Documental
Media 22/08/2021

El festival de la paz que acabó en una guerra

HBO estrena 'Music Box', la apuesta por el documental musical, con la película sobre el desastroso festival de Woodstock 99

3 min
La actuación de Limp Bizkit a Woodstock 99

BarcelonaEl festival de Woodstock de 1999 podría haber sido una comedia, pero acabó siendo una película de terror. Así empieza el primer episodio de la esperada serie de la HBO de documentales musicales, Music Box, seis piezas que firman varios cineastas y que giran alrededor de músicos tan conocidos como Alanis Morissette, DMX y Kenny G. El capítulo inaugural, que se estrenó a finales de julio y está dirigido por Garret Price (responsable de la muy recomendable Love, Antosha), está centrado en uno de los festivales musicales más desastrosos de todos los tiempos, Woodstock 99, celebrado en una base militar abandonada de Rome, en el estado de Nueva York. Causalidad o no, Woodstock 99: Peace, love and rage ha visto la luz en un verano especialmente delicado para el sector de los festivales musicales, cuando apenas empiezan a ver la luz de cara a 2022, el año que presuntamente volverán los grandes eventos.

El auge de las plataformas audiovisuales ha espoleado la producción de documentales sobre música, un formato más acostumbrado a los festivales de género que no a llegar al gran público. La búsqueda de contenido ha provocado que las más importantes –Netflix, Amazon, HBO, Disney+ y Movistar+– dispongan de una colección, más grande o más pequeña según cada caso, de no-ficción musical. Es especialmente relevante el catálogo de Filmin, en que cada año aumentan los títulos en colaboración con el festival In-Edit.

Desde el unánimemente considerado como el primer rockumentary moderno, Don't look back, de D.A. Pennebaker, que reseguía la gira inglesa del Bringing it all back home de Bob Dylan, la proliferación de documentales musicales ha sido muy destacable y se han apuntado, en algún momento u otro, directores tan destacados como Martin Scorsese, Jonathan Demme o Julien Temple, el maestro del formato. En cambio, la exposición en cines comerciales ha sido más bien anecdótica: dos ejemplos recientes que rompieron esta norma son Searching for Sugar Man, de Malik Bendjelloul, ganadora del Oscar al mejor documental en 2013, y Eight days a week, de Ron Howard, que muestra los años de grandes giras de los Beatles hasta que abandonan los conciertos en 1966. En cuanto a Music Box, HBO ha involucrado en el proyecto a directores independientes, como Alison Klayman o el mismo Price, y ha querido historias con cierto poso.

Ni paz, ni amor

Woodstock 99: Peace, love and rage es un documental de mirada ancha: la música es una excusa para hacer una radiografía de la juventud norteamericana de finales de los años noventa. Con la intención de mantener la gallina de los huevos de oro de 1969, resucitada en 1994, los dos promotores de Woodstock, Michael Lang (creador del histórico festival hippie ) y John Scher organizaron un nuevo macroevento. Eran los años del cambio de milenio, de cierta bonanza económica en los Estados Unidos, de incertidumbre de cara al efecto 2000 y con un país traumatizada por la masacre de Columbine, que había pasado tres meses antes de que se celebrara el festival. En este contexto se juntaron 400.000 jóvenes blancos norteamericanos que buscaban la tierra prometida de un hedonismo con espíritu violento y afición por las letras y estética agresiva (y tirando a reaccionaria) de artistas como Kid Rock o Limp Bizkit. A esta mezcla se le sumó el absoluto desastre organizativo del festival, perpetrado por empresarios mucho más preocupados por el beneficio económico que por la seguridad –e higiene– de los espectadores. El resultado de la mezcla no podía ser ningún otro: una fiesta del white trash norteamericano más misógino y alocado, a 40 grados de temperatura, sin agua –ni para hidratarse ni para lavarse– y una zona de camping cubierta de excrementos y orina que acaba como el rosario de la aurora. Nada de la paz y el amor del espíritu original y puñetazo a la utopía beat de los sesenta.

Una imagen del documental 'Woodstock 99: Peace, love and rage'

Un centenar de denuncias de violencia sexual, destrozos, hogueras, disturbios, la entrada de los antidisturbios y un muerto por negligencia médica fueron el resultado final del festival. Woodstock 99: Peace, love and rage reparte culpas merecidas entre los implicados –jóvenes pasados de vuelta, bandas incendiarias y, sobre todo, promotores– pero se centra en una máxima que Moby, el fabuloso músico, apunta con acierto: de los festivales vemos solo lo que nos dejan. El documental sirve para denunciar estas prácticas y explicar cuál era el modus operandi de la juventud blanca de fraternidad universitaria norteamericana de finales del siglo pasado.

El siguiente episodio de Music Box en llegar a la HBO será Jagged, un recorrido por la historia de la cantante canadiense Alanis Morissette, que con su tercer disco, Jagged little pill, vendió 33 millones de copias en todo el mundo.

No todos los festivales acaban bien

Aunque la inmensa mayoría de documentales musicales se centran en festivales de éxito artístico y de convocatoria incuestionables, lo cierto es que no siempre es así. Woodstock 99: Peace, love and rage no es el único desastre del sector.

Fyre (Chris Smith, 2019)

Un exclusivo festival de lujo en una isla privada que acaba siendo uno de los fraudes más esplendorosos de lo que llevamos de siglo. El documental explica el ascenso y la caída de Billy McFarland, el joven emprendedor que pensó que organizar un festival para jóvenes ricos en una isla de las Bahamas, que había sido propiedad de Pablo Escobar, era una buena idea. La angustia –y gracia– del film se centra en ver el sufrimiento de centenares de hijos de millonarios alojados en tiendas de campaña y llorando por las esquinas. Disponible en Netflix.

El caso Love Parade (Dominik Wessely, 2020)

Una tragedia. No se puede definir de otro modo lo que pasó en el Love Parade de Duisburg de 2010, cuando 21 personas, entre las cuales dos chicas catalanas, murieron en la que es la desgracia más grande jamás ocurrida en un encuentro musical. Este documental, disponible en Movistar+, se centra en intentar poner luz a todo lo que pasó aquella madrugada, cuando un alud humano en una multitudinaria fiesta electrónica acabó en masacre. La responsabilidad de los hechos todavía está por resolver, una injusticia que sigue provocando ajetreo en Alemania.

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