Editorial

Aznar marca el rumbo a Feijóo: Page sí, Junts no

El expresidente José María Aznar con la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, en un desayuno informativo
01/07/2026
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BarcelonaEn Madrid la ambigüedad gallega no cotiza, y por eso cuando Alberto Núñez Feijóo envía mensajes que se pueden interpretar como un gesto hacia Junts o hacia Cataluña (sea o no sea esta la intención del líder gallego) rápidamente alguien le recuerda que por este camino no se va a ninguna parte. Este miércoles ha sido el gran factótum de la derecha madrileña y su guía espiritual, José María Aznar, quien ha marcado a Feijóo cuál debe ser el rumbo que debe seguir. Aznar ha pedido una "mayoría nacional" que incluya la izquierda y la derecha para echar a Pedro Sánchez. "Esta mayoría será nacional o no será", ha remachado. Traducido en términos políticos, Aznar dice a Feijóo que debe olvidarse de Junts y del PNV y, en cambio, debe mirar hacia gente como Emiliano García-Page y Jordi Sevilla, es decir, el PSOE felipista. Por si había dudas, Isabel Díaz Ayuso ha clamado contra "la amenaza independentista constante".

Esto, en lo que respecta a la estrategia política del PP, porque si se mira el fondo de lo que dice Aznar, es mucho más grave y profundo. Lo que defiende el expresidente español es que la gobernabilidad del Estado no puede recaer nunca más en aquellos que no son "nacionales", es decir, inequívocamente españoles. Lo que quiere la derecha española que representan Aznar y Ayuso, que es la que manda realmente, es sacar adelante reformas que limiten el poder de los partidos soberanistas catalanes y vascos. Y es en esta clave que se debe leer también la propuesta que hizo el mismo Feijóo el pasado lunes en el sentido de otorgar un plus de diputados a la fuerza ganadora de las elecciones con la excusa de facilitar la gobernabilidad.

Para Aznar, los pactos de Sánchez con ERC, EH Bildu o Junts han contaminado el PSOE de una especie de "virus plurinacional", y por tanto hay que buscar la manera de extirparlo y devolver el PSOE a su jacobinismo clásico, representado ahora mismo por Felipe González. No se trata, pues, de conformar una simple mayoría parlamentaria para desbancar a Sánchez del poder, sino de evitar que vuelva a ser posible que una mayoría plurinacional de aires republicanos vuelva a gobernar España. No es, tampoco, una cuestión de izquierdas y derechas, sino de España sí o España no. España, evidentemente, entendida según el nacionalismo español más rancio, donde catalanes y vascos son sospechosos per se.

Ante este proyecto, los esfuerzos de Alberto Núñez Feijóo de presentarse ante la sociedad catalana como un autonomista moderado son totalmente infructuosos. Tal como se vio en las pasadas jornadas del Círculo de Economía, Feijóo ya ha asumido completamente el discurso aznarista. Y si en alguna ocasión se sale un poco del guion, es reconducido rápidamente por los que mandan de verdad en el PP. Porque hay que asumir que Feijóo no tiene la fuerza interna dentro del PP para imponer una línea diferente de la que marcan Aznar y Ayuso. Ni tan siquiera ha tenido la fuerza para poner un líder de su cuerda en Cataluña y se ha tenido que tragar al ayusista Alejandro Fernández. Y por si aún quedaba alguna duda, José María Aznar se ha encargado de dejar claro que la línea del PP la sigue marcando él.

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