Aprobarle los presupuestos a Orriols

Sílvia Orriols interviniendo en el pleno del Parlament de este miércoles.
15/04/2026
Es
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Más allá de la visión a curtísimo plazo que suele dominar los partidos políticos y de la discusión de este miércoles en el Parlament (sorpresa: la que ha mojado más, o la que ha untado más pan, ha sido Orriols), el episodio de Ripoll, en que los presupuestos municipales presentados por un partido fascista y racista como Alianza Catalana han salido adelante con los votos de dos concejales del PSC, apunta a los interrogantes de un futuro no lejano. Interrogantes como estos: \u00bíqué política seguirán los partidos catalanes con relación a AC, al día siguiente de las próximas elecciones municipales? ¿Pactarán con él? ¿No pactarán pero “consentirán” recibir su apoyo “externo” para investir alcaldes y equipos de gobierno? ¿Y un poco más adelante, para aprobar presupuestos? ¿O seguirán (como hay que hacer, sin duda, con las formaciones fascistas y/o de extrema derecha) la política del cordón sanitario? Los dos concejales socialistas han sido destituidos por haber contravenido el posicionamiento de su partido con relación a este asunto, y eso es correcto (puestos a pedir, esta misma celeridad se agradecería, en todos los partidos, en otros asuntos internos, como los que afectan a asuntos de corrupción o de acoso sexual). Pero la duda razonable persiste: en las próximas municipales, previstas para el 2027, todas las encuestas y los sondeos pronostican un incremento de voto y de representatividad de AC que puede llegar a ser exponencial, en línea con el auge que experimentan las formaciones ultraderechistas y racistas en toda Occidente (es cierto que se empiezan a percibir las primeras señales de un cierto desinflamiento, como la derrota de Orbán en Hungría, la baja popularidad de Donald Trump en EE. UU., los pequeños pero significativos cambios de rumbo de la oportunista Meloni en Italia, pero por supuesto todo esto, hoy por hoy, no significa nada en concreto: hablar de cambios de tendencia es prematuro e ilusorio).

Si las encuestas y los sondeos se traducen en resultados electorales, habrá una gran cantidad de cosas que dependerán en Cataluña de los votos de AC, empezando por la configuración de muchos ayuntamientos. ¿Se mantendrá entonces la firmeza en la política de cordón sanitario? Desde la aparición de AC en el escenario político catalán todos los ojos miran hacia Junts, y es lógico, porque los convergentes son los que tienen una frontera electoral más extensa con el partido de extrema derecha auto-denominada independentista (otro aspecto que hay que poner en duda). Pero la pregunta también sirve para la izquierda, incluyéndole al PSC, ERC y Comuns: ¿cómo y hasta dónde piensan marcar las distancias con Aliança Catalana? La pregunta es oportuna en un día en que se ha visto a un diputado de Vox (el partido hermano de Aliança Catalana), José María Sánchez, expulsado del Congreso después de haberse encarado con el presidente en funciones. El tal Sánchez no solo es diputado: también es juez en excedencia. Se quiere decir con ello que están metidos en todas partes de las instituciones, y que empieza a ser hora de tener bien definida la manera de relacionarse con ellas.

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