackstone's ratio (1760) del derecho garantista, que prescribe que es preferible absolver a un culpable que condenar a un inocente. En el supuesto Chomsky, además, el presunto inocente no puede defenderse porque tiene 97 años y un derrame cerebral en el 2023 le desarrolló secuelas en la movilidad y en el habla, la herramienta esencial del lingüista.

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