El plan de Israel para la deportación "voluntaria" de palestinos

Palestinos vuelven al norte de la Franja de Gaza tras la retirada de las tropas israelíes del corredor de Netzarim a principios de febrero.
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BarcelonaEsta semana el ejército israelí ha dicho que ha creado una unidad especial que se encargará de preparar la deportación de los palestinos de la Franja de Gaza. El ejército dice que sólo desterrará a quienes quieran marcharse de la Franja "voluntariamente". No está claro a cuánta gente afectará en el futuro más inmediato. Los militares comandarán una unidad más amplia, interministerial, que abrirá las fronteras a los palestinos que quieran marcharse y dejar atrás el paisaje dantesco de la Franja. Los palestinos de Gaza pasarán por Israel, pero abandonarán de inmediato ese país con un destino que de momento es desconocido. Según el ejército, se está negociando con un tercer país, cuyo nombre no se ha desvelado, para que acoja a los expatriados.

Los israelíes presentan la deportación como una brillante iniciativa de Donald Trump, pero la idea ha estado circulando por Israel desde hace décadas. Numerosos líderes, especialmente de la extrema derecha, pero no sólo la ultraderecha, han sopesado esta idea en distintos momentos de la historia reciente. De hecho, Israel ya la aplicó metódicamente durante el establecimiento del estado judío en 1948. Es una oportunidad que no se había presentado tan claramente desde hace casi ocho décadas y ahora está respaldada por el presidente estadounidense. Es muy difícil que Benjamin Netanyahu desaproveche semejante oportunidad para vaciar la Franja, aunque sólo sea parcialmente.

Los mapas que publican los ministerios israelíes –y los medios de comunicación hebreos en general– llevan muchos años incorporando Gaza a Israel. Gran parte de los mapas ni siquiera diferencian de Israel los territorios ocupados de Cisjordania y hacen lo mismo con la parte del Golán ocupado en Siria en la guerra de 1967.

Probablemente veremos que el gobierno de Netanyahu ayuda a persuadir a los palestinos para marcharse. Dispone de muchos recursos para ello. Haciendo la vida aún más difícil en la población palestina, ésta encontrará incentivos para marcharse "voluntariamente", al menos una parte de los habitantes.

Hacerles la vida imposible como método de persuasión

Netanyahu está limitando la entrada de material para reconstruir la destrucción general de la Franja, una actitud que también ayuda a los palestinos a considerar marcharse. Hamás dice que lacuerdo de alto el fuego al que llegó con Israel En enero no se está cumpliendo. Según este acuerdo, dice el grupo palestino, Israel se comprometió a permitir la entrada de 200.000 tiendas de campaña y de 60.000 caravanas prefabricadas para albergar a la población, pero apenas está dejando entrar una pequeña fracción de ese material. Este viernes han entrado las primeras 12 casas prefabricadas, según ha informado Hamás.

Tampoco está dejando entrar la maquinaria que se pactó. Esto significa que cientos de miles de civiles palestinos no tienen dónde pernoctar, dónde cocinar, dónde beber agua potable. Todas las infraestructuras de la Franja han sido destruidas deliberadamente, y no se podrán restaurar rápidamente, especialmente si Israel no permite la entrada de material, como está ocurriendo.

Israel confía en que haciendo la vida imposible a todo el mundo conseguirá que una parte significativa de la población, 2,3 millones de civiles, se vaya. Una vez que haya salido "voluntariamente", ningún palestino tendrá ocasión de regresar a Gaza. Es una manera de continuar una guerra que nunca ha terminado. En esta línea, Netanyahu ha recordado en varias ocasiones, también esta semana, que él no da la guerra por terminada, y no hay que olvidar que cuenta con el apoyo del presidente Trump.

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