Estilo 25/04/2022

"Mucha gente que se pensaba que no podía hacer deporte ahora lo hace gracias a las bicis eléctricas"

La demanda de e-bikes se ha disparado un 150% y los usuarios destacan que pueden hacer más kilómetros, más desniveles y salidas más interesantes

Anna Comet
5 min
Un hombre en bici eléctrica por la montaña

Barcelona¿Qué niño no ha disfrutado de una bicicleta? Una actividad que casi todo el mundo en el mundo occidental ha practicado en algún momento de su vida. Para muchos niños y niñas es el gran regalo de su infancia, uno de aquellos que recordarán a lo largo de la vida: ¡su primera bicicleta nueva!

Con los años, los hábitos y los rumbos que van tomando las vidas, es una de las actividades que se van dejando de lado: la falta de tiempo, la falta de preparación o, incluso, la pereza son algunos de los factores principales. Realmente, la bicicleta, sobre todo tal como la tenemos concebida en nuestro país –mayoritariamente como medio deportivo–, es una actividad que requiere una mínima preparación física para poder disfrutar y este hecho acaba resultando en el abandono o en la pérdida de interés para practicarla.

Pero esta tendencia está cambiando a marchas forzadas con la irrupción de la bicicleta eléctrica, la e-bike. La AMBE (Asociación de Marcas y Bicicletas de España) cifra en un 150% el incremento de demanda de bicicletas durante el 2021. “Es cierto que durante la pandemia el crecimiento ha sido exponencial y esto se tiene que racionalizar y frenará un poco, pero estamos ante un claro cambio de paradigma y, en gran parte, es gracias a la llegada de las e-bikes”, explica Jaume Marcó, propietario de la tienda E!bikes Area de Palafrugell.

La bicicleta eléctrica abre un abanico de posibilidades a los ya practicantes, pero también anima a aquellas personas que, hasta el momento, no se habían atrevido o habían abandonado.

Es una muy buena opción para personas que se quieren iniciar a hacer una actividad física, puesto que el esfuerzo que requiere lo elige el usuario y la iniciación es mucho más progresiva, agradable y, por lo tanto, motivadora. Por otro lado, “abre un abanico de posibilidades enorme para aquellos ciclistas que, por la causa que sea, han perdido facultades o la forma física por lesión, enfermedad o vejez y sobre una bicicleta convencional –o muscular, como también se denomina– no podrían seguir su grupo o tendrían que restringir mucho las salidas; el uso de una e-bike les permite continuar disfrutando de este deporte”, explica Amand Redondo, licenciado en actividad física y deporte y con una larga experiencia en el sector. “Evita abandonos y desmotivación, cosa muy importante para tener a una población activa”, confirma la Amand.

“Desde los años 90 que practico bicicleta de montaña, pero alrededor del 2017 sufrí unos dolores importantes en la espalda que me limitaron mucho su práctica. Mi marido me regaló una e-bike y en aquel momento no me gustó nada, pensé que me había hecho mayor irreversiblemente, pero con los años me he dado cuenta de que las posibilidades son múltiples y que encima de una bicicleta eléctrica puedes hacer tanto o más esfuerzo que en una de muscular. Lo bueno es que puedes regular este esfuerzo dependiendoe de tu estado en cada momento”, explica Assumpta Casellas, una persona muy activa que ha practicado deportes de montaña durante toda su vida. “Mucha gente que se pensaba que no podía hacer actividad física ahora la hace gracias a las e-bikes. Personas, sobre todo de avanzada edad, que estaban en casa apalancadas en el sofá ahora cogen la bicicleta y se lo pasan muy bien”, afirma Jaume Marcó.

