Hable con la gente mayor
23/03/2025
Periodista
3 min
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1. Este mes de marzo, el Barça ha enviado una encuesta a sus socios para preguntar sobre lo que mejor funciona del club: el fútbol femenino. Mira que el montón de carpetas de cosas que el Barça debería hacer mejor cada día es más alta, pero en la consulta telemática piden la valoración sobre el porqué de la asistencia, o no, a los partidos para ver a las campeonas de Europa. Cuando has terminado de contestar, te preguntan si quieres responder a qué área de Cataluña vives, si eres hombre o mujer y "¿en qué franja de edad te sitúas?" Y te dan seis posibilidades. 18-30, 31-40, 41-50, 51-60, 61-70, más de 70. Ya entiendo que a los socios menores de edad no se les consulte, en cambio no deja de sorprender que, en gran parte de las encuestas, a partir de los 70 ya no se hagan más compartimentos... de la vejez. Tengas 71, 85 o 94, la encuesta ya te sitúa al borde del abismo. Más allá, ya nada. Tienes 60 y mira, todavía tienes una trayectoria de antemano. Pero, en el mundo de los encuestadores, cuando tienes 70, tururut. En un club en el que 8.000 socios tienen más de 80, en un país donde la esperanza de vida es de 84 años, esta limitación sesga los resultados, es una falta de respeto y, sobre todo, desmoraliza a la población más experimentada.

2. Hay un puñado de encuestas que, lo que es peor, sitúan la última franja de edad en la de "más de 64 años". Cuando esto lo hace el CEO, de estratificar la población hasta la edad –más o menos– de jubilarse, me estremece. En cambio, elEncuesta de Usos Lingüísticos de 2023, publicada recientemente, sí tiene en cuenta la pirámide de edad y la esperanza de vida. Distingue a la población desde los 15 años hasta los "85 años y más". Al menos, han dado más margen, se adecuan a la vida media de la población y dan algo más de cuello, y de aire, a la persona que lo mira desde esta atalaya privilegiada. La reflexión es aún más pertinente en la semana que hemos sabido que, según el Idescat, dentro de diez años en Catalunya habrá dos millones de personas mayores de 65 años. O sea, 328.000 más que ahora. La demografía no engaña y la tendencia al envejecimiento de la población es evidente. En el 2035, el 7% de los catalanes tendrá más de 80 años y, respecto a hoy, se habrá doblado el número de personas que soplarán las 100 velas.

3. ¿Pero quién es viejo? La revista Nature ha publicado recientemente un estudio de la Universidad de Stanford que se atreve a fijar a qué edad una persona llega a la vejez. En términos biológicos, consideran que se llega a los 78 años. Tras estudiar los casos de 4.263 personas, los científicos de Stanford consideran que la etapa de madurez tardía llega hasta los 78, que es cuando perciben que los cambios físicos y psicológicos resultan más evidentes. Nada que no supiéramos. O nada que no percibimos en las personas mayores que amamos: duermen menos, tienen menos masa muscular, menos memoria, menos visión, sienten peor, los huesos se debilitan, las arrugas se multiplican y salen manchas en la piel. Todos estos cambios son imparables. Y, más tarde o más temprano, a todos nos llegarán mientras vamos haciendo la vivo-vivo. Porque como sabe todo el mundo, la alternativa siempre es peor.

4. En los últimos años, mientras llegan personas de otros puntos del planeta para cuidarnos, el Diccionario también ha incorporado nuevas palabras referidas al maltrato en este momento vital. Edatismo, por ejemplo, es una palabra fea para un término peor: es "la actitud discriminatoria hacia una persona como consecuencia de su edad". Las encuestas que aparcan los +70 en la rampa de salida, así al por mayor, también son un desprecio a evitar. Mientras, podemos ir cantando ese himno de Lluís Llach, tan bonito, de "Viejo es tan bello. Cuando se abren los límites del tiempo, del arte, del canto, de mí, de ti y del mundo. La vida".

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