De toda la vida

El buen gusto se nota en los muebles que tienes en casa

La tienda Vell Món, en el barrio de Gracia de Barcelona, restaura y vende muebles antiguos

El interior del local de restauración de muebles y obras de arte Vell-Món en la calle de Ramón y Cajal.
10/09/2026 - 07:01 h.
3 min

BarcelonaEn la calle de Ramón y Cajal de Barcelona, junto a la plaza Joanic, Vell Món es un auténtico templo del mueble antiguo. Los hermanos José María y Cristina Ruiz regentan un negocio de restauración y venta de mobiliario donde tanto puedes llevar a sanear los muebles carcomidos o desencolados, como restaurar una mesa con gran valor sentimental o comprar un precioso mueble que tiene décadas (o siglos) de historia impregnados en su madera. Es adictivo y fascinante oír hablar de un oficio artesanal de toda la vida a un artesano que sabe de ello, porque el oficio es su vida.

José María abrió el negocio en el año 1988 en el barrio del Clot. No tenía una vocación especial de restaurador de muebles antiguos, pero le llamaba la atención y tuvo interés en aprender, perseverar y juntarse con los maestros adecuados. Y sobre todo practicar mucho, que, como todo el mundo sabe, es como se aprenden este tipo de profesiones. Su hermana Cristina se añadió unos años después y han formado un tándem de conocimiento realmente interesante y provechoso.

Nos regalan una clase magistral sobre qué significa restaurar un mueble, sobre qué vale la pena hacerle y qué no, sobre qué no se debe hacer nunca y sobre qué implican los nuevos tiempos. Esto último es especialmente relevante: hoy un mueble antiguo, para venderlo y que resulte atractivo al público moderno, debe ser claro, huir de aquellos barnices tan marrones y oscuros de antes y de aquel brillo que la caoba antigua tanto lucía en las casas y pisos acomodados de antes. Huir de la cursilería. ¿Eso significa traicionar al mueble? No, solo hacerle un lavado de cara, aplicarle un decapado y un barniz claro para potenciar el color natural de la madera.

Me enseñan ejemplos: una consola isabelina de mediados del siglo XIX que tiene un acabado moderno. También un precioso tocador de los años cincuenta y un armario art nouveau de los años veinte. Los precios son más que razonables teniendo en cuenta lo bonitas que son las piezas. “Hay que tener presente que el mercado de los muebles antiguos ha bajado mucho desde hace ya años. Por una cómoda que antes podía valer 3.000 o 4.000 euros, ahora no puedes cobrar más de 500”, explica José María.

“Nosotros no somos anticuarios”, precisa. Antes recibían muchos encargos de anticuarios y salas de subastas. Ahora todo ha cambiado. El mercado se ha acelerado y se ha perdido bastante este tipo de cuidado del producto.

Tienda y taller

La particularidad de Vell Món es su dualidad entre tienda y taller. Muchos negocios de restauración –de muebles o de lo que sea– son locales cerrados al público a los cuales les cuesta inyectar notoriedad y relevancia más allá de quien ya los conoce. En Vell Món podemos encontrar sillas (y todo tipo de asientos), espejos, lámparas de pie y de techo, cajoneras, escritorios, armarios, mesas de centro, etc. También puedes llevar a arreglar la rejilla de la silla o maravillarte ante un impresionante armario policromado del siglo XVIII o de un mueble tocadiscos para sustentar el gramófono y guardar los discos de vinilo o de piedra.

Observando una vitrina, la explicación de José María es del todo lógica: “Hoy nadie llenaría esta vitrina a rebosar de objetos de porcelana –antes esto pasaba en muchas casas–, quien la compre tendrá otra noción de su utilidad y de la intención decorativa”. En el tema de la actualización o puesta al día de los muebles, los dos hermanos tienen algunas líneas rojas que no cruzarían: “Si nos traen un costurero del siglo XIX o una arqueta que puede ser todavía más antigua, no se la pintaremos de blanco, sería arruinar completamente el valor y la estética de piezas fabulosas”. El buen gusto se nota en los muebles que tienes en casa y en la personalidad que destilan. Este aprendizaje, en Vell Món, es esencial.

Y para terminar, nos enseñan una pieza especialmente singular. Un armario del siglo XVI, gótico. Todos los elementos de hierro como por ejemplo las bisagras o la cerradura, 100% originales. Su propietaria no era consciente de esta datación tan antigua y se preguntaba si valía la pena hacerle una puesta al día y dejarlo en un color más claro. La convencieron de que no venía a cuento. Con una limpieza exhaustiva habría más que suficiente. Vell Món, en activo desde 1988 y en Gràcia desde 1998.

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