Jugar limpio al fútbol

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Flores y velas en las puertas del estadio Heliodoro Rodríguez López, del CD Tenerife, en memoria del jugador Jesús de Miguel, martes 3 de noviembre.
03/11/2026 - 18:01 h
Periodista

La entrada del portero del Andorra que causó la muerte del delantero del Tenerife fue mucho más allá de lo que llamamos el límite del reglamento. Un periodista que hubiera estado narrando la jugada en directo probablemente la habría podido calificar de “entrada criminal”, una expresión que tras la muerte de Jesús de Miguel adquiere un significado terrible.

El portero le encaja la rodilla en el pecho al delantero. Es una entrada para cortar un contraataque que supera incluso la vieja categoría defensiva de “pasará el jugador o pasará el balón, pero los dos no”, una filosofía futbolística de cabecera de más de un entrenador y de más de un central (quiero pensar que de los de antes de la televisión, las repeticiones y el VAR), y que el lunes llegó a su máxima expresión. Porque una cosa es que el fútbol sea un deporte de contacto y otra es ir a buscar el contacto brutal sin que solo importe evitar un gol, sobre todo cuando hay alternativas de placaje desesperadas pero efectivas que no afectan la salud de quien recibe la falta.

La otra corriente de identidad futbolística consiste en jugar bien: el dominio del balón a través de la técnica que conduce a la posesión y la búsqueda constante de pases indetectables. Jugar bien va con jugar limpio. Y en días como estos, y por desgracia, aún queda más claro.

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