Como era de prever, El Mundo y Óscar Puente no se mueven de posición. El primero asegura que el accidente lo causó la ruptura de una soldadura entre una vía de 1989 y una de 2023, mientras que el segundo afirma que el diario miente y aporta fotografías del raíl siniestrado, que efectivamente es moderno. Hoy el director del rotativo visitaba el magacín matinal de Antena 3 y era imposible sacar agua clara. En todo caso, el diario no solo no rectificaba, sino que volvía a la carga: "Puente dio los datos sobre la revisión clave de la soldadura distintos a los del informe oficial". El ministro ha aclarado que, efectivamente, en un momento de la rueda de prensa dijo "noviembre" cuando quería decir "septiembre", pero lo achaca a un error humano intrascendente –nada esencial no cambia– fruto de estar dando información en todo momento y recuerda que en el dossier de 12 páginas que entregó se podía encontrar toda la información. Mientras, el PP ha criticado la estrategia de Puente, a quien acusa de dar demasiada información. Me parece que el domingo tocará manifestación en la Cibeles con pancartas grandes: "¡Basta ya! (de datos)".
Coexisten, pues, dos narrativas diferentes y, en medio, está el grueso de la gente que sigue esta polémica y que no puede salir a quien diantre tiene razón. El Mundo quizás gana la batalla de empudegar al ministro, pero me temo que este paradigma cada vez aleja a más gente de la información y la factualidad. Y, en todo caso, el rotativo utiliza las habituales tácticas de casos anteriores que finalmente no han quedado en nada: tinta de calamar diciendo que no pero es que sí, pero es que yo digo diferente a lo que dices tú y esa parte de aquí sí que era cierta... Eso sí, al menos no insinúan que ha sido ETA. Al parecer hemos avanzado un poco.