Estados Unidos
Internacional 10/06/2021

Joe Biden busca la complicidad europea en su duelo con China y Rusia

El presidente norteamericano aspira a recuperar el liderazgo de EE.UU. en su primer viaje internacional

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Joe Biden, justo antes de entrar en  el Air Fuerzo One para volar hacia el Reino Unido, este miércoles
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WashingtonSi el principal objetivo de Joe Biden a nivel doméstico es “sanar el alma de la nación” tras cuatro años de exacerbación de las diferencias, el internacional no parece estar muy alejado. El presidente estadounidense aterrizó ayer en el Reino Unido en el que es su primer viaje al extranjero con el objetivo principal de restañar las heridas y la desconfianza que sembraron cuatro años de trumpismo entre sus aliados tradicionales.

La doctrina del “America First” de Donald Trump se tradujo en una Casa Blanca más afín a líderes autoritarios y dictadores que a los amigos, a los que trató como rivales. Trump encerró a Estados Unidos sobre sí mismo renunciando al multilateralismo. Biden, por el contrario, pretende volver a la política convencional de Washington. Llega a Europa para restablecer lazos y reivindicar el liderazgo de las potencias democráticas aliadas. Y muy especialmente para poner freno a las que Washington detecta como principales amenazas: Rusia y China.

Lo quiso dejar claro ya al aterrizar, en un primer discurso ante los soldados norteamericanos estacionados en el Reino Unido en el que garantizó su "sagrado compromiso con el artículo 5 de la OTAN", que fija la obligación de defender a cualquier miembro de la alianza que sea atacado, y advirtió a Rusia de que "los Estados Unidos responderán de manera contundente y significativa" a cualquier intento de socavar la democracia en todo el mundo.

Antes de regresar a Washington el miércoles, Joe Biden se reunirá hoy con el primer ministro británico, Boris Johnson, participará a partir de mañana en la reunión del G-7 en Cornualles (Reino Unido), visitará a la reina de Inglaterra, mantendrá encuentros en Bruselas con los miembros de la OTAN (incluido un aparte con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan) y con los líderes de la Unión Europea y, finalmente, tendrá un esperado cara a cara con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Ginebra.

Fortalecer los lazos transatlánticos

Este miércoles, antes de embarcar en el Air Force One, el avión presidencial, Biden expresó que el principal objetivo del viaje es “fortalecer la alianza y dejarles claro a Putin y a China que Europa y Estados Unidos están unidos”. Ya a finales de abril, en su primer discurso ante el Congreso, el mandatario apuntó que China y otros países “piensan que la democracia no puede competir en el siglo XXI contra las autocracias porque lleva mucho tiempo alcanzar consensos”. Por eso, para Joe Biden será fundamental llegar a Ginebra siendo capaz de salir reforzado y con un mensaje de unidad de sus encuentros en Cornualles y Bruselas.

Pero la Europa a la que regresa Biden ahora como presidente no es la que conoció como segundo de la Casa Blanca. No al menos en cómo perciben los europeos la fiabilidad de Estados Unidos como aliado. El final de la presidencia de Donald Trump no es ni el final del trumpismo ni excluye la posibilidad de que el propio Trump regrese al poder en 2025, por lo que este Washington que ahora vuelve por donde solía no puede garantizar por cuánto tiempo lo hará. Reciente en la memoria está el asalto al Capitolio del 6 de enero, una imagen impensable hasta ahora en el autoproclamado faro democrático del mundo.

En una comparecencia ante la prensa, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, aseguró esta semana que Biden viaja “en una posición de fuerza”, que fundamentó en el progreso doméstico en la lucha contra la pandemia y en la recuperación económica del país. Una posición de fuerza que Biden intentará que le sirva al menos para lograr atraer a sus aliados hacia su postura sobre China y Rusia.

Sobre Pekín, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aclaró el lunes en una conferencia en Washington que no lo considera un “adversario”, marcando así cierta distancia con la retórica de Estados Unidos. Incluso valoró que el crecimiento económico de China abre “algunas oportunidades para nuestras economías”. Eso sí, subrayó que los dirigentes chinos “no comparten nuestros valores”. 

Por otro lado, la Casa Blanca todavía no ha logrado un frente común para que Europa dé por completo la espalda a la tecnología china en materia de telecomunicaciones, especialmente en lo que se refiere a las redes de 5G, uno de los principales empeños de la anterior administración estadounidense. Según Jake Sullivan, la reunión de Biden con los líderes de la Unión Europea se centrará “en alinear nuestros enfoques sobre comercio y tecnología de forma que sean las democracias y nadie más -ni China ni otras autocracias- las que establezcan las normas comerciales y tecnológicas en el siglo XXI”.

En ese sentido, la semana pasada Joe Biden firmó una orden ejecutiva que prohíbe a las empresas estadounidenses invertir en compañías chinas ligadas al ejército o que vendan tecnología utilizada para vigilar y reprimir a las minorías del país. Europa, por ahora, no lo ha secundado.

Putin calienta el cara a cara

Como colofón a la semana de viaje por Europa, el presidente estadounidense se reunirá en Ginebra con su homólogo ruso, Vladimir Putin. Jake Sullivan quiso dejar claro que la Casa Blanca no considera el encuentro como una “recompensa” para el ruso sino una oportunidad para “defender los intereses y los valores de América”. Según los servicios de Inteligencia estadounidenses, Rusia está detrás de varios de los ciberataques que ha sufrido recientemente el país, un asunto que Biden anunció que pondrá sobre la mesa durante el encuentro. Putin ha calentado los prolegómenos con su defensa de los insurrectos del 6 de enero, de quienes dijo que “no son saqueadores ni ladrones” sino personas con “demandas políticas”.

Los EE.UU. comprarán 500 millones de vacunas para dar a otros países

Los Estados Unidos comprarán 500 millones de dosis de la vacuna de Pfizer con el objetivo de darlas a un centenar de países para que puedan acelerar el proceso de inmunización de su población contra el covid-19. Según avanza el New York Times, Joe Biden y el director ejecutivo de la farmacéutica, Albert Bourla, tienen intención de anunciar este jueves el acuerdo de compra de las vacunas por un precio "no lucrativo". Los primeros 200 millones de unidades se distribuirán este mismo año, y el resto, durante el primer semestre de 2022.

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