La sombra de 'The office' entra en la redacción de un diario
Los nostálgicos de The office tienen ahora un sucedáneo en la plataforma Sky Showtime con una serie creada por uno de sus autores, Greg Daniels. No tiene la genialidad ni la acidez de la ficción primigenia, pero sí que recupera la estrategia narrativa del falso documental para retratar un ambiente laboral marcado por la decadencia y la lucha por la supervivencia. The papel sitúa la acción en la redacción de un diario local en profundo declive en la ciudad de Toledo, en Ohio. El protagonista es Ned Sampson, que llega al Toledo Truth Teller por ser su nuevo director. Aterriza gracias al enchufe familiar y como premio por haber excelido como jefe de ventas de papel de inodoro en la empresa matriz. Un guiño descarado a la industria mediática estadounidense, donde el negocio de la prensa ha quedado absorbido por grandes grupos corporativos que tanto fabrican papel higiénico como noticias. Ambas empresas convivirán compartiendo espacio y parte de la plantilla. Más allá de la comedia, la serie se inscribe, por tanto, en el contexto real de la crisis del periodismo local en Estados Unidos, con la pérdida de peso social, la reducción drástica de plantillas y la dependencia absoluta del contenido más anodino de las agencias. Ned, un idealista apasionado por el periodismo, quiere reflotar el diario volviendo al oficio más clásico: la edición de papel y los reporteros callejeros en busca de la noticia. El protagonista intentará motivar a un grupo de oficinistas desencantados que hasta ahora sobreviven arrastrando en la web informaciones virales inútiles que seleccionan con el único criterio de la longitud de la pieza. La redacción del Toledo Truth Teller ofrece un abanico de personajes estereotipados y poco calificados, con constantes tensiones internas que inevitablemente nos remite al espíritu de The office, aunque el tono y los tipos de conflictos son muy distintos. En cierto modo, en The papel es como si la amargura de The office se hubiera diluido con la condescendencia y la ternura de la redacción del diario local de la serie After life de Ricky Gervais, que aquí también participa como productor. Ned Sampson tendrá que lidiar con la rivalidad de la antigua editora, una exconcursante italiana de un reality show, un gestor más preocupado por los beneficios personales que por las cifras del diario y unos redactores voluntariosos incapaces de darse cuenta de que las llamas del edificio de al lado son una noticia importante.
La careta de la serie es entrañable. A través de imágenes vintage, nos recuerda con ironía donde ha terminado el periodismo tradicional: papel de periódico para envolver bocadillos, absorber pichus de gato, limpiar cristales y proteger el suelo recién fregado. Sin embargo, la música nos activa la nostalgia televisiva por las series de los noventa. The papel no pretende hacer ninguna reflexión profunda ni compleja sobre el periodismo, pero sí hace un retrato hiperbólico del oficio actual y sus miserias para reírse de la actualidad que nos ha tocado vivir.