Obreros trabajando en la vía pública.
06/09/2026 - 07:58 h.
Adjunto a la dirección
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BarcelonaCon el final de las vacaciones de verano y la llegada del otoño volverá el debate sobre el absentismo laboral. Uno de los momentos destacados será el libro blanco que a finales de este mes (podría ser el día 28 o el 29) tiene previsto presentar Foment del Treball, y que elaboran un conjunto de expertos. El grupo está encabezado por Jordi García Viña, que es catedrático de derecho del trabajo, como coordinador y presidente; y el resto son Fernando Casado, que es el presidente de Asepeyo; Pedro Pablo Sanz, que es el director general de la patronal de mutuas de trabajo, Amat; Daniel Torró, consejero delegado de Geseme, dedicada a la prevención de riesgos laborales; Antonio Salas, que es un gran especialista de Madrid, dentro de Amat; el abogado Manel Silva y Yesika Aguilar, que es la directora de recursos laborales de Foment.

Será clave una definición precisa y no demagógica sobre la ausencia injustificada en el puesto de trabajo. Hay quien se atreve a mezclarlo todo y juega con una supuesta falta de cultura del esfuerzo, como ha hecho en alguna ocasión el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, o algún otro líder patronal. O como hizo el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que propuso rebajar el sueldo a quien está de baja, que, por cierto, es algo que ya ocurre, y después de provocar polémica algunos vieron en ello la existencia de una especie de agenda oculta laboral por parte del candidato a entrar en la Moncloa.

En cualquier caso, antes, o al mismo tiempo, quizá habría que solucionar una de las grandes disfunciones del mercado laboral: el exceso de horas extra. Y lo que es peor, el peso que tienen todas aquellas que se trabajan y que no reciben ningún tipo de compensación, ni salarial ni a través de libranzas u otras ventajas. En Cataluña, los asalariados hacen alrededor del 40% de las horas extra sin ningún tipo de compensación, y a escala estatal la proporción es similar, según datos del INE, Idescat y CCOO.

No son solo un dinero que se ahorran las empresas, sino puestos de trabajo que no se crean, aunque la presión para hacer trabajar más horas de las que tocan demuestra que habría que hacerlo. Según las mismas fuentes, todo ello supone que en Cataluña no se crean hasta 12.000 puestos de trabajo a jornada completa al año, unos 18.000 en Madrid y una media de casi 70.000 a escala estatal. Este es, sin duda, un elemento que debería incluirse en el debate para mejorar el mercado laboral.

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