Los últimos días de Marc Casadó en el Barça
El futbolista escogió al Dépor, aunque el club prefería cederlo al Elche porque los valencianos podían asumir su ficha
BarcelonaSi la cara de los últimos días de mercado del Barça fue Gabriel Jesus –la solución de urgencia que Deco encontró a las reiteradas calabazas del Atlético de Madrid por Julián Álvarez–, la cruz fue para Marc Casadó. Muy querido por la afición azulgrana tras dos temporadas en el primer equipo en las que claramente ha ido de más a menos, el centrocampista de Sant Pere de Vilamajor acabó saliendo por la puerta de atrás a muy pocas horas de que se cumpliera el plazo para la inscripción de nuevas fichas en la Liga.
Sabía por boca de Hansi Flick que lo tendría muy difícil para tener minutos con tantísima competencia en la medular, pero no fue capaz de encontrar la solución de futuro ideal hasta el último día. Finalmente, recaló como cedido en el Deportivo de La Coruña, que en el curso de su regreso a Primera División –tras ocho años deambulando entre la Segunda División y la Primera RFEF– ha formado una plantilla muy ilusionante con el también exazulgrana Pierre-Emerick Aubameyang como principal reclamo ofensivo.
Aunque ya debutó con el conjunto gallego el fin de semana pasado en el campo del Villarreal (2-3), la presentación de Casadó no fue hasta este miércoles. En su rueda de prensa de bienvenida, el exculé admitió que el verano había sido largo y que hace dos cursos, cuando jugaba en el Barça Atlètic, ya había tenido la opción de ir al Dépor. La idea le satisfacía porque le gustó el ambiente de Riazor, un estadio que visitó como capitán del filial barcelonista en Primera RFEF, pero finalmente la desestimó porque Flick le reclamó para el primer equipo.
Los intereses han confluido dos años después de aquel primer acercamiento. Sin embargo, la operación no es muy provechosa para el Barça, que tenía en mente traspasar a Casadó antes del 30 de junio para imputarse una plusvalía importante en las cuentas, en el marco de una tendencia al alza para rentabilizar el talento formado en La Masia. En los despachos del Camp Nou, de hecho, se reconoce que la resistencia del vallesano a marcharse a Arabia Saudí ha contribuido a un nuevo cierre de ejercicio con pérdidas netas (-18 M€). Se preveía un ingreso de unos 20 millones de euros por el traspaso.
Clubes como el Al-Nassr y el Al-Hilal aparecieron como opciones reales de futuro para el futbolista, que en algunos momentos, según fuentes próximas, valoró seriamente la posibilidad de dar un gran salto económico durante un tiempo concreto para volver a Europa en uno o dos años. Lo que se conoce como "hacer un Gabriel Veiga", es decir, marcharse joven al fútbol saudí y volver con el bolsillo lleno –ahora Veiga juega la Champions con el Porto–. Finalmente, sin embargo, Casadó acabó descartando esta vía confiando en que encontraría un destino más atractivo.
De esperar 20 millones a no ahorrarse ni la ficha
A medida que avanzaba el verano, el centrocampista, que forma parte de la cartera de Jorge Mendes, tuvo acercamientos informales con los dos clubes de Milán –el Milan y el Inter– y con equipos del fútbol turco. También sonó para el Betis, que este año juega la Champions y necesita una plantilla más grande para no hundirse en la Liga. Sin embargo, no terminó de cuajar ninguna operación. Así, el último día del mercado aparecieron el Dépor y también el Elche. Todos pidieron la cesión del jugador por una temporada. Con una diferencia sustancial: mientras los ilicitanos –apuntan desde el Barça– le pagaban la ficha entera, los gallegos, sin fair play financiero, no podían asumir ni un euro.
"Ha ido donde él ha querido", aseguran desde el club azulgrana, a quienes les sentó mal las últimas declaraciones de Casadó antes de embarcarse hacia La Coruña y después de recibir –subrayan– todas las facilidades para marcharse gratis –y con una opción de compra de 30 millones de euros– allí donde quería. "Todos tenemos cosas que mejorar", declaró el futbolista en la terminal de salidas de El Prat, con la cara muy larga después de unos últimos días en los que se sintió maltratado por el club de su vida. Le quitaron el dorsal 17, ahora en manos de Anthony Gordon, y lo apartaron de las convocatorias y la dinámica grupal. Una vez superado el trago, ahora espera demostrar en Riazor no solo que tiene nivel para hacer carrera en Primera, sino también que el Barça ha ido demasiado deprisa al considerarlo inservible para el primer equipo.