Cine

Modernizar la España posfranquista a golpe de logos

Se estrena en Filmin un documental sobre el diseñador y artista José María Cruz Novillo

Cruz Novillo en su estudio
Xavi Serra
02/05/2026
3 min

BarcelonaHay un hombre en España que lo hace todo”, cantan Astrud en los créditos iniciales del documental El hombre que diseñó España, que este viernes se estrena en Filmin. La letra encaja a la perfección con el protagonista del film, José María Cruz Novillo, que durante los años 70 y 80 renovó el imaginario iconográfico de la España postfranquista. Fue el creador de los logos del PSOE, Correos, Renfe, Repsol, Endesa, el diario El Mundo, la Cope, la Comunidad de Madrid y hasta de los billetes en pesetas que se lanzaron en 1978 y del azul de los uniformes de la Policía Nacional. Pero lo más sorprendente no es que un solo hombre firmara todo esto –y mucho más–, sino que la mayoría continúen en uso décadas después, resistiendo modas y tendencias de una sociedad siempre cambiante. Es la prueba más contundente de modernidad: convertirse en clásico.

Logos diseñados por José Maria Cruz Novillo

A El hombre que diseñó España los directores Andrea G. Bermejo y Miguel Larraya descubren la figura de un pionero, el hombre que lavó la cara de un país gris y atrasado en cuestiones de imagen y donde el diseño no existía. Y, a la vez, una figura relativamente desconocida, incluso para los directores del documental. Bermejo, periodista de profesión y jefe de redacción de la revista Cinemanía, descubrió el trabajo de Cruz Novillo preparando un reportaje sobre cartelistas del cine español. “En un blog descubrí tres carteles suyos de películas como La escopeta nacional, y tirando del hilo me di cuenta de que había diseñado una buena parte de las producciones de Elías Querejeta: títulos como El espíritu de la colmena, Ana y los lobos... Me sentí casi avergonzada. ¿Cómo era posible que no lo conociera?” A posteriori, Bermejo apunta como explicación la modestia de Cruz Novillo: “Siempre ha llevado una vida discreta, lejos de los focos. Y los trabajos más importantes los hizo en una época en la que todavía no se daba importancia al diseño”.

De la Cuenca rural a Nueva York

Nacido en Cuenca, Cruz Novillo comenzó su carrera en la agencia de publicidad Clarín, en Madrid, donde entró gracias a los contactos de su padre. Desde allí, una carambola lo llevó a Nueva York, a trabajar para el pabellón español de la Feria Mundial de 1964. “Fue un salto espacial y temporal inverosímil: del mundo rural de Motilla del Palancar al cosmopolitismo de Manhattan –explica él en el documental–. Una buena parte de lo que he hecho después viene de esta casualidad, que para mí fue como hacer una carrera”.

Después de trabajar como interino en la agencia BBDO (“Era igual que la serie Mad men”, recuerda), volvió a Madrid con una idea rompedora de diseño que huía del estilo pictórico dominante en la época y optaba por las líneas geométricas y el minimalismo, un detalle que aún hace más sorprendente que tantos clientes de aquella España gris lo reclamaran. “Fue para ser una mezcla de cosas –apunta Bermejo–. Por un lado su talento, pero también sus contactos en la Sociedad de Estudios de Diseño Industrial. Además, en aquella época, si querías un diseño ibas a la agencia Clarín, porque los estudios de diseño no existían”.

Pero quizás el aspecto más interesante de Cruz Novillo es que, después de cambiar la fisonomía comercial e institucional de un país y de convertir su nombre en verbo – “acruznovillame eso” – se oía a menudo en las agencias de publicidad de los 80–, al tercer acto de su vida se reinventó como artista con obras de una sorprendente ambición conceptual. El ejemplo más elocuente es Opus 14, “la obra de arte más grande del mundo”, dice el texto de presentación, que interpreta todas las permutaciones posibles de las doce notas de la escala dodecafónica, doce colores y doce fragmentos de tiempo. Se estrenó en Arco en 2010, hace diez años que se interpreta (se puede seguir en internet) y cuando se acabe, de aquí cerca de 34 siglos, Cruz Novillo ha dejado dicho que “se sirva un cóctel”, un colofón que dice mucho de su sentido del humor y visión poética del arte. “Todo el dinero que ganó como diseñador se lo ha acabado gastando en su carrera de artista –apunta Bermejo–. Porque, por encima de todo, él es un artista y, de hecho, su trayectoria es muy mutante pero hay temas y motivos que siempre se repiten”.

Modernizar la España postfranquista a golpe de logos
El cartel número 80

Uno de los hitos de El hombre que diseñó España es que su cartel lo ha diseñado el mismo Cruz Novillo, él 80º cartel de su carrera, en el que se ha hecho un pequeño autohomenaje: una revisión del concepto visual de su cartel favorito, el de Ana y los lobos, pero en vez de tres símbolos recortados sobre la cara de Geraldine Chaplin, el rostro es el de Cruz Novillo. "Luego, en las presentaciones de la película, hemos descubierto qué significa tener un cartel tan diferente, de un estilo tan geométrico y abstracto, y es que la gente que pasaba por al lado se lo quedaba mirando, entre sorprendidos y extrañados", dice Bermejo.

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