Adiós al Nuevo Cerdeña, un estadio "de Primera División"
El partido de este sábado contra el Alcorcón será el último de Europa en su barrio
BarcelonaEl CE Europa se va de la Villa de Gracia. A partir de la próxima semana jugará lejos del Nou Sardenya porque así lo exige la RFEF, que obliga a "disponer de un campo de césped natural para competir en Primera Federación". De nada han servido los esfuerzos del club, que no ha podido ampliar la moratoria de seis meses y que desde que logró el ascenso ha hecho manos y mangas para cambiar una normativa que considera absurda y obsoleta: la superficie artificial está permitida en la Champions y la Europa League, pero no en la tercera categoría del fútbol estatal. Pese a las promesas, ni la federación española ni la catalana ni el CSD han hecho lo suficiente para evitar la marcha forzosa de Europa, equipo fundador de la Liga y uno de los últimos reductos de fútbol popular en el territorio.
La despedida más especial
Así pues, el enfrentamiento de este sábado contra el Alcorcón (14 h, Movistar Plus) es el último de la temporada -en Liga; la Copa Catalunya la jugará en su campo– en Gràcia, el adiós del Nou Sardenya. "Será muy especial porque para muchos de nosotros podría ser nuestro último partido en el estadio", expone el guardameta argentino Juan Flere, al que le encanta defender la portería que toca con la calle Pau Alsina, el fondo que ocupan los Eskapulats, el pulmón del Nou Sardenya.
Tanto es así que el año pasado, en la última jornada de liga y con el Europa ya ascendido a Primera RFEF, le pidió a su entrenador, Aday Benítez, que no le convocara para poder vivir el partido desde la grada, de pie, con los Eskapulats; Flere, ídolo del Nou Sardenya, acabó colgado del larguero sin camiseta y remojado con la cerveza que le lanzaban los aficionados europeístas: "Fue una fiesta".
"Es que el ambiente es de Primera División. En España no he vivido nada parecido", declara Flere, que llegó a debutar en Segunda con el Cádiz. Como suele decir Aday, que con el Girona jugó en los mejores campos nacionales, "en el Nou Sardenya el fútbol no se ve, se vive": la tertulia previa en la calle de las Camèlies, los morros en el bar de Chus, el ambiente en el gol sur... y el sentimiento de comunidad de una entidad profundamente arraigada en su barrio, clave para entender el crecimiento social –en pocos años ha pasado de 700 a 3.700 socios– y deportivo de un equipo que ha vuelto al fútbol de bronce 30 años después.
Y lo ha hecho con mucho éxito, porque por ahora el Europa es el tercer clasificado de Primera RFEF y ocupa posición de play-off de ascenso a Segunda. Si está tan cerca del fútbol profesional es, sobre todo, gracias a su fortín: el año pasado no perdió ningún partido en casa y ganó 14 de los 17 que disputó. "Cuando el Cerdeña presiona, somos prácticamente invencibles", proclama el guardameta, originario de la Patagonia y catalán de adopción.
La "magia" del Cerdeña
"Es la magia del Nou Sardenya", lo sintetiza Àlex Cano, que después de 17 temporadas y más de 500 partidos con el escapulario en el pecho conoce con todos los eres y uts el feudo de Gràcia. "Todo aquel que viene al estadio, como jugador o aficionado, queda impresionado por el ambiente. Hay futbolistas que les gustaría fichar por Europa para poder vivirlo desde dentro", desvela el eterno capitán europeísta, consciente de que, de mantenerse en Primera RFEF, con la normativa actual, es difícil imaginar que el exilio sea .
La nueva casa del club europeísta será Can Dragó, en Nou Barris, a menos de media hora en metro del barrio de Gràcia. Es una instalación de atletismo reconvertida en campo de fútbol –se han instalado gradas desmontables para llegar al aforo mínimo de 3.000 espectadores, entre otras mejoras– sin el rescoldo ni la mística del actual estadio; la opción imaginativa que ha encontrado la entidad, en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona, para cumplir con las exigencias de la RFEF.
Se estrenará en principio el sábado 17 de enero, contra el filial del Atlético de Madrid, el segundo de la categoría, pese a que el club escapulado ha pedido su aplazamiento para "asegurar el correcto arraigo del césped natural" después de unos días "de lluvias, temporal y descenso de las temperaturas". Antes, a regañadientes la Europa dirá adiós al Nou Sardenya ya la Vila de Gràcia: "Tenemos tantos recuerdos, tantas remontadas en los últimos minutos... que nos duele mucho irnos de un lugar tan especial con la incógnita de no saber cuándo volveremos".