Negacionismo
Internacional  /  Europa 10/08/2022

El suicidio que consterna Austria: la doctora víctima del odio de los negacionistas del covid

El gobierno austríaco perseguirá más los mensajes de odio después de su muerte

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Una manifestación en contra de las midas covid  en Viena, el invierno del año pasado.

Dortmund (Alemania)La quisieron acallar. Y ahora está muerta. Se quitó la vida a finales de julio después de sufrir durante meses amenazas de muerte ante la vista gorda de las autoridades. Una historia trágica que ha sacudido Austria y ha espoleado un debate internacional: el de la persecución de los discursos de odio en las redes sociales. Lisa-Maria Kellermayr era una joven doctora austríaca que se involucró públicamente en la lucha contra la pandemia. Firme defensora de las estrictas medidas contra el covid –incluida la vacunación obligatoria –, tuvo que hacer frente a hostilidades cada vez más frecuentes y brutales en internet por parte de negacionistas del coronavirus, antivacunas y radicales de derechas. A finales de julio la encontraron muerta en su consulta en Wels, en el oeste del país. La autopsia confirmó el suicidio. La sociedad austríaca está sacudida por este caso.

Kellermayr trabajó desde el inicio de la pandemia en la atención de miles de pacientes. Se dio cuenta pronto que el medicamento contra el asma Budenosid evitaba síntomas graves en enfermos infectados por coronavirus. Compartió su experiencia por YouTube en octubre del 2020, pero los resultados positivos de este estudio solo tuvieron repercusión más tarde, cuando el ministro alemán de Salud, Karl Lauterbach, y un estudio de Cambridge llegaron a la misma conclusión. “¿Habríamos podido salvar más vidas humanas si yo hubiera sido un señor mayor?”, criticó. Desde entonces, sin embargo, Kellermayr se convirtió en una experta mediática en la primera línea en la batalla contra la pandemia.

En noviembre del 2021 la joven doctora criticó por Twitter que centenares de antivacunas se habían congregado en el Hospital de Wels y bloqueaban la vía de acceso de las ambulancias. La policía, sin embargo, lo tildó de “noticia falsa”. Poco después Kellermayr puso la primera denuncia contra escritos de odio que había recibido. Episodios similares se fueron sucediendo, mientras incrementaba la tensión. En enero del 2022 Kellermayr admitió que estaba pagando una cantidad de cinco dígitos en medidas de seguridad para poder continuar trabajando en su consulta. El febrero pasado incluso informó de que algunos antivacunas se hacían pasar por pacientes suyos para grabar en secreto conversaciones médicas suyas. En junio cerró su consulta después de que, ante la escalada de correos electrónicos amenazantes, la policía de Alta Austria dijera que la doctora estaba "presionando a la opinión pública" y que quería “promover su propio ascenso”, con críticas a las autoridades policiales.

"Lo que me puede pasar a mí le puede pasar a cualquiera"

Kellermayr pidió ayuda psicológica. Financieramente, no pudo asumir los costes de seguridad y pasó miedo también por sus propios trabajadores. Un empleado de seguridad privada requisó navajas a visitantes de la consulta. La policía local aseguró que no podía investigar a un hombre que había amenazado con hacer una masacre en la consulta porque los mensajes procedían de la dark web. Pero una especialista informática que ayudó voluntariamente por Twitter a Kellermayr descubrió al cabo de pocas horas, por caminos legales, que el hombre en cuestión era un joven neonazi que vive en Berlín. Otro hombre de Baviera está siendo investigado actualmente por haber dirigido otras amenazas contra la doctora.

El 13 de julio Kellermayr notificó que su consulta no volvería a abrir. Dos semanas después apareció muerta. La doctora, de 36 años, dejó tres cartas de despedida cuyo contenido no ha trascendido. Se cree que allí escribió no solo su impotencia por el odio en internet contra su persona sino también duras críticas contra la policía por no haberla protegido.

La cúpula política del gobierno austríaco tardó en lamentar la muerte de Kellermayr y prácticamente no se ha hecho ninguna autocrítica sobre las autoridades de seguridad. No ha sido hasta la muerte de la doctora que se han iniciado investigaciones sobre el caso. La ministra austríaca para la UE y Asuntos Constitucionales, Karoline Edtstadler, está estudiando crear una fiscalía especializada en la persecución del odio en línea. Lisa-Maria Kellermayr no es, ni mucho menos, la única persona en Austria que ha sido amenazada por los antivacunas y ultraderechistas negacionistas. “Lo que me puede pasar a mí le puede pasar a cualquier ciudadano”, dijo la doctora en su última conversación con el diario Der Standard.

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