De la Cataluña del PSUC a la de CiU (sin olvidar al PSC)
En el ensayo 'Del antifranquismo al pujolismo', Eloi Gummà intenta explicar de qué manera Cataluña pasó de una oposición democrática escorada a la izquierda a un autonomismo decantado hacia la derecha
- Eloi Gummà
- Akal
- 416 páginas / 22 euros
La Transición en Cataluña planteaba un doble reto para las autoridades postfranquistas. Por un lado, había cuajado un unitario movimiento opositor con una demanda clara de autogobierno. Por otro, la sociedad catalana se situaba a la izquierda ideológicamente, con un peso de comunistas y socialistas inédito en las Españas y, por tanto, susceptible de encabezar el autonomismo democrático. Visto desde Madrid –y contradiciendo el tópico de “antes una España roja que rota”—, daba más miedo la segunda eventualidad que la primera, dado que se veía posible controlar una futura Generalitat a través de una rebaja (o posteriormente armonización) competencial y/o una institución en manos más afines (la UCD local) o en representantes capaces de confrontar el sesgo marxista (fuera el histórico Josep Tarradellas, fuera el ascendente Jordi Pujol).Al menos esta es la hipótesis de trabajo del economista e historiador Eloi Gummà (Barcelona, 1996). A partir de su tesis doctoral, Del antifranquismo al pujolismo (Akal) intenta explicar de qué manera Cataluña pasó de una oposición democrática escorada a la izquierda a un autonomismo decantado hacia la derecha. Es decir, por qué circunstancias el partido de referencia pasó de ser del PSUC a la coalición Convergencia y Unión, y el liderazgo colectivo representado por la Asamblea de Cataluña fue cedido al personalismo de Jordi Pujol.El combate por la hegemonía
Según Gummà, la explicación hay que buscarla, como explicita en el subtítulo del libro, en "la pugna por la hegemonía". La ola neoliberal global de finales de la guerra fría se sincronizó con el contraataque liderado en España por los gobiernos de Madrid y por la patronal. Se trataba de la iniciativa política y económica frente a las izquierdas, los sindicatos... En este sentido, la ambición del autor, por plantearse preguntas pertinentes e incómodas y por inscribir el relato catalán en las dinámicas internacionales, es de agradecer. Más aún por hacerlo en catalán –a pesar de cierta incoherencia a la hora de traducir las citas–, dentro de esta nueva colección de ensayo (Voces de Clio), dirigida por el historiador –y autor del prólogo y director de la tesis— Xavier Domènech.La complicidad entre Gummà y Domènech es evidente –no solo por algún informal Xavi que leemos–. Ambos se inscriben en la escuela historiográfica que, a partir de los ya eméritos Pere Ysàs y Carme Molinero, ha reivindicado el papel decisivo jugado por el entorno comunista en imposibilitar la continuidad de la dictadura a la muerte de Franco, en zurcir el tejido social catalán y en situar a Cataluña como acicate de las demandas democráticas y autonómicas. Ahora bien, esta genealogía no está exenta de algunas interpretaciones discutibles.Por una parte, existe un cierto maniqueísmo al caracterizar el unitario antifranquismo en torno al PSUC como el ideal, sin quizás tener presente que las dinámicas democráticas necesitaban integrar a sectores no partícipes en la lucha por las libertades. Sin quitar importancia al papel de los opositores, estos representaban solo una parte de todo el universo ciudadano. Por otra, existe una aceptación acrítica de la imagen creada por el propio pujolismo. Ciertamente, durante 23 años la Generalitat actuó como si fuera un gobierno nacional y hegemónico. Ahora bien, en aquellos mismos años tenemos un diferencial de voto (menor participación en las elecciones autonómicas) y unas mayorías consolidadas en favor de la izquierda en muchos municipios (incluidos los grandes) y, sobre todo, en Madrid. A veces, la tentación de teorías conspiratorias pueden distraernos de explicaciones más mundanas.