Gisela Pulido: "Aquella playa tan inmensa y salvaje era otro mundo"
Donde hicimos 'kitesurf' por primera vez es el lugar preferido del deportista
Gisela Pulido, campeona del mundo de kitesurf, tiene clarísimo que las playas de Sant Pere Pescador son su lugar preferido de Cataluña: “Es donde aprendí a hacer kitesurf. Además, tengo muchos recuerdos de estar de vacaciones con los padres”. Iban los fines de semana, los puentes, por Semana Santa y en verano, aprovechando que la tramontana en invierno, y el garbí y el migjorn del verano eran perfectos para el windsurf, el deporte que practicaba su padre. “Acostumbrada a la playa de Premià de Mar, que es de donde soy y donde vivíamos, Sant Pere no tenía nada que ver, era otro mundo”. Aparte del viento, Premià tiene una playa más urbana, con arena más gruesa, se ven coches aparcados, y para llegar a ella había que cruzar primero la carretera y después la vía del tren. En cambio, Sant Pere es una playa inmensa, la más larga del golfo de Roses, es salvaje, la arena es fina, hay dunas y la parte más oriental forma parte del Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà. Seguramente por eso, aunque hayan pasado más de 20 años, está prácticamente igual que cuando Gisela era pequeña. También iban a otras playas como Pals y Empuriabrava, pero Sant Pere la marcó por lo que pasó el 24 de junio de 2003, el día del santo de su padre. Hasta entonces Gisela había hecho windsurf, surf y bodyboard, pero el kitesurf lo tenía prohibido, era demasiado peligroso para una niña que pesaba 30 kilos: “Cuanto más me decían que no, más ganas tenía de probarlo”, reconoce la deportista. Recuerda que aprovechando que apenas soplaba el viento, pidió si podía coger el material para probarlo en el agua. Fue la excusa perfecta para que Joan le dijera que sí. Desde entonces no ha parado hasta ahora, que es profesional de este deporte. Le han explicado que con tan solo tres intentos consiguió salir. Aquello también lo vio un representante de Rip Curl que estaba dando clase, y que se convirtió en su primer patrocinador: “Nos dio la tarjeta y dijo que podíamos contar con ellos para el material que necesitase”. Además de la kitesurf, Sant Pere Pescador es un lugar especial por los recuerdos que tiene con la familia. Se alojaban en el camping Ballena Alegre con una furgoneta camperizada. Le encantaba no tener un plan superestructurado de lo que pasaría cada día y siempre era perfecto para que los niños disfrutaran: estaba con amigos, en la piscina, jugando, comiendo helados y también en la playa donde pasaba infinidad de horas en el agua, buceando con las gafas, dedicándose a buscar 1.000 piedras y cristales redondos, para ampliar su colección. También guarda un recuerdo especial de los desayunos: “Comía tostadas con aceite y sal, y leche con cacao. El gusto de aquel pan lo tengo tan presente como si lo hubiera probado hace un par de días”.