En nuestro territorio tenemos una concepción de la bicicleta –si nos centramos en la bicicleta eléctrica– muy encuadrada en la práctica deportiva pura y dura: bicicleta de montaña para hacer excursiones, practicar enduro, descenso y BTT, o la bicicleta de carretera para sumar kilómetros. Pero también hay que destacar el papel de las bicis eléctricas en la nueva movilidad, muy extendida y arraigada en la mayoría de países de Europa, pero poco asumida en las calles de nuestras principales ciudades. “Actualmente, el 70% o 80% de las e-bikes en España son de montaña, pero el sector tiene que evolucionar hacia las e-bikes de trekking, de ciudad”, explica Jaume Marcó, que continúa: “Esto lo vemos mucho en el perfil del alquilador que tenemos en la tienda. Tenemos una demanda importante de bici de trekking por parte de los clientes extranjeros; en cambio, el alquilador nacional, para hacer exactamente las mismas excursiones, pide bicicletas de montaña”.

Sílvia Casorrán, experta en movilidad, detallaba en un encuentro del sector de la bicicleta organizada por la AMBE que “en este aspecto las administraciones públicas todavía tienen mucho trabajo por hacer tanto en la adaptación de las infraestructuras como en la educación viaria”. Pero, durante el mismo encuentro, Ruth Lamas, coordinadora técnica de la Red de Ciudades por la Bicicleta, daba un mensaje alentador, puesto que se está observando un cambio importante en este sentido: “Un estudio hecho en 2020 concluye que la bicicleta captó 700.000 usuarios nuevos en toda España y también se observó una disminución de la brecha de género en su uso, con un incremento superior en mujeres que en hombres”.

Finalmente, hay que destacar también la irrupción de las bicis eléctricas en el mundo competitivo, sobre todo en competiciones de enduro, en que su práctica está muy extendida. “En competiciones, ahora ya somos aproximadamente un 25% de los bikers de enduro que competimos en bici eléctrica”, comenta Gerard Pintó, biker amateur con una larga trayectoria en la competición de enduro y que el 2021 se cambió a la bici eléctrica. “Después de ocho temporadas compitiendo en bici muscular, a pesar de que este concepto lo encuentro poco acertado, puesto que con una de eléctrica puedes hacer tanto o más esfuerzo que con una bici convencional, tenía ganas de hacer un cambio y buscar nuevas experiencias”, concluye Gerard.

Un rasgo común que destacan los practicantes que han hecho el cambio de una bicicleta a la otra es el hecho de que con la bici eléctrica siempre se puede hacer más: más kilómetros, más desnivel, excursiones más largas y disfrutarlas más. “Últimamente, me han vuelto los problemas de espalda y con la bicicleta convencional habría tenido que quedarme en casa. La bici eléctrica me permite continuar disfrutando del deporte, de las salidas y del grupo”, afirma contenta Assumpta Casellas.

Pros y contras

Es evidente que quedan algunos aspectos para mejorar y evolucionar también en este sector: “Para mí los precios todavía son un poco elevados –explica Gerard Pintó–, y también necesitan evolucionar las baterías, puesto que dependes de su duración y siempre estás supeditado a ellas”. Amand Redondo, que está más en contacto con la comunidad ciclista más deportiva, destaca riendo que “algunos puristas de la bicicleta se quejan de que tendría que haber dos categorías en la conocida aplicación de Strava –una aplicación enfocada a la actividad física en el medio natural en que los usuarios comparten sus rutas, los tiempos, los kilómetros, y en que hay también una alta competitividad entre ellos–, puesto que los practicantes de e-bike destrozan algunos de los récords que se han establecido en bici convencional y cuesta de valorar”.

Pero, dejando de lado estas puntualizaciones, pocos aspectos negativos encuentran, se hable con quien se hable: tenderos, nuevos usuarios, usuarios que han hecho el cambio, competidores, especialistas de la actividad física o especialistas del sector y de la movilidad. La bicicleta eléctrica ha llegado para quedarse y extenderse, abrir un nuevo abanico de posibilidades y ofrecer a los nuevos usuarios una nueva práctica deportiva muy necesaria en una sociedad, en general, poco activa.

“Un aspecto a tener en cuenta que no es nada despreciable es la posibilidad que ofrecen estas bicicletas a las personas que sin este medio tendrían que abandonar el grupo de ciclistas y amigos con quienes tradicionalmente han salido en bicicleta y perderían este contacto social”, afirma Amand Redondo, que da un valor socializador muy importante e imprescindible a la actividad física.

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