Elecciones francesas

La Francia que quiere la extrema derecha: ayudas sociales sólo para los franceses y sin sanidad pública para los inmigrantes

El número dos de Le Pen, Jordan Bardella, ya se ve primer ministro: "Estamos preparados para gobernar"

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Marine Le Pen y Jordan Bardella, líderes de Reagrupament Nacional.

ParísLa escenografía no era de mitin electoral ni de rueda de prensa de partido. El número dos de la extrema derecha de Le Pen, Jordan Bardella, posible nuevo primer ministro si Reagrupament Nacional (RN) gana las elecciones legislativas, ha presentado ante la prensa este lunes su programa electoral en un escenario que recordaba inevitablemente el de las ruedas de prensa de los miembros del gobierno. Atril y pared del fondo con tonos muy claros, bandera francesa detrás –no estaba la europea, como es habitual– y sin logo de partido. El mensaje estaba claro: Bardella ya se ve primer ministro. "Estamos preparados para gobernar", proclamó.

Por primera vez en la historia, el partido de Marine Le Pen se ve gobernando Francia a partir del 8 de julio. Si los sondeos no se equivocan, RN será el partido mayoritario en la Asamblea Nacional después de las elecciones legislativas. Y eso implica que, a menos que exista una mayoría alternativa o que RN renuncie, el nuevo primer ministro será Bardella.

Tener el poder tan al alcance ha hecho que el partido, en plena campaña electoral, deje aparcadas algunas de sus propuestas históricas más radicales y difíciles de aplicar –como el regreso a Francia de competencias comunitarias– y presente un programa electoral menos rupturista de lo que cabría esperar teniendo en cuenta las ideas que suele defender Le Pen.

Sin embargo, la extrema derecha no afloja en sus propuestas para frenar la inmigración ni en sus ideas de corte populista, como la bajada de impuestos. "La carencia de control de la inmigración durante décadas ha hecho que la asimilación de los extranjeros presentes en territorio nacional sea imposible", afirma el programa electoral. El partido de extrema derecha reconoce que para poner en marcha el grueso de sus propuestas sobre la inmigración es necesaria una reforma constitucional –que necesitaría el apoyo de una mayoría muy amplia del Parlamento francés–. Pero, "mientras esperamos la reforma -explica RN- pondremos en marcha medidas para restringir y controlar la inmigración ilegal pero también la legal".

Schengen sólo para europeos

Entre las propuestas inmediatas destaca "reservar" a los ciudadanos con pasaporte europeo la aplicación del acuerdo Schengen, gracias al cual se suprimieron las fronteras internas en la Unión Europea. Es decir, que las personas con pasaporte extracomunitario no puedan moverse libremente entre países europeos. Bardella no ha explicado cómo se pondría en marcha una medida que, en la práctica, implicaría restablecer controles fronterizos permanentemente y necesitaría una reforma y un acuerdo europeos.

Reagrupament Nacional también quiere poner en marcha lo que se conoce como "prioridad nacional", que significa que los ciudadanos franceses tengan prioridad a la hora de acceder a un puesto de trabajo, obtener ayudas públicas y acceso a pisos de protección oficial, entre otros. De hecho, Bardella propone "reservar las ayudas sociales a los franceses" y que sólo los extranjeros que lleven al menos cinco años en Francia tengan acceso a ayudas de urgencia, como el llamado RSA, una suerte de ingreso mínimo vital. Estas propuestas chocan frontalmente con la Constitución francesa y el valor republicano "de igualdad".

Sin derecho a nacionalidad

La extrema derecha también quiere eliminar el acceso a la sanidad para los extranjeros que se encuentran en situación irregular y limitarla a las urgencias y embarazos, y eliminar el derecho de obtener la nacionalidad francesa que tienen los niños nacidos en Francia de padres extranjeros –cuando cumplen 18 años si residen en el país oa partir de los 13 si hacen la demanda administrativa. También promete facilitar y agilizar las expulsiones de extranjeros que hayan cometido un delito.

Con todo, Bardella ha reiterado este lunes que no quiere ser "un colaborador" del presidente Macron y sólo será primer ministro si RN obtiene la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. "Quiero el poder para ejercerlo. Y para ejercerlo, necesito la mayoría absoluta", se ha justificado. En caso de que la extrema derecha no consiga la mayoría absoluta pero se convierte en la primera fuerza parlamentaria, hoy por hoy es una incógnita saber de qué formación será el primer ministro si Reagrupament renuncia y no existe ninguna mayoría alternativa clara. Sería una situación excepcional que podría llevar a un bloqueo político.

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