América Latina

Una flotilla humanitaria se dirigirá hacia Cuba, estrangulada por el asedio de EEUU

La ONU recuerda que las medidas impuestas por Washington en La Habana violan el derecho internacional

Un vendedor de helados en bicicleta y varias personas sentadas frente al mar en La Habana, Cuba.
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BarcelonaCuba vive más estrangulada todos los días que pasa. Si la situación del país ya era crítica, en el último mes Washington ha incrementado aún más las sanciones que lleva aplicando desde hace décadas sobre la isla caribeña, cortando las entregas de petróleo de Venezuela en La Habana y amenazando con imponer aranceles a los países que suministren crudo al castrismo.

Las medidas impulsadas por la Casa Blanca violan el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas, tal y como expresó la ONU el pasado viernes, y provocan una "asfixia económica" en el país latinoamericano, en palabras del presidente cubano Miguel Díaz-Canel. Sin embargo, son pocos los países que han denunciado el ahogamiento de EEUU en Cuba, y menos los que se han movido para auxiliarle.

En este contexto, siguiendo el ejemplo de la Flotilla de Gaza, varias entidades y organizaciones sociales y sindicales de todo el mundo han presentado una nueva flotilla humanitaria, esta vez con destino a La Habana. Por el momento, se saben pocos detalles sobre cómo será la misión humanitaria latinoamericana. Bajo el nombre de Nuestra América, la organización ha explicado que las embarcaciones navegarán por el Caribe durante el próximo mes y que llevarán comida, medicinas y suministros esenciales a la isla.

Este domingo, las diversas entidades que forman parte de la iniciativa han organizado una primera asamblea para decidir algunas cuestiones preliminares. El nombre de la expedición no es casual: es el mismo que el de un famoso ensayo del escritor cubano José Martí que a finales del siglo XIX denunciaba el imperialismo de EE.UU.

En este caso, la iniciativa está coordinada por la Internacional Progresista, una alianza de fuerzas de izquierdas de todo el mundo en la que forman parte, entre otros activistas, escritores y políticos, Jeremy Corbyn, exlíder del Partido Laborista británico; Alberto Garzón, ex ministro de Consumo español; Gerardo Pisarello, diputado de Comunes en el Congreso; Karol Cariola, expresidenta del parlamento de Chile, y Yanis Varoufakis, ex ministro de Economía de Grecia.

Desde la organización ya han admitido que, como en el caso de Gaza, la cantidad de material humanitario que llevarán a la isla caribeña no será, ni mucho menos, suficiente. Pero tampoco es el objetivo de la iniciativa. Lo que pretenden los organizadores es poner sobre la mesa las consecuencias del bloqueo de EE.UU. y hacer que los estados tomen la iniciativa y envíen todo el material humanitario que necesita Cuba.

Recortes y mano tendida

Ahora mismo, la situación en la isla es crítica. La población se ha acostumbrado a cortes de luz constantes y en convivir con una escasez de alimentos que a medida que pasan las semanas se va agravando. El presidente Miguel Díaz-Canel ha anunciado un plan de recortes para contener la situación mientras tiende la mano a Trump. "Hay muchas cosas en las que podemos trabajar juntos [con EEUU], sin prejuicios", expuso Díaz-Canel a principios de mes en un discurso televisado en el que instaba a Washington a "construir una relación entre vecinos, civilizada".

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en una marcha ante la embajada de EEUU para protestar contra el secuestro de Nicolás Maduro, el pasado 16 de enero en La Habana.

Uno de los más duros golpes que está afrontando el castrismo es el veto que la Casa Blanca ha impuesto al comercio de petróleo con la isla. Tras la agresión a Venezuela, EEUU ha dejado de enviar crudo de Caracas a La Habana, por lo que ha cortado la entrada de una materia prima fundamental para el país caribeño. Trump se muestra convencido de que la falta de petróleo en la isla será la estocada final que derribará el castrismo. Por ahora, a raíz de este movimiento, Cuba se ha quedado sin combustible para aviones y ve amenazada a una de sus pocas fuentes de ingresos: el turismo.

Para intentar mitigar las consecuencias de una bajada del número de visitantes y, a la vez, favorecer la llegada de ayuda humanitaria, México ha abierto la puerta a hacer de puente aéreo con Cuba. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, lo supeditó el viernes a una petición de La Habana, pero aseguró que las aerolíneas pueden hacer escala en México para recargar queroseno y, así, aterrizar y despegar hacia Cuba sin problemas. También México ha apuntado en los últimos días que está haciendo "todas las gestiones" para reanudar el envío de petróleo a la isla. Estados Unidos, además de poner fin al envío de petróleo venezolano, ha amenazado con aranceles a los países que envíen crudo a Cuba.

Escasa respuesta internacional

El país caribeño llega a esta situación sometido a sanciones que la Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha recordado que violan el derecho internacional y los derechos humanos. "Afectan a los más vulnerables, no son efectivas y no cumplen con la Carta de Naciones Unidas ni con el derecho internacional, porque las sanciones deben ser impuestas por el Consejo de Seguridad, y no por un país", expresó el viernes la portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Marta Hurtado.

A pesar de la gravedad de la situación, en un contexto de amenaza de EEUU a cualquiera que desafíe su preeminencia en el continente, los aliados tradicionales de Cuba y los países con gobiernos de izquierdas mantienen un perfil bajo a la hora de condenar las acciones de Washington. Tanto Rusia como China han prometido ayudar materialmente al país, pero lo han hecho con la boca pequeña y aún sin concreciones.

Uno de los barcos que ha enviado México con ayuda humanitaria entrando en la bahía de La Habana el 12 de febrero.

En América Latina, después de que la Casa Blanca haya demostrado en Venezuela –con el secuestro de Maduro– lo que es capaz de hacer, los gobiernos de izquierdas que podrían apoyar a Cuba también lo miran con cautela. Colombia ha rebajado la tensión con EEUU después de un año de choques constantes entre Gustavo Petro y Donald Trump. Brasil y Uruguay de momento tampoco han hecho movimientos destacados, y es sólo México quien ha enviado material humanitario extraordinario a la isla caribeña, ha alzado mínimamente la voz y ha abierto la puerta a medidas, más allá de las humanitarias, que puedan aliviar la situación.

Y en cuanto a Europa, que este fin de semana respiraba un poco más tranquila al ver que no ha perdido del todo EEUU como socio, calcula cada movimiento que hace y evita entrar en conflicto con Washington siempre que pueda permitírselo.

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