Barça
Deportes 16/04/2021

La revolución que cogió a todo el mundo por sorpresa

La Copa de 2009 fue el primer título de una década gloriosa en el Barça

3 min
Los jugadores del Barça, celebrando la victoria en la final de Copa del 2009
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BarcelonaQuedan pocos minutos para acabar. 1 a 4 en el marcador. La final está en el saco. Sentados en el banquillo, Pep Guardiola y Tito Vilanova se miran y se funden en un abrazo sincero. "Ya tenemos la primera". Era la Copa. El primero de los tres títulos de la temporada 2008/09. El inicio de la época más gloriosa en Can Barça. Revolución, sorpresa, impotencia, riesgo o atrevimiento son algunos de los conceptos que recuerdan, doce años después, algunos de los protagonistas de aquel partido jugado en Mestalla.

"Jugamos contra el mejor Barça. Seguramente, el mejor de la historia. Un equipo que acababa de eclosionar y que tenía algunos de los mejores jugadores del mundo, empezando por Messi y siguiendo por Alves, Busquets, Iniesta y Xavi", recuerda al ARA Joaquín Caparrós, el entrenador del Athletic Club. El conjunto vasco, que ya no se jugaba nada en la Liga, había tenido tiempo de preparar el partido y llegaban al máximo nivel físico. Pero no pudieron contra un rival "revolucionario". "El Barça nos sorprendió, no solo en aquella final, sino durante toda la temporada. Ahora, con perspectiva, todo se ve y se entiende muy bien. Ahora bien, en el día a día, donde todo va muy rápido, no tuvimos tiempo de reaccionar. Ni nosotros ni nadie. Lo ganaron todo", explica el técnico andaluz.

"Tienes una sensación de impotencia, de rabia. Habíamos llegado a tres finales de Copa más la Supercopa de 2009, y en todas coincidimos con el mejor Barça de la historia. Y esto te duele, porque la posibilidad de ganar un título la ves muy cerca", recuerda Carlos Gurpegui, entonces capitán del Athletic, que se podría tomar la revancha en la Supercopa de 2015. "El modelo que proponía Guardiola tuvo los mejores jugadores posibles –concluye Caparrós–. La prueba está en el hecho que en el Bayern y el City ha intentado hacer lo mismo y, si bien ha jugado de manera similar, con la misma idea, los resultados no han sido los mismos que en el Barça".

Un resultado un poco engañoso

La final de Copa acabó con goleada, aunque el Athletic creyó durante muchos minutos que podía hacer daño. "No fuimos nosotros hasta el minuto 20. A partir de aquí empezamos a dominar y en la segunda parte marcamos las diferencias", comenta Domènec Torrent, que aquel 2009 era analista del equipo que dirigía Pep Guardiola. Un entrenador que cambió de arriba a abajo los conceptos futbolísticos. "Suposo una revolución. Por el fútbol y sobre todo por la preparación de los partidos. Se anticipaba a todo lo que podía pasar en el césped".

Torrent, que recuerda cómo había sido de difícil enfrentarse al Athletic aquella temporada, participó en el estudio del rival en la final de Copa. "Sabíamos que nos presionarían muy arriba, con una presión intensa. Lo detectamos y Guardiola propuso una cosa que, al menos yo, no había visto nunca: en la salida de la pelota los centrales estaban incluso más atrasados que el portero. Así, si querían presionar, se generarían espacios". Mano de santo. Tan fácil de explicar como difícil de imaginar en aquel momento. "Era arriesgado y salió bien. Pep ya nos había avisado que lo quería así, y que si alguien no se atrevía lo sacaba del once. Lo tenía claro y nosotros también entendimos el mensaje", resumía el capitán Carles Puyol en una entrevista en Mundo Deportivo.

Solo dos días de entrenamiento

Nadie lo cuestionaba. "Todos tenían máxima confianza en Guardiola. Era un entrenador que explicaba qué hacer y lo argumentaba. Decía el porqué. Y entonces, pasaba al césped", apunta Torrent. Y todo ello con solo dos sesiones de entrenamiento. "¡Es que no había más tiempo!" Justo una semana antes el equipo jugaba el retorno de semifinales de Champions contra el Chelsea y tres días antes se enfrentaba al Vila-real en el Camp Nou, donde desaprovechó la primera ocasión para ser campeón liguero. Lo sería el fin de semana siguiente. Copa, Liga y Champions, por este orden, como ya vaticinó la famosa canción parodia del Crackòvia. Después llegarían dos Supercopas y el Mundial de Clubes. Y así hasta 29 títulos: ocho Ligas, tres Champions, seis Copas, seis Supercopas españolas, tres Supercopas europeas y tres Mundiales de Clubes.

"Veníamos de ganar 2 a 6 en el Bernabéu, sin embargo, aún así, estábamos nerviosos. Somos catalanes... ¡Y empiezas perdiendo! Piensas: «Ay, ay, ¡que esto no funciona!» Pero Pep hizo de Pep. Nos dio mucha moral. A todos", recuerda Albert Perrín, directivo del Barça durante la primera etapa de Joan Laporta en la presidencia. "Hoy no damos valor a la Copa porque estamos demasiado bien acostumbrados. Claro que una Champions tiene más importancia. Pero se tiene que entender que, quizás, si no ganas primero la Copa no puedes aspirar a la Champions", reflexiona, hablando de aquel 2009 pero también valorando el momento actual de un equipo que, a pesar de todo, puede hacer un doblete.

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