Putin dice a Trump que no tiene planes de atacar Europa
La Casa Blanca no se ha pronunciado sobre la información, mientras que el Kremlin también asegura que el republicano habría pedido restablecer la relación EE.UU.-Rusia
WashingtonEl presidente estadounidense, Donald Trump, ha hablado este martes con su homólogo ruso, Vladímir Putin, según ha informado el Kremlin en una rueda de prensa telefónica. La Casa Blanca no ha confirmado ni desmentido la conversación, en la cual el dirigente ruso ha dicho al republicano que no tiene planes de atacar Europa, a pesar de que sigue aplicando tácticas de guerra híbrida, como se ha visto recientemente en Alemania.
Trump también ha vuelto a pedir a Putin que ponga fin rápidamente a la guerra de Ucrania para así poder restaurar plenamente las relaciones Washington-Moscú. "Trump ha subrayado claramente la conveniencia de poner fin al conflicto tan pronto como sea posible, hecho que abriría inmediatamente la posibilidad de restablecer las relaciones entre los Estados Unidos y Rusia", ha dicho a la prensa el asesor ruso Yuri Ushakov. En las numerosas llamadas que han mantenido Trump y Putin, esta es la primera vez en que es el Kremlin quien difunde la noticia a pesar de la incontinencia verbal del republicano en Truth Social.
El fin de semana pasado, el enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, viajaron a Moscú para intentar desencallar el proceso de paz en Ucrania. Según Ushakov, el encuentro con el tándem diplomático estadounidense ha sido valorado "positivamente" por los dos líderes y Putin había comentado a Trump lo que podía hacer para poner fin al conflicto. Witkoff y Kushner también viajaron a Ucrania este fin de semana, donde se reunieron hasta tres veces con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Durante el tercer encuentro también se añadieron asesores británicos, franceses y alemanes.
A pesar de que este último contacto esté envuelto bajo la etiqueta de la cuestión ucraniana, no pasa por alto que se trata de la segunda visita diplomática en menos de dos semanas, justo después de que a finales de agosto el director de la CIA, John Ratcliffe, volara en secreto a Rusia. Un encuentro que sigue siendo un misterio, pero que hizo fruncir las cejas en Bruselas. Tampoco gustó a los aliados europeos que la semana pasada la Casa Blanca invitara por sorpresa al G-20 al ministro de Finanzas ruso, Anton Siluánov. Mientras que Washington ponía una silla para el representante ruso en Carolina del Norte, en Kirguistán Putin, el presidente chino, Xi Jinping, y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, compartían mesa. En la cumbre de Asia Central, no se había invitado a ningún portavoz estadounidense.
El incremento de contactos entre Washington y Moscú no deja de inquietar a los socios europeos, sobre todo por la posición que están adoptando los Estados Unidos. Es destacable que en las últimas semanas, todo lo que se ha dejado ver sobre estos nuevos movimientos muestra la tendencia de Trump de acercarse a Putin. Y no al revés. Además, se produce en un momento en que la Casa Blanca está hundida en el fango iraní hasta la cintura, con la inflación disparada por la imposibilidad de reabrir Ormuz y con la fortaleza del dólar cuestionada después de que la deuda del país se haya disparado hasta los 40 billones de dólares. Para más inri, las reservas de misiles Patriot del Pentágono están en un punto crítico y no hay una perspectiva a corto plazo de poder solucionarlo. La reanudación de contactos con Putin bien podría ser porque Trump realmente quiere reactivar el proceso diplomático en Ucrania en un intento de barrer bajo la alfombra el fiasco diplomático con los iraníes. Desde la cumbre de Alaska, donde el presidente estadounidense se reunió cara a cara con el ruso, que la mediación de Washington había quedado completamente congelada.
El acercamiento de Trump a Putin al inicio de su segundo mandato ya puso en guardia a los europeos, especialmente después delos reiterados ataques del magnate contra la OTAN. Pero la nueva ronda de contactos con el Kremlin resulta ahora más inquietante por cómo Moscú ha ido tanteando el pulso europeo escalando la presión en la frontera. El dron explosivo encontrado en el aeropuerto de Leipzig es el último episodio de una guerra híbrida que desde hace un año y medio Rusia ha ejecutado con constancia.