El clítoris: todo lo que no nos explicaron en la escuela

Clítoris
22/08/2026 - 13:01 h.
1 min

Hay una pregunta que suelo hacer bastante: ¿alguien recuerda haber visto un clítoris en el libro de anatomía de la escuela? Yo no. En cambio, aparecían penes, testículos, úteros, ovarios y trompas de Falopio. El clítoris, sencillamente, no estaba. Como si no existiera.

Esta ausencia no es una anécdota. Es el reflejo de una historia en la que la sexualidad femenina solo ha despertado interés cuando servía para controlarla, medicalizarla o explicar por qué las mujeres no debían tener acceso a su propio deseo. No es que la ciencia no pudiera estudiar el clítoris; es que por lo que sea durante siglos no se ha considerado prioritario hacerlo.

No fue hasta 1998 que la uróloga australiana Helen O'Connell describió su anatomía completa. Aquel pequeño botón que nos habían enseñado es, en realidad, solo la punta del iceberg de una estructura interna mucho más grande y compleja que os animo a descubrir. Cuesta creer que hayamos necesitado llegar a finalísimos del siglo XX para entender cómo es un órgano que la mitad de la población tiene entre las piernas.

Hace poco se publicó un nuevo mapeo del clítoris y, claro, el algoritmo me hizo ver la noticia enseguida. Y no pude evitar pensar que hemos llegado a la Luna, hemos explorado todo el universo, descifrado el genoma humano y desarrollado inteligencia artificial antes de estudiar a fondo el único órgano del cuerpo humano destinado exclusivamente al placer. No es ninguna casualidad.

Cuando una sociedad no conoce la anatomía de las mujeres, no es porque le falte conocimiento, porque las herramientas están ahí. Es porque, durante demasiado tiempo, se ha decidido que este conocimiento no es importante.

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