Ficción

Sexo de alto voltaje, celos y control: ¿por qué las películas y series para adolescentes nos inundan con relaciones tóxicas?

Ficciones como 'Dímelo bajito' o el fenómeno 'Culpables' perpetúan discursos machistas

Un fotograma de una de las películas de 'Culpables'
07/03/2026
5 min

BarcelonaRepasar los últimos éxitos de Prime Video es fácil detectar un patrón: las películas para la plataforma centradas en historias de amores adolescentes tienen todas las de ganar. El último ejemplo es Dímelo bajito, una producción española sobre el triángulo amoroso entre Kamila (Alícia Falcó) y los hermanos Thiago y Taylor Di Bianco (Fernando Lindez y Diego Vidales), a quienes la protagonista hacía siete años que no veía. Los patrones de relación romántica de esta película son tóxicos, pero esto parece que no importa a su público, que la ha devorado.

Dímelo bajito es una de las muchas películas de este tipo que se pueden encontrar (y que encontraremos en un futuro) en la plataforma. De hecho, esta producción es una adaptación de una de las novelas románticas de la escritora hispanoargentina Mercedes Ron, y Prime Video ya ha anunciado que está preparando una segunda parte aprovechando que el libro forma parte de una trilogía. La autora es uno de los grandes activos del servicio de streaming: ella y la plataforma tienen un acuerdo, al que pusieron el nombre de House of Ron, para llevar a la pantalla todo el universo creado por la escritora. La alianza llega después de que Prime Video hiciera la trilogía de Culpables (formada por las películas Culpa mía, Culpa tuya y Culpa nuestra), que supera los 100 millones de espectadores en todo el mundo y de la que también se ha hecho una versión inglesa.

Los protagonistas de 'Dímelo bajito'.

Chicos malos que enamoran

Aparte de estos títulos, en el catálogo de Prime Video también hay otras películas y series que se mueven por el mismo terreno, como la alemana Maxton Hall, uno de los grandes fenómenos de la plataforma, o Love me, love me. Todas las propuestas comparten el hecho de ser adaptaciones de libros románticos destinados al público juvenil, la mayoría nacidos a raíz de Wattpad, la plataforma que permite a todo el que quiera escribir y publicar sus relatos. También comparten detalles más importantes, como que, por norma general, los protagonistas masculinos encajan en el tópico de chico malo que en el fondo tiene buen corazón, o que los adolescentes que aparecen viven vidas de adultos a pesar de ser menores de edad. También hay una cierta fascinación por el mundo del motor y la velocidad.

Esta avalancha de series y películas románticas con rasgos tóxicos llega en un momento en que se está produciendo un retroceso del feminismo y está creciendo la tolerancia hacia el control dentro de la pareja. El último Barómetro Juventud y Género de la Fundació Fad Joventut señalaba que el 32% de las mujeres jóvenes afirman que su pareja se ha enfadado porque no habían contestado inmediatamente mensajes o llamadas, respecto al 17,5% de los chicos; el 27% de las chicas declaran que les han revisado el móvil (17% en ellos) y el 26,6% de ellas que les han dicho con quién pueden o no pueden hablar (17% en ellos). También casi la mitad consideran que tener pareja supone la entrega absoluta y que una pareja es para toda la vida.

"Los patrones de relaciones tóxicas, violentas y poco sanas han existido siempre en las ficciones, pero la diferencia es que ahora hay mucha más sexualidad. La carga erótica es muy superior", señala la psicóloga especializada en sexología, terapia de pareja y otros modelos de relaciones, Elena Crespi, que añade que estas representaciones sí que tienen un impacto real en los espectadores. En este sentido, remarca que, por regla general, son series y películas centradas mucho en el enamoramiento y no tanto en relaciones de amor y que, muy a menudo, se vinculan a relaciones sexuales explosivas. "Todo está planteado en extremos en las series y películas y muchas veces encontramos el dilema de «¿a quién hago caso? ¿Al chico malo que me hace perder el norte o al buen chico que no me despierta la pasión?» La realidad no es así, los chicos buenos no son tontos sin pasión ni el malo se transformará en el amor de tu vida. La realidad es mucho más compleja y las series lo simplifican", recuerda Crespi.

Sobre las pautas de control que también aparecen en estas ficciones, Crespi señala un factor que ha cambiado las reglas del juego: la generalización del uso de la geolocalización por parte de los padres. "Los adolescentes están acostumbradísimos a geolocalizarse porque sus familias lo han hecho desde que tienen teléfono. En el momento en que la pareja les pide hacer geolocalización lo ven lo más normal del mundo. Todas estas conductas de control acaban peinadas como conductas de amor y preocupación. Esto está perpetuando el control y la sumisión", dice.

Películas como la trilogía Culpables se han enfrentado a críticas que señalaban su toxicidad, pero tanto los equipos de producción como los actores han defendido las cintas y su público. "Creo que se subestima mucho a las chicas de 17 años, que obviamente saben que esto es ficción y que no es algo a lo que aspirar o en lo que sentirse reflejada. Son mujeres que están en un momento de rebeldía, de no saber si eres adulta o pequeña, de contestar a tus padres, de salir de fiesta cuando aún no eres mayor de edad... Al final lo expresan y lo buscan en libros de este tipo [en los que se basa Culpables], en películas, en chicos malos y en este tipo de cosas que cuando ven estas pelis dicen «ay, qué guay». Pero después realmente saben lo que necesitan en una relación y lo que es bueno o malo para ellas", argumentaba en una entrevista la actriz Nicole Wallace, protagonista de las tres películas.

Crespi señala que el problema no son tanto las adolescentes, que en algunos casos sí que pueden hacer un consumo crítico, como las preadolescentes. "Es verdad que ahora hay más referentes que cuestionan este tipo de discursos y no debemos ser paternalistas con las adolescentes. Pero el problema es que no solo lo miran las chicas de 17 años, también lo miran las de 12. A esa edad el cerebro aún no está preparado para poder consumir estas cosas", remarca.

Aunque las jóvenes son normalmente el público al que se dirigen estas ficciones, hay que señalar que el público adulto no se libra de este tipo de series y películas. En HBO Max, por ejemplo, podemos encontrar Pídeme lo que quieras (HBO Max), que adapta una novela de Megan Maxwell y que traspasa líneas rojas mostrando una relación sexual no consentida –por tanto, un delito– como una vía de liberación sexual.

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