El Gobierno reclama que el Estado pague la factura del caos ferroviario
La Generalitat quiere que Madrid se haga cargo de los gastos extraordinarios y ayudas a las empresas
Barcelona / TarragonaEl caos ferroviario en Catalunya, tanto en Cercanías como en mercancías, más el corte de la AP-7, tiene un coste, por el momento incalculable, para la economía catalana. Posiblemente, el impacto se conozca cuando se calcule el PIB del primer trimestre, pero de momento las consecuencias son horas de trabajo perdidas, mercancías que no llegan e incluso paralizan industrias, y recursos públicos para pagar el levantamiento de peajes de la C-32 –por el bajo ya son unos 9 millones de euros– o el alquiler el martes el Gobierno aprobó una partida de más de 4 millones de euros.
El coste real, sin embargo, es difícil de calcular cuando el sector logístico se ve abocado a buscar alternativas al transporte ferroviario, cuyos costes se disparan, o algunas empresas no reciben las materias primas para fabricar sus productos, como Inovyn en Martorell, que ha detenido la producción. De hecho, el sector químico es uno de los más afectados, sobre todo en la provincia de Barcelona, y no tanto en Tarragona, donde muchas de las mercancías se mueven a través del haz trasvasador de tuberías (rack).
De momento, la consellera de Economía, Alícia Romero, ya ha anunciado que reclamará al Estado el coste que está asumiendo la Generalitat a raíz del mal funcionamiento de los trenes y de la AP-7, que son de titularidad estatal. Y el consejero de Empresa, Miquel Sàmper, reclamará al ministerio de Industria indemnizaciones para las empresas afectadas. "Estamos negociándolo con el gobierno de España. Nos lo tendrán que financiar, nos lo tendrán que pagar, porque es culpa de que no se ha gestionado bien estos días esta crisis, esta situación. Nosotros exigiremos que estos recursos se devuelvan", ha dicho la consellera Romero en TV3. Entre los recursos invertidos, Romero ha puesto de ejemplo el aumento de la oferta de buses, de la cifra de informadores en las estaciones de Renfe y las pérdidas –600.000 euros al día– por la gratuidad de los peajes de la C-32, entre otros.
Por su parte, el conseller Miquel Sàmper ha asegurado este miércoles que el Govern está estudiando cómo ha afectado a la paralización del tráfico ferroviario las empresas que debían recibir o exportar mercancías, y se planteará la posibilidad de compensarlas. Las ayudas podrían canalizarse a través del ministerio de Industria, con el que Sámper ya ha mantenido contactos. El conseller de Empresa i Treball ha indicado que la industria "está sufriendo" y ha explicado que para "calibrar el impacto real" del bloqueo de las mercancías se reunirá en las próximas horas con los puertos de Barcelona y Tarragona, así como con empresas como Seat y Celsa y otras entidades del sector, como Fedequim y AEQT.
Por su parte, el presidente de Pimec Industria, Josep Soto, ha apuntado este miércoles por la mañana que esta situación "es algo muy negativo en términos de imagen de país" y ha recordado un estudio de Pimec, que cifra el coste de oportunidad en 9 millones de euros diarios sobre el PIB catalán (el producto interior bruto, el indicador que mide la actividad económica de un territorio) que se pierden derivados de los retrasos y la imposibilidad de los trabajadores para llegar a sus puestos de trabajo. Esto se suma "al tema de las mercancías, que afortunadamente ahora no está generando un caos, por la estacionalidad", ya que estos meses no son los más fuertes en términos de mercancías, "pero todos los días que pasa es un riesgo que puede acabar afectando a las empresas por falta de abastecimiento", apuntó Soto. Ahora bien, ha avisado de que "si esto se alarga mucho, puede acabar siendo un problema mayor que el de las personas", aunque ha puntualizado que "aún es temprano para poder dar una cifra concreta".
Otras instituciones económicas no se atreven a realizar todavía ninguna previsión del impacto económico del caos ferroviario y el corte de la AP-7. Desde el Colegio de Economistas de Cataluña no existe ningún informe elaborado, como tampoco desde el gabinete de estudios de la Cámara de Comercio de Barcelona, dos instituciones de referencia en el estudio de la economía catalana. En ambos casos, fuentes de ambos organismos señalan que el número de variables a tener en cuenta para encontrar una cifra concreta sobre cómo se verá afectado el PIB es muy elevado y requiere un estudio muy exhaustivo.
