Violencia machista
Misc 14/12/2021

Veinte años de prisión para cada uno de los violadores de una chica en Sant Boi de Llobregat

Los acusados siguen en libertad provisional

3 min
Captura de pantalla de la declaración de uno de los acusados durante el juicio por la violación en grupo de una chica a Santo Boi el 2018

BarcelonaLa violaron por turnos en el interior de un coche en un descampado. Ella "nunca tomó la iniciativa" para mantener relaciones sexuales con los hombres que la agredieron y "en ningún momento consintió" las prácticas. La Audiencia de Barcelona ha condenado a veinte años de prisión a cada uno de los tres acusados de violar a una joven a la salida de una discoteca entre Molins de Rei y Sant Boi de Llobregat en 2018 y los obliga a indemnizar a la víctima con 45.360 euros. La sentencia da total credibilidad al relato de la chica, que durante el juicio explicó que su vida "ha cambiado completamente" desde la brutal agresión. “A raíz del trauma no sé cómo gestionarlo todo, todavía no salgo sola, tengo que ir acompañada y no hablo con desconocidos”, relató.

La sentencia explica que los condenados habían conocido a la chica esa misma noche en la discoteca y cuando la vieron a la salida del local la convencieron para que subiera al coche, aprovechando que ella iba bebida y que había consumido drogas. Los acusados condujeron hasta un descampado de Sant Boi de Llobregat y, una vez ahí, la desnudaron y la violaron por turnos, mientras ella "gritaba e intentaba deshacerse de los procesados", que también la habrían vejado, haciéndole fotografías.

Según los magistrados, hubo violencia e intimidación, los dos requisitos que todavía establece el Código Penal para poder hablar de un delito de agresión sexual y que la nueva ley sobre el consentimiento sexual, más conocida como la ley de "solo sí es sí", quiere hacer desaparecer. Por un lado, la sentencia asegura que cada acusado agredió a la víctima mientras el resto la "sujetaban por las muñecas y los tobillos". Además, la atacaron después de llevarla en coche a un descampado "sin gente, con escasas posibilidades de recibir ayuda", y más porque la víctima no llevaba encima el móvil para "contactar con amigos o conocidos que pudieran auxiliarla", puesto que esa noche le habían robado el bolso.

Los tres acusados, que siguen en libertad provisional, negaron la agresión y aseguraron que la chica tomó la iniciativa en todo momento. Uno de ellos también dijo que la joven le había explicado que esa misma noche alguna otra persona había abusado de ella. Pero el tribunal asegura que esta hipótesis es "del todo inconsistente", teniendo en cuenta que el acusado admitió en el juicio que a pesar de que la víctima le había dicho esto, él no le preguntó "más detalles sobre un suceso tan grave" ni le ofreció ayuda. Las defensas intentaron tumbar el relato de la víctima porque había consumido drogas y alcohol, pero los jueces le dan total credibilidad. Aseguran que la versión de la joven fue "veraz en lo esencial" y atribuyen las imprecisiones a "la angustia" del momento y al "estado emocional de shock" en el que se encontraba la chica después de ser violada.

Culpables de las tres agresiones

Como es habitual en este tipo de casos, los magistrados tienen en cuenta la doctrina del Tribunal Supremo y responsabilizan a los acusados de las tres agresiones a la víctima. Aunque los hombres violaran a la chica por turnos, la sentencia tiene en cuenta que todos "colaboraron" en las agresiones. De hecho, el tribunal asegura que el hecho de que fueran tres les proporcionó una posición de "superioridad", "intimidación" e "impunidad", respecto a la víctima, cosa que aumenta la "gravedad" del ataque, argumentan en la sentencia.

Uno de los acusados fotografió a la chica con su móvil mientras la agredían y compartió las imágenes en un grupo de WhatsApp en el que estaban los otros dos procesados y otros amigos. A pesar de todo, el tribunal lo absuelve de los delitos de descubrimiento y revelación de secretos que le atribuían la Fiscalía y la acusación particular -que pedían entre 43 y 46 años de prisión para los condenados-, porque considera que no hay suficientes pruebas de que vieran las fotos otras personas ajenas al grupo.

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