La gobernabilidad del Estado

Sánchez sostiene que "hay legislatura" pese a que la aproximación a Junts aún no haya fructificado: "Paciencia"

La batalla entre PP y PSOE marca un Día de la Constitución en el Congreso con ausencia de Vox y de los partidos independentistas

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en el acto del Día de la Constitución en el Congreso con su presidenta, Francina Armengol
06/12/2025
4 min

MadridCuatro días después de que Pedro Sánchez proclamara su voluntad de aproximarse de nuevo a Junts, todavía no se ha producido ningún contacto para "reiniciar" la relación. Ahora bien, el presidente del gobierno español se muestra esperanzado y se contagia a la "paciencia", consciente de que hasta que no se materialice el regreso de Carles Puigdemont no se podrá "recomponer" por completo.

En una conversación informal con periodistas tras el acto del Día de la Constitución en el Congreso, Sánchez ha asegurado que "hay legislatura" hasta 2027 y ha garantizado que presentará presupuestos para el próximo año. En plena ofensiva de la derecha contra él, acorralado por escándalos internos –como el del acoso sexual del exdirigente del PSOE Paco Salazar, que le ha perseguido durante la jornada– y sin tener atada a una mayoría parlamentaria, el líder socialista ha reivindicado su capacidad de resistencia en una "legislatura complicada". "Hemos ganado todas las batallas importantes", remachó.

Incluso entre las filas populares, y pese a haber pontificado durante la conmemoración sobre la decadencia de un gobierno español al que ven terminado, se tiene asumido que no tienen opciones de derribar a Sánchez de forma inminente. A escasos metros del presidente español, en la misma sala de la cámara baja, Alberto Núñez Feijóo ha descartado de nuevo una moción de censura, que por ahora supondría hacer el "ridículo". El líder del PP ha explicado que su partido tampoco tiene contactos con Junts. Aunque el jefe de la oposición considere que Sánchez está utilizando a los de Puigdemont "como un clínex" y "juega con todo, también con los tiempos de la amnistía", a la vez ve a un presidente español dispuesto a cualquier cosa para resistir. "España está de rebajas", lamentó.

Así pues, la conmemoración del 47 aniversario de la Constitución, que ha estado marcada por la polarización y la batalla política entre los dos principales partidos del Estado, no será previsiblemente la última con Sánchez como jefe del ejecutivo. En Sumar, que tratan de marcar distancias con el PSOE levantando la voz en temas como la vivienda, también dan por sentado que tienen al menos un año más de margen hasta las próximas elecciones españolas. En este sentido, Feijóo situó el horizonte en el 2028 cuando verbalizó el objetivo de ser él quien organice desde la Moncloa los 50 años de la Constitución.

La conmemoración constitucional

"España vive uno de los mejores momentos de la historia democrática", remachó Sánchez, quien en declaraciones antes del acto quiso rebatir la "letanía de los profetas del desastre", en referencia a las declaraciones anteriores del PP. Justo antes de Sánchez, Feijóo y algunos de sus varones autonómicos han desplegado el relato contrario y le han acusado de liderar el gobierno español que "más ha degradado la Constitución".

La efeméride ha llegado en un momento de ausencia de puentes entre los dos principales partidos, a los que, sin embargo, aún une la institucionalidad en actos como el de este sábado o los que tuvieron lugar hace un par de semanas en el 50 aniversario de la reinstauración de la monarquía. En esa celebración tampoco participaron ni Vox ni las formaciones nacionalistas e independentistas. Este sábado sí ha habido presencia de ministros y diputados de Sumar.

El campo de batalla: Salazar y Torrejón

El presidente del gobierno español está en un momento delicado en plena carrera electoral en Extremadura, en la que se augura una victoria del PP con un Vox al alza, y cada vez más perseguido por asuntos como la reconocida mala gestión de las denuncias de acoso sexual del exdirigente socialista y ex alto cargo de la Moncloa, Paco Salazar. Sánchez ha asumido "en primera persona" lo que ha tildado "de error" interno en la "velocidad" de la tramitación del expediente, pero ha negado que haya habido "connivencia" con el comportamiento de Salazar, del que ha dicho que "nunca supo nada" hasta que se enteró por la prensa.

Sánchez ha descartado que el PSOE lleve el caso a la Fiscalía y ha esgrimido que deben hacerlo las personas afectadas. El jefe del ejecutivo ha contraatacado con las informaciones sobre la mala praxis en el hospital de titularidad pública de la Comunidad de Madrid gestionado por la empresa privada Ribera Salud.

El líder socialista lo ha hecho con una reivindicación del artículo 43 de la Constitución que "consagra el derecho a la salud pública" y ha subrayado que el gobierno español "hará todo lo que esté en sus manos" para garantizarlo. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, replicó en otra atención a los medios que Sánchez aprovecha y magnifica este caso para "tapar" sus propios escándalos. Sobre este otro asunto que le afecta directamente, la presidenta del PP de Madrid ha rebajado su importancia -negó que se hayan acreditado alteraciones en el servicio a los pacientes- y ha reclamado la publicación de los audios enteros que han destapado el asunto, que ve "descontextualizados". Según Ayuso, cabe enmarcar el caso en los "rencores entre directivos". La Comunidad de Madrid no ve por ahora motivos para rescindir el contrato, si bien no se ha cerrado la investigación.

De Isla a Vox: día de ausencias

En cuanto a las ausencias, la portavoz de la extrema derecha en el Congreso, Pepa Millán, ha hecho unas declaraciones este sábado en la Cámara Baja para justificar la de Santiago Abascal. "No podemos compartir espacio" con el gobierno español, dijo, y rechazó "fingir normalidad" junto a un ejecutivo "acorralado por la corrupción". Feijóo ha criticado la decisión y se ha distanciado de ella.

De la jornada, que ha comenzado con el izado de bandera y un breve desfile militar, también se han ausentado gran parte de los presidentes de las comunidades autónomas, entre ellos Salvador Illa. El presidente catalán, que acaba de regresar de México en plena crisis por la peste porcina –no se ha desplazado a Madrid para poder atender al brote–, defendió, sin embargo, en la distancia la Constitución en un mensaje a X.

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