Energía
Economía 05/09/2022

Francia se arma contra el invierno más difícil

El Gobierno trabaja para poner en marcha todos los reactores nucleares parados y hace un llamamiento a la sobriedad energética

3 min
La central nuclear Tricastin, a Bollene, al sur de Francia forma parte de una red de centrales del grupo nuclear Areva, que se opone a las intenciones de los socialistas franceses.

ParísFrancia, primera potencia nuclear europea y país con un mix energético donde el gas tiene poco peso, tendría que ser el socio comunitario que afrontara con más garantías un invierno que será muy complicado en Europa, con Rusia que ya ha cerrado el grifo del gas y un alza de precios energéticos sin precedentes. Pero la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania ha llegado en el peor momento para Francia, con más de la mitad de los reactores nucleares parados por problemas técnicos y tareas de mantenimiento desde hace meses. La situación hace que la producción de electricidad sea históricamente baja –ha tenido que comprar electricidad a España para garantizar el abastecimiento– y augura un invierno difícil.

El Gobierno francés es de los pocos que se han atrevido a hablar abiertamente del riesgo de racionamiento energético. Solo se plantea en el peor de los escenarios, pero el ejecutivo ya ha pedido a las empresas planos de sobriedad energética y ha advertido que, si hay racionamiento, ellas serían las primeras afectadas. La ministra de Transición Ecológica, Agnès Pannier-Runacher, hizo un llamamiento el viernes a la "responsabilidad colectiva" para reducir el consumo de gas y electricidad y poder evitar problemas de suministro que acaben con cortes de luz. "La clave para pasar el invierno es la movilización general", advirtió la ministra.

Que Rusia deje de bombear gas a Europa afecta a Francia en menor medids que a los países más dependientes, como Alemania, Hungría y Eslovaquia. El país solo compraba el 17% del gas que consume a Rusia y en los últimos meses ha reducido el porcentaje hasta el 9% en previsión de que el gas dejara de llegar. "Francia se está preparando para este escenario desde la primavera. Las reservas de gas estarán al máximo en dos semanas", aseguraba el viernes Pannier-Runacher, horas antes de que Rusia cerrara del todo el grifo. Las reservas de gas se encuentran actualmente al 92% de su capacidad, pero los expertos aseguran que solo sirven para alcanzar el país durante dos meses, justo antes de que llegue el frío.

Escudo tarifario

Lo que más preocupa a los franceses es la factura energética, que se podría disparar a principios de 2023, en pleno invierno. El Gobierno puso en marcha en febrero un "escudo tarifario" para limitar el alza del precio del gas y la electricidad para los consumidores. La factura de la luz, por ejemplo, no puede subir por encima del 4% tomando como referencia los precios de octubre de 2021. Sin esta limitación, la factura habría subido más de un 44%, según datos oficiales.

El escudo tarifario, sumado al descuento del gasóleo y la gasolina, ha permitido que la inflación en Francia no haya subido tanto como en otros países –aumentó un 5,8% en agosto, en comparación con el mismo mes de 2021, la cifra más baja de la zona euro–. Pero las medidas no son gratis: al Estado le ha costado todo ello 24.000 millones de euros. El escudo tarifario caduca a finales de año y la idea del ejecutivo es prorrogarlo para 2023, pero todavía no ha concretado si lo alargará en iguales condiciones.

Récord del precio de la luz

Sin un tope, la factura eléctrica se incrementaría notablemente. Los precios mayoristas se han multiplicado por 12 en un año: han pasado de los 85 euros el megavatio hora (MWh) a los casi 1.000 euros actuales. Los consumidores no verán reflejado el aumento en su factura hasta febrero, pero los expertos advierten que podría subir entre un 30% y un 40%. El Gobierno lo desmiente y subraya que algunas medidas para frenar el impacto del incremento del coste de la electricidad seguirán en vigor. "Habrá un aumento, pero será contenido", aseguraba esta semana la primera ministra, Élisabeth Borne.

El ejecutivo también hace semanas que presiona a Électricité de France (EDF) –gestora del parque nuclear– para que acelere la puesta en marcha de los reactores que están parados. Esta semana casi 6 de cada 10 reactores no estaban en funcionamiento. Según EDF, la previsión es que buena parte de los reactores se vuelvan a poner en marcha antes de finales de año, y el resto, a principios de 2023. "EDF se ha comprometido a ponerlos todos en funcionamiento este invierno", aseguraba la ministra de Transición Ecológica.

Aun así, el Gobierno de Élisabeth Borne está aplazando la presentación de un plan de sobriedad energético que podría obligar a las empresas a hacer gestos de ahorro como apagar la iluminación durante la noche o bajar la calefacción. El ejecutivo, que no tiene mayoría parlamentaria, espera que las empresas tomen medidas sin que se impongan por ley y se ha dado de margen hasta finales de septiembre o principios de octubre. Entonces el invierno ya estará más cerca.

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