La gobernabilidad del Estado

Sánchez da "todo el apoyo" a Zapatero mientras Feijóo le reclama que se vaya ya

Los socios rebajan su apoyo al expresidente y expresan dudas después de leer el auto del juez: "No pinta bien"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abandona el hemiciclo después de su intervención este miércoles en el pleno del Congreso.

MadridLa imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional es un terremoto de alcance todavía incalculable para la política española. Una noticia que ha sacudido al PSOE y que ha dado al PP un nuevo motivo para cargar contra el gobierno español y pedir a los socialistas que abandonen la Moncloa. Por eso todos los focos estaban puestos a primera hora en el Congreso, donde se esperaba la primera reacción del presidente español, Pedro Sánchez, a la cuestión. Y no ha cambiado el guion: "Todo mi apoyo al presidente Zapatero", ha dicho. "Si usted quiere mirar la corrupción, mírese al espejo", le ha espetado, incluso, al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, a quien ha acusado de tener información privilegiada del poder judicial y utilizarla políticamente. "A las elecciones se llega con votos, no con atajos. Habrá elecciones en 2027", ha seguido Sánchez, que también ha defendido el legado de Zapatero. "No nos metió en una guerra ilegal, avanzó en derechos como el matrimonio homosexual y acabó con ETA", ha resumido.

El presidente español ha contestado así de contundente a Feijóo, que le ha preguntado qué hacía todavía sentado en la presidencia del gobierno después del estallido de un nuevo presunto caso de corrupción a su alrededor. El líder del PP cree que los socialistas llegaron a la Moncloa para “saquearlo todo”, ha acusado al PSOE de “robar a manos llenas” y ha versionado el famoso lema de José María Aznar: “El que pueda robar, que robe –ha dicho–. Lo han aplicado tanto al pie de la letra que, por lo visto, han robado incluso los que estaban jubilados”, ha añadido. En su turno inicial, Feijóo ha planteado dos interrogantes sobre el papel de Zapatero, que el presidente español ha evitado responder: “¿Cómo ejercía esa influencia en su gobierno? ¿Hablaba con usted directamente?”

Para el PP, la imputación del expresidente español es un punto de inflexión en la legislatura que debería comportar movimientos de los socios: Feijóo, ya posteriormente a la sesión de control, en un acto en Alcalá de Henares con el diario Expansión, ha prometido hacer "todo lo posible" para desbancar a Sánchez de la Moncloa, pero ha admitido que necesita que los socios muevan ficha. Si contara con los votos, tiraría adelante una moción de censura, pero hoy por hoy no lo tiene garantizado. De manera que, para perder, Feijóo no la presentará. Una vez acabadas las preguntas al presidente dentro del hemiciclo, Sánchez también ha seguido con su agenda oficial en la clausura del congreso Espacio 2026.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, durante el acto oficial de clausura del Congreso del Espacio 2026, en el Auditorio Mutua Madrileña.

¿Pero cómo se respira en privado en el PSOE y en el gobierno español? El desánimo en el partido es absoluto, ya que saben que ha quedado tocado uno de sus activos más importantes, un "líder moral" para el progresismo. "Cansancio", define un diputado, porque consideran que hay una campaña para desbancarlos sí o sí del ejecutivo. Aun así, mantienen la confianza en Zapatero y se aferran a la interlocutoria del juez a pesar de que apunta a varios indicios delictivos. Para fuentes de la Moncloa, no hay "pruebas" de que el expresidente hiciera nada directamente e interpretan que es un caso "muy diferente" al de Santos Cerdán, ex mano derecha de Sánchez, en el que sí que había audios y mensajes concretos en los informes policiales. Otro argumento que pone sobre la mesa un diputado del PSOE, habiéndose leído la interlocutoria, es que no hay mensajes del expresidente que prueben su intervención en el rescate de Plus Ultra y que para existir un delito de tráfico de influencias hay que concretar a quién se ha influido en el sector público, cosa que por ahora no está.

En este sentido, también defienden que el lobismo es una actividad regulada por la Unión Europea y que hay que esperar las explicaciones que el mismo Zapatero pueda dar en la citación del juez el día 2 de junio. Precisamente, Vox, que está personado en la causa, ha pedido a la Audiencia Nacional que se retire el pasaporte al expresidente por riesgo de fuga y de destrucción de pruebas. Al mismo tiempo, la entidad Iustitia Europa ha anunciado una querella contra todo el consejo de ministros por el rescate a Plus Ultra. La presión judicial, tal como asumen desde las filas socialistas, irá a más.

Gabriel Rufián: "Tengo ojos en la cara"

No solo el PP se ha referido al caso, también han aludido los socios parlamentarios, que se mueven entre la incredulidad y la sospecha. A diferencia de la Moncloa –que se agarra a que solo son indicios–, para los grupos de izquierdas el auto del juez Calama ha caído como un cubo de agua fría. Ha sido el líder de ERC, Gabriel Rufián, el encargado de interrogar a Sánchez sobre este hecho. "¿Cuál es el plan?", le ha planteado. "Estoy jodido", ha admitido Rufián, que ha afirmado que tiene un "enorme respeto y afecto" al expresidente. Ha reconocido que sin él no habría habido los indultos a los presos políticos y ha hecho equilibrios entre los indicios del auto y el lawfare: "Nueve de los nuestros están en la calle en parte por él, pero tengo ojos en la cara". Ha esgrimido que la imputación "se la merecen mucho más" Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy y ha opinado que hay una "cacería judicial" contra el gobierno español.

A su parecer, la ciudadanía, sobre todo la de izquierdas, necesita una respuesta sobre las 88 páginas del juez José Luis Calama en que apunta indicios de tráfico de influencias, organización criminal y blanqueo de capital. "La izquierda somos otra cosa. [...] Tiene que quedar claro dónde acaba el lobismo y dónde empieza el tráfico de influencias –ha afirmado–. Si esto es verdad, es una mierda, y si es mentira, una mierda más gorda, como hemos visto ya demasiadas veces. Pero se merece una respuesta". Sánchez se ha limitado a decir que su intención es acabar la legislatura e intentar mantener el gobierno y le ha instado precisamente a dar apoyo a la ley que está en trámite en el Congreso para regular los lobis.

Gabriel Rufián exhibiendo la interlocutoria de la Audiencia Nacional que imputa a Zapatero.

En cualquier caso, desde la mayoría parlamentaria han modulado el mensaje después de leer el auto. Si bien ayer salieron en tromba a defender a Zapatero, este miércoles ya lo hacían con la boca más pequeña. Ione Belarra, desde Podemos, en los pasillos del Congreso, ha considerado que "no pinta bien el caso" y ha recordado que el futuro del expresidente está ligado al del gobierno español, ya que sin la concurrencia del consejo de ministros no habría habido rescate a Plus Ultra. Al mismo tiempo, desde Sumar, también han querido rebajar el tono públicamente: ya hablan de regular las actividades de los expresidentes y recuerdan que cobrar por hacer gestiones políticas es "delito", en palabras del portavoz en la comisión de Justicia, Enrique Santiago.

Junts, por su parte, ha mantenido el silencio en relación a Zapatero, pero el diputado Josep Pagès sí que ha preguntado en el pleno, en la línea de anteriores, por qué no convoca ya elecciones. La tesis de los juntaires es que el gobierno español no es capaz de sacar adelante nada en el Congreso y que en la Moncloa se tienen que preguntar por qué motivo ocupan el poder.

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