Turistas en la Sagrada Familia
21/08/2026 - 19:50 h.
2 min

El turismo ha devenido un sector clave para la economía catalana, con una contribución por encima del 12% del producto interior bruto (PIB). El atractivo de este territorio, y especialmente de Barcelona, no se reduce ni con las olas de calor que se han producido a lo largo de las últimas semanas ni con el encarecimiento de los billetes de avión y del transporte en general. De hecho, los visitantes de otros países son los que más han crecido, con casi 2,7 millones en julio, una cifra que supone un incremento del 2,5% respecto al mismo período del año pasado y un nuevo récord en la serie histórica, que recoge datos desde 1999. Tal como evolucionan los datos, todo parece encaminado a marcar un verdadero récord, que situaría España en los 100 millones de turistas este año. Cataluña, con Barcelona como polo de más atracción, recibe alrededor de un tercio del total de los visitantes extranjeros.

Los volúmenes de visitantes a los que se ha llegado suponen todo un reto para las autoridades, ya que hay que compatibilizar estas actividades y las externalidades que producen los turistas (uso del espacio público, de los servicios, de los transportes...) con fenómenos como la gentrificación con el desarrollo de la vida cotidiana de los residentes en todos los municipios turísticos, empezando por la capital de Cataluña. Los excesos provocan malestar, como se ha visto las últimas semanas en Mallorca o en Menorca, con diferentes protestas protagonizadas por parte de una buena representación de sus habitantes. También en Barcelona se produjeron hace tiempo por la concentración de oferta de pisos turísticos, que condujo el Ayuntamiento a anunciar la supresión de licencias en 2028.

El hecho es que la percepción de Cataluña –y España en general– como un destino turístico seguro incrementa el atractivo como destino, especialmente en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 1,8 millones de turistas internacionales visitaron Cataluña durante el mes de julio, lo que supone un incremento del 3,1% en términos interanuales y un nuevo récord desde que se recogen datos.

Una de las opciones para mantener el peso del negocio turístico son políticas y estrategias para modular o limitar el número de visitantes, pero al mismo tiempo conseguir que su gasto aumente, lo que supondría más calidad que cantidad. Una vía podría ser la de Barcelona, un modelo diferente del de sol y playa que, según los autores del Informe Fènix, un estudio sobre los problemas estructurales, la baja productividad y la insostenibilidad del actual modelo económico catalán, incrementaría el valor de la actividad sin la necesidad de basarse en el volumen.

Los datos parecen apuntar hacia esta dirección. Después de un 2025 en que el gasto medio por noche de los turistas apenas varió, en julio el ritmo de crecimiento se aceleró, con un alza del 6,1%. Una buena parte de esta tendencia corresponde al turismo en Barcelona y su área metropolitana. Una vía para mantener e incrementar el negocio podría ser descentralizar la oferta y hacer que el gasto crezca mucho más que el número de visitantes, no solo en Barcelona y su área metropolitana, sino también en los otros puntos turísticos del país.

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