Ni un día en casa

Tres hermanos que reivindican la cocina más auténtica de Sitges

La Nansa preserva la memoria de las recetas marineras de los abuelos

Anton Rafecas en la sala del restaurante La Nansa
  • Dirección: calle de la Carreta, 24, 08870 SitgesCarta: cocina casera con recetas sitgetanasObligado: bogavante con caracoles del margenVino: propuestas del Garraf y el resto mayoritariamente catalanasServicio: cercano y atentoLocal: cómodo con un techo originalPrecio pagado por persona: 70€

Para hablar de Sitges podríamos remontarnos muchos siglos atrás, cuando, gracias a su costa privilegiada, empezó a convertirse en una villa de pescadores y de comercio marítimo. Pero nosotros queremos centrarnos en el presente. Sitges es uno de los seis municipios que forman parte de la comarca del Garraf. Es una villa que mira al mar, tanto desde la vertiente más lúdica como desde la necesidad comercial, y que, al mismo tiempo, destaca por su tejido económico, cultural y social.Estamos en el restaurante La Nansa, fundado en el año 1963 por Antoni Rafecas y su mujer, Rosa Maria. Actualmente, el restaurante es dirigido por tres de sus cuatro hijos: Anton, Mireia y Francesc, con el inestimable apoyo de Angel en la cocina y de Isidoro en la sala. Se respira Mediterráneo, tanto por la decoración del local como por las numerosas referencias de una carta que busca preservar la memoria de la cocina sitgetana de los abuelos. Hay un menú tradicional por 38 euros, pero nosotros nos decantamos por la carta.Empezamos con una ensalada de gambas con cebolla caramelizada, un xató de Sitges (con escarola, bacalao, atún y anchoas) y unas cigalitas salteadas con ajo y perejil, escogidos de la lista de sugerencias. La carta de vinos dedica un apartado destacado a los vinos del Garraf, mientras que el resto de referencias son mayoritariamente catalanas.En la segunda parte del ágape queremos probar algunos de los platos marineros más representativos de la cocina local. El primero es el romesco de sepia con judías, una receta de pescadores elaborada con uno de los pescados menos comerciales, pero más apreciados. El segundo es un rodaballo pescado, posiblemente, por Oriol o Alfredo, dos de los pescadores más emblemáticos del pueblo. El tercero merece una mención especial: bogavante con caracoles de mar.La referencia de este plato proviene del libro Sitges dels nostres avis, escrito por Emerencià Roig i Raventós y publicado en el año 1934. La obra recoge la historia y la memoria popular de Sitges y de sus habitantes. “A finales del siglo XIX existía la Fonda Carcolse en la zona de la calle de les Parellades. En el libro se habla de la langosta con caracoles; nosotros la hacemos con bogavante para no encarecerla excesivamente el precio, pero la receta no aparecía. Mi padre la empezó a elaborar después de hablar con pescadores y añadió una picada muy personal. Ahora es mi hermano Francesc quien lidera la cocina y preserva este recetario”, nos comenta Anton, orgulloso de poder mantener, junto con sus hermanos, un legado familiar y de pueblo.Hemos dejado para otro día el arroz a la sitgetana, elaborado con costilla de cerdo, salchichas, sepia, cigalas y almejas. Los postres que probamos también son caseros y bien arraigados al territorio: espumas de Sitges, según la receta de la antigua pastelería l'Estrella (galleta de merengue y almendras), crema quemada y carquiñolis de Sant Quintí de Mediona. Todo ello, bien acompañado con un chorrito de Malvasía de Sitges.Antón, Mireia y Francesc, todavía con el apoyo a distancia de sus padres, dirigen un restaurante que honra la cocina marinera de una villa abierta al Mediterráneo. El respeto por los pescadores, el producto de proximidad, la historia sitgetana y el buen hacer de los tres hermanos son los pilares que hacen de La Nansa un establecimiento de visita obligada. Siempre es un buen momento para ir a Sitges, pero, para nosotros, ahora todavía más.

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