CRISIS POR EL PACÍFICO
Internacional 23/09/2021

Biden y Macron se llaman y rebajan la tensión por la crisis de los submarinos

Los dos presidentes se reunirán en Europa en octubre y París vuelve a mandar al embajador a Washington

4 min
Joe Biden, Boris Johnson y Emmanuel Macron durante la cumbre del G-7 en el Reino Unido el mes de junio.

ParísDespués de una semana de crisis y tensión transatlántica, la situación se empieza a reconducir. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el de los Estados Unidos, Joe Biden, han mantenido este miércoles por la tarde una llamada telefónica para hablar de la alianza estratégica y militar que firmaron la semana pasada los EE.UU., Australia y el Reino Unido para frenar a China en el Pacífico, conocida con el nombre de AUKUS. De la conversación entre los dos mandatarios –se ha producido a iniciativa de Biden, tal como han querido remarcar– ha salido un comunicado conjunto que rebaja la tensión entre los dos países y pone manos a la obra para superar la disputa que ha provocado una crisis diplomática sin precedentes. 

El acuerdo se gestó a escondidas de la Unión Europea y de Francia –país que ha demostrado su interés en tener presencia en el Pacífico–, al margen de la OTAN, y sin incluir a ningún país del club europeo. La nueva alianza, además, ha supuesto para Francia perder un contrato valorado en 56.000 millones de euros para equipar a Australia con 12 submarinos. El mismo día que se anunció la alianza militar, Australia rompía el contrato con París para hacer uno nuevo con los Estados Unidos. Washington proporcionará a Canberra submarinos con propulsión nuclear. Los franceses eran diésel.

Encuentro personal

El efecto más inmediato de la conversación de este miércoles es que el embajador de Francia en los Estados Unidos –llamado a consultas la semana pasada por Macron– volverá a Washington la semana que viene. Biden y Macron también anuncian que se reunirán a finales de octubre, esta vez en persona y en Europa. El comunicado no lo especifica, pero el encuentro será probablemente en Italia o en Escocia: el presidente norteamericano tiene previsto viajar al Viejo Continente para participar en la cumbre del G-20 en Roma el 30 y 31 de octubre, y en la cumbre del clima en Glasgow, que tendrá lugar a principios de noviembre. 

Del comunicado conjunto se desprende que el presidente norteamericano admite que no consultó ni con París ni con Bruselas el pacto estratégico y militar en el Pacífico ni la ruptura de los contratos de los submarinos por parte de Australia, patrocinado por la Casa Blanca. Era una de las prioridades del presidente de Francia. Fuentes del Elíseo habían explicado antes de la reunión que el presidente francés pediría a Biden que reconociera que no hubo consultas previas. 

La cuestión ha sido objeto de polémica: Macron ha sostenido desde el primer momento que se enteró de todo poco rato antes de que se hiciera público, pero la administración norteamericana aseguraba hasta ahora que lo notificó previamente. “Esto plantea una cuestión de confianza de la que nos toca extraer ahora todas las consecuencias”, advertían este miércoles las mismas fuentes del Elíseo. El comunicado afirma que las dos partes están de acuerdo en que “la situación se habría beneficiado de consultas abiertas con los aliados en cuestiones de interés estratégico para Francia y los socios europeos”, una pirueta lingüística para reconocer implícitamente que los EE.UU. pusieron la directa sin consultar ni avisar a Francia.

El presidente de los Estados Unidos también ha reafirmado públicamente la “importancia estratégica” del compromiso de Francia y de la UE en la región del Pacífico-Índico, reconoce la importancia de una defensa europea “más fuerte” y “complementaria” a la OTAN, y se compromete a reforzar su apoyo a las operaciones antiterroristas en el Sahel lideradas por los países europeos. 

Comparación con Trump

La decisión de Australia de dejar a Francia en la estacada y el pacto militar han herido el orgullo de Francia y han manchado su grandeur, pero sobre todo han provocado una crisis transatlántica de grandes dimensiones. El gobierno de Emmanuel Macron ha llegado a comparar a Biden con Donald Trump, ha asegurado sentirse “traicionado” y ha llamado a consultas –por primera vez en la historia– a sus embajadores en Washington y Canberra. La llamada entre el presidente de los Estados Unidos y su homólogo francés parece haber rebajado la tensión, pero es poco probable que París dé la crisis por cerrada. 

Según el Elíseo, Macron ha reclamado al presidente de los Estados Unidos “actos y medidas concretas y no solo palabras” para crear las condiciones que permitan restablecer la confianza con Washington. Lo que busca el ejecutivo francés es que los EE.UU. no dejen de lado ni a Francia ni a la Unión Europea en el Pacífico-Índico, una zona estratégica donde China quiere ganar influencia. París desea tener un papel destacado en la región porque es donde están sus territorios de ultramar, como la Polinesia francesa, donde viven un millón y medio de franceses y hay desplegados 8.000 militares.

A pesar de la reacción de Francia, los Estados Unidos no tienen ninguna intención de dar marcha atrás. Biden, durante la cumbre que se ha celebrado esta semana en la ONU, solo se ha reunido con dos mandatarios en privado: primero en Nueva York con el primer ministro australiano, Scott Morrison, y después en la Casa Blanca con el primer ministro británico, Boris Johnson. 

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