Internacional 03/03/2022

Zelenski pide ayuda al mundo judío ante la invasión rusa

El gobierno de Naftali Bennett envía ayuda humanitaria y condena la agresión rusa, pero mantiene una postura ambigua ante el conflicto

3 min
El primer ministro israelí, Naftali Bennett, este mediodía.

Jerusalén“El nazismo nace en el silencio”. Con estas palabras se ha dirigido este miércoles el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a todo el pueblo judío, y por extensión al gobierno de Israel, en un mensaje en Facebook escrito en hebreo. “Me dirijo ahora a todos los judíos del mundo. ¿No veis qué está pasando? Por esto es muy importante que millones de judíos de todo el mundo no se mantengan en silencio ahora mismo”, ha escrito el presidente ucraniano, después de una nueva noche de bombardeos a ciudades como Kiev oJárkov.

El mensaje llega un día después del bombardeo ruso contra la torre de telecomunicaciones de Kiev, que afectó al adyacente cementerio judío y al memorial del Holocausto de Babi Iar, escenario de la masacre de entre 100.000 y 150.000 judíos, gitanos y prisioneros políticos a manos de ls nazis en 1943. "Todos fuimos bombardeados ayer noche en Kiev, y todos morimos de nuevo en Babi Iar por el ataque con misiles", ha añadido el presidente, que es judío y cuyo abuelo perdió tres hermanos durante el nazismo. Rusia está "matando de nuevo a las víctimas del Holocausto", ha dicho Zelenski.

En un comunicado, el Yad Vashem, el Museo del Holocausto de Jerusalén, ha "condenado vehementemente" el bombardeo y ha criticado "el mortal ataque ruso" que, además de dañar el memorial –lugar de peregrinación para miles de judíos de todo el mundo– también se cobró la vida de cinco personas. Por su parte, el ministro de exteriores israelí, Yair Lapid, ha dicho que Israel "denuncia los daños" sufridos por el cementerio y el memorial y se ha comprometido a financiar la reconstrucción del lugar, pero se ha abstenido de citar Rusia como causante de los destrozos.

La ambigüedad de Israel

El gobierno de Naftali Bennett ha mantenido un papel ambiguo ante el conflicto entre Ucrania y Rusia desde el inicio de las hostilidades. Por un lado, Israel ha votado a favor de la resolución no vinculante de la Asamblea General de la ONU que condena la invasión y se ha situado junto a sus aliados occidentales y de Estados Unidos, y también ha enviado tres aviones de ayuda humanitaria a Ucrania y ha prometido que enviará más. Por otro, ha evitado entrar en un conflicto diplomático con Rusia, pieza clave en la vecina Siria, y ha declinado enviar armas al ejército ucraniano, tal como pidió el presidente Zelenski a Bennett en una llamada telefónica.

La de este miércoles ha sido la segunda conversación entre el líder ucraniano y el primer ministro israelí desde el inicio del conflicto. En la primera, el pasado sábado, Zelenski también pidió a Bennet que hiciera de mediador entre su país y Rusia y acogiera una conferencia de paz en Jerusalén, tal como confirmó el embajador ucraniano en Tel Aviv, Yevgen Korniychuk, a medios locales e internacionales. "Creemos que Israel es el único estado democrático del mundo que tiene excelentes relaciones tanto con Ucrania como con Rusia", dijo Korniychuk.

Bennett se ha mostrado abierto a actuar como árbitro en el conflicto y, de hecho, este miércoles ha mantenido una conversación telefónica con Vladímir Putin. Según han informado medios israelíes, el primer ministro habría hecho saber al presidente ruso su decisión de votar a favor de la resolución de la ONU, pero también se habría propuesto como mediador, sin que esta oferta obtuviera ninguna respuesta. Lo que sí que ha contestado el presidente ruso, según ha informado el Kremlin, es que la clave para acabar con la crisis en Ucrania sería un acuerdo que proteja los intereses defensivos de Rusia.

El factor sirio

La actitud israelí respecto a Rusia responde al interés por conservar la buena relación con Putin iniciada durante el gobierno de Benjamin Netanyahu y, sobre todo, por mantener el statu quo en Siria, donde Rusia todavía tiene presencia militar. El gobierno ruso decantó la balanza a favor del régimen de Bachar al Asad con su intervención en la guerra civil siria en 2014 y todavía controla el espacio aéreo del país y tiene soldados en la frontera con los Altos del Golan, ocupados por Israel desde 1967. 

Según el acuerdo de coordinación entre Israel y Rusia, el Kremlin hace oídos sordos ante los bombardeos israelíes contra milicias proiraníes del sur de Siria, mientras evita que se produzcan enfrentamientos entre los respectivos ejércitos. El mismo Bennett definía así la posición de Israel en el conflicto entre Ucrania y Rusia el pasado martes: "Desde el principio, el Estado de Israel ha adoptado un enfoque moderado y responsable, que nos permite no solo proteger nuestros intereses sino también ser útiles".

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