Tecnología

Roka Furadada: más de 8 millones de euros para sus cremas solares inteligentes

Esta empresa emergente amplía su cartera a ingredientes cosméticos para tratar el acné y fortalecer el cabello

Judit Camargo fundó Roka Furadada en 2019.
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BarcelonaA Judit Camargo siempre le ha preocupado la salud, incluso cuando piensa en cosmética. Licenciada en química en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha dedicado toda su carrera al sector farmacéutico, en el que trabajó en compañías como Coprima, Gelos y Ferrer, hasta que en 2019 decidió poner en marcha Roka Furadada, una start-up que resume "todo aquello" que le interesa. "Proteger la salud, pero hacerlo con ingredientes que tienen menos impacto en el medio ambiente", explica desde las oficinas de esta empresa emergente en Nou Barris. Casi seis años después, la apuesta de Camargo reafirma sus resultados con la nueva ronda que acaba de cerrar de 2,3 millones de euros para financiar su expansión. Con esa cifra, los recursos captados en toda su trayectoria superan los 8 millones de euros.

La operación, liderada por el fondo madrileño O Financial Club (OFC) y con la participación de otros inversores individuales y bussines angels como Women Angels for Steam (WA4Steam), servirá para acabar de desarrollar los productos que Roka Furadada tiene en cartera y lanzar nuevos. Lo principal que ha creado la compañía deeptech es un ingrediente para hacer inteligentes las cremas solares. "Es una molécula que absorbe la radiación, pero que no se activa hasta que no hace sol y que cuanto más hace más te protege. Es más eficiente: libera la protección en función de cuando la necesitas y no cuando te pones la quema. Es como tomarse un paracetamol de efecto prolongador, que va liberando el principio activo y poco a poco la política activo poco a poco.

Es un cambio respecto a los fotoprotectores tradicionales para conseguir un mejor uso, porque la incidencia del cáncer de piel sigue creciendo. Con 100.000 muertes cada año en todo el mundo, uno de cada tres cánceres son de piel. Y de aquí a 2040 se calcula que habrá 2,5 millones de nuevos casos cada año. Pasar más tiempo al aire libre, unas vacaciones más largas y practicar deporte con regularidad, pero también el envejecimiento de la población y el aumento del diagnóstico de los casos explican esta evolución. La sociedad está más concienciada de que hay que ponerse quema –todo el año, no sólo en verano–, pero no es suficiente. "Cuesta que la gente se ponga quema cada dos horas, lo que hace que el efecto de protección disminuya. Con nuestro producto no solo se mantiene, sino que sube cuando hay mayor radiación", apunta Camargo. Es aquí cuando recuerda que el 85% de los cánceres de piel pueden prevenirse, con crema, pero también con gorras y pasando más rato a la sombra.

El principio activo había empezado a desarrollarlo Ferrer, en colaboración con el Instituto Químico de Sarrià (IQS). Camargo trabajaba para incrementar la facturación de la planta de dermocosmética de Esplugues de Llobregat e iba de feria en feria para vender sus productos, así como los que se estaban investigando, entre ellos el ingrediente para hacer más inteligentes las cremas solares. Detectó un interés de empresas del sector de la cosmética, pero la farmacéutica catalana pasó por un proceso de reestructuración y acabó abandonando esta línea de investigación, todavía en un momento muy incipiente. Es entonces cuando nació Roka Furadada, a la que Ferrer transfirió la tecnología a principios del 2020, a cambio de un canon sobre las ventas. El primer producto de la empresa emergente se lanzó en 2023 y se ha empezado a comercializar con marcas como la catalana Nuraderm, de Rubí.

El ingrediente desarrollado para filtros solares de Roka Furadada se activa cuando hace sol.

Pero las obsesiones de Camargo no se acaban en prevenir y mejorar la salud, sino que también le apasiona la economía circular, como cuando en un posgrado de bioingeniería en la UAB investigó cómo aprovechar las heces y la orina de los astronautas para generar comida y agua en el espacio. Este interés de fondo hizo que se fijara en la lignina, uno de los componentes que tienen los árboles junto con la celulosa. Un residuo que suele quemarse cuando la industria papelera procesa los árboles. Roka Furadada lo utiliza para incorporarlo a formulaciones cosméticas por sus características antioxidantes y antimicrobianas.

Así es como han nacido Sotabosc y Canigó, los nuevos productos que ha lanzado la compañía en 2024 y 2025, respectivamente, desarrollados íntegramente en los laboratorios que tiene en Bellaterra, que constantemente les van quedando pequeños. El primer producto está pensado para pieles con acné, es decir mayoritariamente para adolescentes, pero también para cuando se producen cambios hormonales. En cambio, el segundo está pensado para el pelo con un cuero cabelludo sensible, para reducir la caspa y el encrespamiento, y mejorar la densidad. Hecha la investigación, la fabricación de los principios activos se subcontrata a plantas ubicadas en España y la India.

Para los próximos años están trabajando en un producto para la dermatitis atópica, aparte de una evolución de su principio activo para cremas solares. Con los recursos captados en la ronda, la previsión es lanzar un producto nuevo cada año de aquí al 2029, además de ganar mayor presencia internacional.

Judit Camargo fundó Roka Furadada en 2019.

Llegar a una facturación de 2 millones de euros

Con una veintena de clientes, Roka Furadada vende a España y en otros países, como Francia, Italia, Reino Unido, Polonia, Estados Unidos, México, Indonesia, Corea y Japón. Los compradores de sus ingredientes cosméticos son los fabricantes de cremas o champús, que los incorporan a sus formulaciones.

La compañía empezó a facturar en el 2024, con medio millón de euros. El pasado año cerró con unos ingresos de casi un millón de euros y la previsión es alcanzar los dos millones de euros este año. Un camino de crecimiento para conseguir dejar atrás las pérdidas de cara al ejercicio 2027.

La ronda de 2,3 millones que ha cerrado esta semana es la tercera de su trayectoria. La primera fue de 160.000 euros en 2019, seguida de una de 1,6 millones en 2021, con cerca de 4 millones de euros acumulados provenientes de fondos privados. Por otra parte, ha recibido ayudas públicas por 4,5 millones de euros de instituciones como Enisa, el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) y el Consejo Europeo de la Innovación (EIC). Actualmente tiene una plantilla de unos 20 trabajadores.

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