Política exterior

Feijóo, atrapado entre Trump y el Papa

El líder del PP defiende a León XIV después de los ataques del presidente de los EUA evitando confrontar con él

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados de Madrid.
14/04/2026
3 min

MadridDefender acérrimamente las alianzas tradicionales de España mientras la escalada bélica y dialéctica de Donald Trump y Benjamin Netanyahu va en aumento pone en una situación complicada al PP. Alberto Núñez Feijóo ha evitado hasta ahora el choque con los Estados Unidos e Israel incluso cuando han atacado uno de los pilares de los conservadores españoles, como es el catolicismo. Los populares se pusieron de perfil cuando el gobierno israelí vetó la misa del Domingo de Ramos en Tierra Santa, y ahora que el presidente de los EE. UU. ha puesto al papa León XIV en la diana, Feijóo ha quedado atrapado entre ambos.

Si bien es cierto que, a diferencia del silencio mantenido cuando Israel impidió que el Patriarca Latino de Jerusalén llegara a la basílica del Santo Sepulcro, en esta ocasión el líder popular sí que se ha pronunciado ante la polémica, pero lo ha hecho con una crítica entre líneas sin mencionar directamente a Trump. "El cristianismo es un faro ético y moral para millones de personas en el mundo, que no merece ser tomado a broma", escribió en X este lunes Feijóo después del enfrentamiento entre el Papa y el presidente de los EE. UU. por la condena del primero a la guerra de Irán. En este asunto el PP se ha diferenciado de Vox, que no se ha pronunciado. Pese a la disputa entre las dos formaciones por el electorado católico, los de Santiago Abascal no tienen sintonía con León XIV, y en cambio son los aliados de referencia de Trump en España.

La mención a la "broma" también se puede interpretar como un rechazo implícito a la imagen del presidente de los EE. UU. generada con inteligencia artificial en la que aparece como si fuera un Dios curando a un hombre enfermo. "El papa León XIV es un referente para los católicos que debe ser escuchado y respetado", insistió Feijóo en un mensaje de defensa del líder de la Iglesia católica sin la contundencia que ha caracterizado a Pedro Sánchez cuando ha rechazado declaraciones o decisiones de Trump. La línea del PP es la de evitar la confrontación apostando por la tibieza.

Mensajes crípticos

Así pues, la estrategia popular pasa por intentar marcar perfil propio, pero sin molestar a sus aliados occidentales de los Estados Unidos e Israel. Feijóo ha desplegado este plan con mensajes crípticos. El líder de la oposición española, ante la amenaza no cumplida de aniquilación de la civilización iraniana que hizo Trump la semana pasada, reaccionó así en X: "En momentos delicados, necesitamos sensatez, no brutalidad. Occidente no es eso". De esta manera, el líder popular no mencionó directamente ni al presidente de los EE. UU. ni a su desafío al régimen iraní.

Ester Muñoz, portavoz del PP en el Congreso, también añadió que la amenaza era una "barbaridad", pero a la vez generó una fuerte polémica minimizando la retención por parte de Israel de un soldado español que es casaco azul de la ONU. "Yo he estado en controles de tráfico que me han tenido bastante más tiempo retenida", dijo, dado que la situación duró una hora.

La política de alianzas

El PP pretende desautorizar a Sánchez por este rol que ha adoptado en el ámbito internacional de antítesis de Trump y Netanyahu. Según los populares, se trata de una irresponsabilidad que lo delata como un populista más. Es el marco que ha tratado de fijar después de la derrota electoral del húngaro Viktor Orbán. El PP ha tildado a Sánchez "de Orbán del sur" y ha pronosticado que será el próximo en caer de un gobierno por el auge de los conservadores. "Orbán pro Putin y Sánchez pro China. El primero ha caído y ahora vamos a por el segundo", dijo este lunes la vicesecretaria Alma Ezcurra, que atribuyó el viaje oficial del presidente español a China a un giro antidemocrático y antioccidental de Sánchez. Sin embargo, el PSOE lo ve como una lección al PP en el Estado, que pacta con Vox, ya que los de Abascal son de la misma familia política de Orbán: desde los socialistas han celebrado la victoria de Péter Magyar como si fuera del ámbito progresista. Para los de Pedro Sánchez, se trata de un triunfo de la democracia.

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