Además, el grueso de los datos de indicadores –como el crecimiento del PIB en sí, pero también la actividad en los puertos de Barcelona y Tarragona, el tráfico en la AP-7, las ausencias laborales y los retrasos causados por las incidencias en Cercanías y los trenes de gran velocidad, entre otros– puede tardar semanas , entre otros– todavía puede tardar semanas , entre otros– aún puede tardar semanas . A esto hay que añadir que el colapso ferroviario se mantiene, por lo que el impacto sigue creciendo día tras día.
Caos también en las carreteras
José Enrique Vázquez, presidente de EnerGroc y presidente de la comisión de energía de Pimec, ha avisado: "Todo el caos está afectando de una manera muy importante; estamos retrasando muchas reuniones y acuerdos por la imposibilidad de ir a Madrid o simplemente a Lleida o Girona en un AVE o evidentemente Cercanías", y ha puntualizado asociada muy importante, porque no es lo mismo mover a personas o mercancías en tren que hacerlo por carretera". "Todo esto deriva en unos costes no asumibles para la industria", aseguró el empresario. "Debemos hacer un cambio de modelo absoluto, hacer la infraestructura ferroviaria nueva y no sólo parches; es necesario un pacto de estado, lo que requiere una inversión grande, quizá de 30.000 o 40.000 millones de euros. El objetivo es sacar a los camiones de la carretera", ha afirmado.
Carles Folchi, secretario general de la Asociación General de Autónomos y Pymes Transportistas de Catalunya (AGTC) y presidente de Fenadismer, organización de transportistas, alerta de los efectos de los retrasos provocados por el caos ferroviario y el corte en la AP-7. Recuerda que la mayoría son empresas con un máximo de cinco vehículos y que cada hora de retraso sobre el horario de entrega fijado en el contrato supone un coste de 100 euros. "Es un gran impacto para autónomos y pymes, no tanto para los grandes transportistas", sostiene.
Según la patronal Transcalit, el viaje por la AP-7 ahora supone entre una hora y una hora y media más al tener que buscar alternativas como la A-2 o la C-32, que ahora soportan mucho más tráfico de lo habitual. Esto supone más atascos y pérdida de tiempo y complica aún más el trabajo porque los chóferes deben cumplir unos horarios y, si podían hacer en circunstancias normales un viaje, ahora quizás no pueden hacer ni uno entero, explican fuentes del sector.
Un 10% de camiones en el puerto de Barcelona
Otro de los efectos es que la demanda de transporte por carretera desde el puerto de Barcelona se ha disparado, con un 10% más de entradas diarias de camiones para dar salida a las mercancías que no pueden circular en tren, lo que complica también el tráfico, dificultad también porque más particulares utilizan su propio vehículo debido a la paralización o irregularidades de Cercanías.
Antes del accidente de Gelida, donde murió un maquinista, en un día normal se producían 22 circulaciones diarias de trenes de mercancías desde el puerto hacia el sur, su mayor flujo de tráfico ferroviario, que representa casi el 80% del total. Zaragoza es el destino principal, hacia el que salían cinco trenes diarios. Por otro lado, los trenes internacionales suponían tres circulaciones diarias.
Se espera que los trenes que van hacia el sur y transporten mercancías hacia el resto de España podrán volver a circular por la vía que pasa por Gelida –por dónde va la R4– a partir del próximo lunes. Después de tres días sin circulación alguna, este tráfico se redirigió por la línea de Vilanova –por donde circula la R2– de forma restringida en horario nocturno, con una capacidad que se ha ido situando en torno al 25% de la que había antes del accidente. También se prevé que el túnel de Rubí, cuya estructura presentaba grietas desde hacía tiempo, reactive la circulación de trenes a partir de hoy, aunque el paso sólo se podrá dar de forma restringida. Los trenes que conectan con Europa tendrán que convivir con las obras de emergencia que está ejecutando Adif para paliar las deficiencias en la estructura que se habían detectado y para las que ya se habían licitado trabajos de mejora que se han tenido que agilizar.
La afectación que registra el puerto de Barcelona desde hace semanas ya se ha ido apaciguando en el puerto de Tarragona. Como no mueve demasiados trenes hacia Francia, la infraestructura tarraconense se ha ido recuperando del impacto que había sufrido por el accidente de Gelida. En su caso, la afectación fue provocada por las suspensiones de la circulación ferroviaria que se fueron produciendo después del descarrilamiento, dado que los trenes de mercancías comparten las mismas vías que los de Cercanías.
[Información elaborada por: Jordi Mumbrú, Carlota Serra Llagostera, Cristina Martín Valbuena, Leandro Ibar Penaba, Agustí Sala, Albert Rigol Baulenas y Xavier Grau del Cerro]