Internacional 05/02/2021

Portugal recibe médicos y material de Alemania para luchar contra una pandemia desbocada

Las cifras de contagios y muertes han empezado a bajar esta semana pero siguen en los niveles más altos hasta ahora

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Algunos de los miembros del equipo médico militar que Alemania ha enviado a Portugal

SabadellPortugal recibió este miércoles a un contingente de 8 médicos y 18 enfermeros procedentes de Alemania, que han llegado para ayudar en la atención a los enfermos de covid-19. Según ha informado el ministerio de Salud portugués, estos profesionales se quedarán en el país durante tres semanas y entonces serán sustituidos por un nuevo equipo. La previsión es que, si hace falta, el apoyo alemán se pueda mantener hasta finales de marzo.

En concreto, los 26 profesionales sanitarios enviados desde Alemania se harán cargo de una unidad de ocho camas de UCI de un centro privado de Lisboa, el Hospital da Luz, que ya existía pero que estaba parada por falta de personal, según la ministra de Salud, Marta Temido. "Ocho camas pueden parecer poca cosa, pero es mucho para un sistema de salud que se encuentra bajo una presión significativa", remarcó Temido el miércoles por la tarde desde la base militar donde aterrizó el avión que transportaba al equipo médico.

El diario portugués Expreso explica que se ha optado por destinarlos a este hospital porque es el único que aseguró que tenía disponibilidad para acogerlos de forma inmediata y asignarlos a una unidad concreta. La ciudad de Lisboa concentra aproximadamente la mitad de los nuevos contagios y defunciones que se registran cada día en el país, y esto ha provocado que algunos pacientes hayan tenido que ser derivados a hospitales de otras regiones.

El equipo médico viajó a Portugal a bordo de un avión militar, puesto que los profesionales que lo forman son médicos y enfermeros militares expertos en medicina intensiva y enviados por el ministerio de Defensa alemán. Además de transportarlos a ellos, el avión hizo llegar a Portugal 150 camas de hospital, 150 bombas de infusión y 50 ventiladores.

El embajador de Alemania en Portugal, Martin Ney, ha destacado que la llegada de estos profesionales y este material médico es "una señal evidente de la solidaridad europea y un símbolo de esperanza". De hecho, Alemania no es el único país que se ha mostrado dispuesto a echar una mano a Portugal: Austria se ha ofrecido para atender a entre 10 y 15 pacientes críticos portugueses en sus propios hospitales, a pesar de que de momento esta ayuda no se ha concretado.

Hospitales saturados

El jefe de los servicios médicos de las fuerzas armadas alemanas, Ulrich Baumgärtner, ha reconocido que los recursos humanos y materiales que se han movilizado son "claramente" insuficientes, pero ha añadido: "Los hospitales están sobrecargados y es por eso que somos necesarios en Portugal. Un país solo no puede gestionar la crisis, nos tenemos que mantener unidos".

Desde hace unas semanas, los hospitales portugueses están desbordados por la pandemia. Después de haber mantenido el virus a raya durante la primera oleada (en la que solo se superó el millar de contagios diarios en dos ocasiones), la situación empeoró notablemente en otoño y se ha desbocado desde comienzos de año: el 28 de diciembre se diagnosticaron 2.093 casos y al cabo de un mes, el 28 de enero, se llegó a un máximo de 16.432. Durante la última semana las cifras han ido bajando, pero este miércoles todavía se registraron más de 9.000 contagios nuevos. En cuanto al número de muertes diarias, superó el centenar por primera vez el 8 de enero y ya no se ha vuelto a situar por debajo de este valor. El miércoles se registraron 240, después de haber tocado techo el domingo, con 303 defunciones en 24 horas.

Hay un indicador, sin embargo, que sigue al alza y que preocupa especialmente a las autoridades. Se trata del número de enfermos de covid-19 ingresados en las UCI del país, que el miércoles llegó a 877, la cifra más alta hasta ahora. Esto implica que los pacientes de covid ocupan dos tercios de las 1.320 camas de cuidados intensivos existentes en total en Portugal, una cifra que los expertos piden que se eleve como mínimo hasta 1.500. La activación de ocho camas extras gracias a la ayuda alemana es un pequeño paso en este sentido.

Dimite el responsable de la vacunación

El gran crecimiento en el número de contagios durante los primeros días de enero hizo que el gobierno portugués decretara un confinamiento domiciliario el 15 de enero, el cierre de las escuelas el día 21 y el cierre de fronteras el 29 (a pesar de que el día 24 el país celebró elecciones). El primer ministro, António Costa, aseguró el miércoles que los efectos de estas restricciones, que estarán vigentes, como mínimo, hasta el 14 de febrero, se han empezado a observar con la disminución de nuevos casos detectados durante los últimos días.

Mientras, el proceso de vacunación de la población avanza lentamente, y con polémica. Hasta este miércoles, unas 350.000 personas (de un total de 10,5 millones de habitantes) habían recibido la primera dosis de la vacuna. Pero el responsable del plan de vacunación, Francisco Ramos, renunció al cargo el miércoles por la noche después de que se detectaran irregularidades en la selección de los profesionales sanitarios que tenían que ser vacunados en el Hospital de la Cruz Roja de Lisboa, del cual él es el presidente ejecutivo. Ramos ha sido relevado por un militar, el vicealmirante Henrique Gouveia e Melo, que hasta ahora era su número 2. Gouveia e Melo se ha comprometido a endurecer "el control" sobre el proceso de vacunación.

Una mujer recibe la vacuna contra el covid-19 en Lisboa

De hecho, antes de la dimisión de Ramos ya había habido otras polémicas relacionadas con la administración de vacunas. Según recoge Efe, esta semana se ha denunciado que entre las personas que han recibido dosis que no les correspondían hay familiares de administradores de hospitales, funcionarios de la Seguridad Social y trabajadores de una pastelería cercana a la delegación del Instituto Nacional de Emergencias Médicas de Oporto.

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