La encuesta del ARA: ¿Clint Eastwood es 'woke'?

Clint Eastwood, en 'Gran Torino'
03/05/2026
Escritor
2 min

Este fin de semana pasado volví a ver Gran Torino, una de las mejores películas que ha dirigido Clint Eastwood (y eso es decir mucho, tratándose como se trata de uno de los mejores directores del Hollywood de los últimos cincuenta años). Coincidió con la publicación de la encuesta de YouGov para este diario, con el dato de que un 66% de los catalanes, una mayoría incontestable, se muestran partidarios de restringir el acceso de los inmigrantes al país. Esta misma mayoría se muestra, al mismo tiempo, a favor de garantizar la igualdad de derechos entre todos los residentes. Sin embargo, un 30% se declaran a favor de la aplicación de la prioridad nacional que defienden Vox y Aliança Catalana (y que el Partido Popular ha asumido). Estrenada en 2008, el film de Eastwood ya habla abiertamente de inmigración, y es un canto a la diversidad y a la cohesión social de un país (los EE. UU., pero podría ser Cataluña, podrían ser los Países Catalanes) formado históricamente por inmigrantes. Que sea un canto, sin embargo, no quiere decir que sea acomodaticio ni bienpensante: se ve cómo los negros tienen prejuicios contra los asiáticos, los asiáticos contra los blancos, los italianos contra los chinos, los chinos contra los hispanos, los polacos contra los irlandeses. Se retrata el supremacismo de los blancos sobre todo el resto, así como el resentimiento y la xenofobia que las minorías profesan por los blancos, etc. Hay violencia, armas (estamos en los EE. UU.), conflictos lingüísticos, culturales y religiosos y banderas americanas hechas polvo en los porches de casas destartaladas de barrios degradados. Pero Eastwood toma partido claramente por la capacidad de las personas para acoger y para convivir. Es una capacidad basada en la tolerancia, la empatía y la inteligencia, cualidades que nos definen como seres humanos antes que como patriotas.

Eastwood nunca ha ocultado su pensamiento conservador y su voto republicano, pero es muy posible que muchos de sus compañeros de ideología tacharan hoy Gran Torino de ser woke y cursi, además de un peligroso ejemplo de pensamiento débil y antipatriótico. Por lo que se refleja en la encuesta de este diario, una mayoría de votantes catalanes, o al menos un porcentaje muy alto, también se lo dirían. Lo que refleja esta opinión mayoritaria no es simple trumpismo a la catalana (este trumpismo del señor Esteve que de vez en cuando nos regala, como su referente, momentos de comicidad involuntaria). También es el resultado de un repliegue nacionalista y supuestamente patriótico en el que una buena parte de la opinión pública ha sucumbido al discurso del miedo, y habla de Cataluña como de una nación, una cultura, una lengua, amenazada, a punto de desaparecer. Así se dice y se repite, con lloriqueos de todos los estilos, día sí día también. Y como pasa siempre en un contexto de miedo a la propia desaparición, el que viene de fuera, el inmigrante, es el primero en ser señalado como culpable. Hemos sucumbido a aquello que Kundera llamaba el provincianismo de las naciones pequeñas: quiere decir que se acercan tiempos oscuros, y que si el encierro, el recelo y el odio se han vuelto mayoritarios, hace más que nunca falta plantarles cara: volverán a dejar de serlo.

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