Hablemos de dinero

Vicent Monsonís: "Hacer cine independiente desde Valencia no resulta rentable"

El guionista y director de cine valenciano explica su relación con el dinero y el trabajo

Vicent Montsoris en su casa
Júlia Riera Rovira
23/01/2026
3 min

El guionista y director de cine valenciano Vicent Monsonís (Valencia, 1968) ha crecido en una familia trabajadora. "Mi madre trabajaba muchísimo para ganarse su salario de maestra. Era un sueldo modesto para sacar adelante a cuatro hijos sola", recuerda. Aquella experiencia marcó su manera de entender el dinero: "El dinero es un vehículo y no un fin. La finalidad nunca ha sido ganar muchos ni acumular, sino utilizarlo como vía para conseguir otras cosas". De hecho, todo depende de las aspiraciones: "Si tus pretensiones son sencillas es más fácil conseguirlas. Yo no quiero comprarme un Maserati porque no le veo ninguna sustancia", asegura. "Cuando tienes ambición por lo superfluo, es avaricia", sentencia.

En casa, la educación siempre fue una prioridad. Con sólo 16 años fue a estudiar con una beca en Estados Unidos: "Allí escribí y rodé el primer corto. Disponía de material audiovisual que mi instituto de Burriana, obviamente, no tenía". Aquella experiencia culminó con el primer premio del Festival del Vídeo de California, un reconocimiento que le sirvió para encarar su carrera profesional hacia el sector de la comunicación.

Estudió periodismo y, para costearse la vida en Barcelona, ​​trabajaba como ilustrador. Poco después regresó a Valencia para dedicarse a la televisión pública del país, entonces el Canal 9: "Tenía un contrato fantástico en el que se cobraba muy bien". Sin embargo, el cambio de color político comportó modificaciones en un programa que funcionaba: "Después de tres años haciendo el programa infantil, me peleé mucho con la dirección". "Me fui con una crisis de ansiedad. Todos los compañeros me decían que estaba loco dejando un sueldo fijo", añade. De hecho, nunca ha vuelto a tener un contrato estable. "Para mí siempre ha sido mucho más importante el trabajo que hago que el dinero que pueda ganar con ese trabajo", añade.

Monsonís se ha dedicado siempre a escribir y dirigir sus propios proyectos desde Valencia, una decisión política: "Llamé a las puertas de todas las productoras para vender un guión. Me decían que no les interesaba, hacer este cine era una ruina. Pero todas me daban trabajo de guionista". Así pues, optó por montar su propia productora: "Levanté en financiación privada más de 60 millones de pesetas, una barbaridad". Dos años más tarde ya había devuelto ese dinero a las empresas valencianas que se comprometieron con la cultura: "Ha sido gracias a los grandes empresarios que yo he podido hacer prácticamente toda mi carrera como cineasta". "Hacer cine independiente desde Valencia no resulta rentable", relata.

Las distribuidoras, asegura, no confían en películas rodadas en una lengua distinta al castellano. Aunque en la Comunidad Valenciana se destina mucho dinero público a la producción cinematográfica, Monsonís critica que estos recursos acaben financiando cine español: "Para ser considerado de aquí, más del 50% de la producción debería ser protagonizada por actores y actrices valencianas que expliquen historias nuestras, en nuestro territorio".

"El sistema está configurado de una manera que expulsa al cine Valenciano, debemos inventarnos nuestro propio funcionamiento", relata. Esto es lo que ha intentado con La invasión de los bárbaros, la última producción estrenada el pasado diciembre. El presupuesto de la película roza el millón de euros, una cifra insuficiente para optar a las ayudas del Ministerio de Cultura, que exigen al menos 1,3 millones.

La difícil promoción

Monsonís apunta que el cine tiene dos vertientes, la cultural y la industrial, y "conciliar ambas cosas es complicado". Lamenta que La invasión de los bárbaros, pese a tener un muy buen recibimiento, no compita en igualdad de condiciones: "No tengo la capacidad económica para promocionar la película como la tienen las [productoras] españolas". Sin embargo, la segunda semana de enero fue la sexta película española con más público en el Estado, pese a proyectarse sólo en cuatro salas de la Comunidad Valenciana y una en Catalunya.

Monsonís también cuestiona el modelo de promoción basado en grandes premios internacionales: "los Oscars son una herramienta publicitaria de primer orden del cine estadounidense. Nosotros no podemos repetir este formato". En cambio, defiende otra forma de medir el éxito: "Quizá deberíamos celebrar que el año pasado se hicieron dos películas en valenciano, en lugar de competir entre nosotros". Ahora, el director ya tiene nuevos proyectos en la cabeza, entre ellos escribir una miniserie de cuatro episodios ambientada en la misma época.

stats