Economía 29/05/2022

La cara y la cruz de la agilidad para arrancar un negocio

La burocracia es superior en Alemania e Italia que en el Reino Unidos y Estados Unidos

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Dosier La burocracia nos ahoga Desplega
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Poner en marcha un negocio no cuesta lo mismo–en tiempo y dinero– en todos los países. El derecho continental, mucho más garantista y codificado, impone mucha más burocracia, como demuestran los casos de Alemania e Italia, mientras que la tradición inglesa, más liberal, facilita los trámites, como se puede comprobar en el Reino Unido y Estados Unidos.

Reino Unido

24 horas para poner en marcha la empresa

Quim Aranda _ En el Reino Unido la creación de una empresa es, en términos generales, un trámite relativamente sencillo que puede agasajarse vía telemática y que tiene un coste básico, siempre que no se utilicen intermediarios, de no más de 22 euros. El grado de complejidad y la documentación a aportar, sin embargo, dependerá del tipo jurídico que se quiera adoptar: desde la sociedad anónima hasta la compañía privada limitada por acciones. Siempre, en cualquier caso, el pasaporte, el teléfono, el número de la Seguridad Social y una dirección. Lo primero que un emprendedor tiene que hacer es registrar la sociedad/empresa en la Companies House. Hay que seguir unas mínimas normas a la hora de darle un nombre. Y hay unas 200 palabras sensibles que no se pueden usar salvo que la empresa tenga la actividad que describe. Por ejemplo, no se puede utilizar la palabra banco si la empresa no lo es. El segundo paso es la contabilidad y los impuestos. Cualquier empresario, pequeño o grande, puede decidir llevar su propia contabilidad o bien contratarla de forma externa. Al mismo tiempo, hay que registrarse para la declaración de IVA, ahora el 20% en el tipo habitual. Y, finalmente, en el caso de tener empleados, darles de alta tanto en la Seguridad Social como en Hacienda. Para un autónomo –el caso más frecuente–, en 24 horas la nueva empresa puede ser perfectamente legal y tener el permiso para operar.

Alemania

Muchos trámites y sin digitalización puntera

Isaac Lluch _ La burocracia alemana exige un alto grado de tolerancia a la frustración a quien se plantee poner en marcha una empresa. Permiso de residencia, autorizaciones dependiendo del sector de trabajo, certificaciones, citas con las oficinas comercial y fiscal locales, con el notario... Los trámites son muchos. Y, a pesar de que la digitalización avanza, a menudo la administración alemana reclama correspondencia por correo postal. Los máximos obstáculos para la fundación de una empresa son la financiación y la cuestión de las subvenciones, además de las laboriosas obligaciones de registro e información a las autoridades correspondientes. “De diez start-ups, como máximo una se puede establecer de forma exitosa”, asegura Mathias Härchen, vicegerente de la Cámara de Industria y Comercio de Colonia.

La diferencia de tiempo que tarda una empresa al ver su nombre publicado en el Registro Mercantil desde que el fundador tiene cita con el notario varía mucho de una sede de juzgado de primera instancia a otra. En algunas ciudades, los emprendedores tienen que esperar meses hasta que la empresa está en el registro. En otros, es cuestión de días. Según las estadísticas citadas por el semanario Wirtschafts Woche, por ejemplo, una empresa nueva en Berlín tarda una media de 37 días en ser inscrita y publicada en el Registro Mercantil.

Italia

Hasta 4.100 euros y un 4% de la facturación para arrancar

Soraya Melguizo _El economista italiano y exdirectivo del FMI Carlo Cottarelli se suele referir al exceso de burocracia en Italia como uno de los siete pecados capitales de la economía transalpina. Y no es una opinión aislada. Según un estudio de la Universidad de Oxford, Roma ocupa el lugar 27 en la lista que compara el funcionamiento de la administración pública en 31 países, solo por delante de la República Checa, Grecia, Hungría y Eslovaquia. En el caso de los emprendedores, la burocracia italiana a menudo se convierte en un muro imposible de escalar, empezando por el elevado coste de abrir una empresa en Italia –unos 4.100 euros de media–, el más alto de la UE según una estimación del Banco Mundial. A esto hay que sumar una montaña de permisos y licencias, dependiendo de la forma jurídica elegida, el sector y la región.

En general, para abrir una empresa en Italia lo primero que hace falta es darse de alta como autónomo en la Agencia Tributaria. Más tarde habrá que inscribir la nueva sociedad en el Registro Mercantil y elegir el régimen de cotización. Además, tendrá que enviar documentación específica sobre la puesta en marcha de la actividad en la cámara de comercio y en el ayuntamiento, que podrá exigir otros documentos. No hace falta una licencia especial para abrir un negocio, pero en restaurantes, venta de alimentación y centros de belleza son necesarios permisos y autorizaciones específicas. La patronal italiana calcula que el impacto de la burocracia en una pyme llega al 4% de su facturación.

Estados Unidos

Una regulación mínima pero diferente según el lugar

Víctor Sancho _Según el Banco Mundial, de media solo se tardan unos cuatro días en empezar y registrar un nuevo negocio en Estados Unidos. La facilidad de creación de empresas, vinculado a una tradición de emprendimiento y capitalismo capital en la idiosincrasia de EE.UU., empieza en el hecho de que en la mayoría de los casos no hay que registrar a la compañía ante organismos federales, más allá de conseguir un número de identificador fiscal –gratuito y prácticamente inmediato una vez se hace la solicitud– por cuestión de impuestos. La tarea de registro es trabajo de los gobiernos locales y estatales, y cada uno de ellos tiene una regulación y requisitos diferentes. La creación de una empresa, por lo tanto, tendrá más o menos pasos –y, como resultado, burocracia, papeles, licencias y permisos– en función del estado donde se establezca. No es lo mismo hacerlo en un estado como Delaware, un paraíso fiscal de facto, que en Nueva York, con muchas más regulaciones. Hay casos, especialmente de microempresas sin sede física ni actividad altamente regulada, que incluso no hace falta ni que se registre. En empresas de más tamaño, el único aspecto que hay que tener en cuenta es conocer cuál es el organismo que regula la actividad económica: una agencia federal (como el caso de agricultura o transporte, por ejemplo) o simplemente el ayuntamiento, como el caso de la restauración. El precio de las licencias, su validez y los permisos requeridos varían en función de la localidad, el condado y el estado donde se establezcan.

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