"Soy una arquitecta sin título y una ilustradora sin formación, pero me dedico a las dos cosas"
Anouk Hoffman-Morin ha estudiado los grados de Arquitectura y de Filosofía en Montreal, donde ha crecido
Anouk Hoffman-Morin (Berlín, 1996) se describe a sí misma así entre risas. “Soy una arquitecta sin título y una ilustradora sin formación, pero me dedico a ambas cosas", explica. Hoffman-Morin ha cursado el grado de Arquitectura en la Universidad de Montreal y el de Filosofía en la Universidad de Quebec. Y, aunque no tiene el título habilitante de arquitecta o una formación en el mundo del arte, eso no la ha parado de hacer un cómic sobre arquitectura.
Originaria de Berlín, Hoffman-Morin se fue a vivir a Montreal con cuatro años. Recientemente, sin embargo, ha aterrizado en Cataluña tras una investigación que la ha hecho viajar por Berlín, Leipzig, Ámsterdam, Zaragoza, Cal Rosal (Berguedà) y Barcelona, donde ha documentado a través del dibujo edificios patrimoniales transformados en iniciativas autogestionadas.
En Cataluña, por ejemplo, Hoffman-Morin ha retratado el interior del antiguo convento de monjas de finales del siglo XIX reconvertido en un centro artístico, El Konvent de Cal Rosal (Berguedà); una de las antiguas fábricas textiles del barrio del Carmel de Barcelona conocida como Les Casetes y que hoy es un hogar-residencia para personas adultas con discapacidad intelectual; la antigua cuartel de la Guardia Civil situada cerca del Parc Güell y actual símbolo del movimiento okupa, La Kasa de la Muntanya; y los edificios de Ca L'Espina y L'Antiga Massana, también en Barcelona. Tras un trabajo de campo que comenzó el verano de 2024, ha llenado 6 cuadernos de bocetos con dibujos y anotaciones de estos proyectos, así como cientos de hojas con entrevistas de aquellos que les han dado vida. La idea detrás de todo ello es sencilla: entender cómo han utilizado la creatividad y la imaginación para transformarlos.
Si bien en un inicio la investigación debía traducirse en un papel académico, Hoffman-Morin ha optado por un formato más accesible: el cómic. El primer boceto de The palaces are ours! (Los palacios son nuestros!, en catalán) sigue el viaje de un personaje que descubre ocho de estos proyectos por Europa para descubrir nuevas formas de vivir y entender el espacio más allá de los marcos tradicionales. "Me interesaba conocer aquellos lugares donde hay mucha libertad de construcción y puede haber cierta espontaneidad a la hora de intervenir de forma colectiva", explica Hoffman-Morin. "En contextos como las viviendas de alquiler –donde la mayoría estamos abocados– hacer eso es más difícil que en un espacio que ha sido reapropiado y donde se decide su futuro de forma colectiva", insiste.
La investigación de Hoffman-Morin forma parte de una beca del gobierno de Canadá que consiguió al final de sus estudios de arquitectura, la cual tiene el objetivo de abordar los problemas que hay en su país con los usos y la restauración de los edificios patrimoniales. "A diferencia de Cataluña, en América del Norte ha habido una destrucción terrible del patrimonio construido y de su memoria: la mayoría o bien se han derruido o bien han acabado museizados, sin ninguna continuidad histórica", ejemplifica. "La idea de la beca consistía en investigar otras formas de habitar estos espacios para entender cómo se gestiona el patrimonio, y transferir este conocimiento al contexto de Canadá para encontrar nuevas formas de reutilizarlos sin que pierdan el alma", apunta.
Más allá de hacer una investigación para una entidad académica, Hoffman-Morin también aspira a llegar a nuevos públicos que permitan acercar una realidad a menudo despreciada o marginada. "A parte de que es más accesible, quizá también ofrece un cambio de perspectiva: ¿hay realmente otras formas de vivir más allá de lo que nos han enseñado?", concluye.