Amor y odio a los Oscar: las historias familiares más sorprendentes de los nominados
Hagamos un repaso a las conexiones familiares de los actores y actrices que tienen posibilidades de llevarse un galardón


Un ay en el corazón es lo que experimentamos todos los fanáticos de las galas de los Oscar cuando el año 2010 la Academia decidió homenajear el talento del director John Hughes y la huella generacional que dejó en millones de espectadores de filmes como Todo en un día, El club de los cinco y Solo en casa. El protagonista de esta última, Macaulay Culkin, compareció sobre el escenario para recordar lo importante que fue Hughes en su desafortunada carrera. Será todo un choque ver este año a su hermano Kieran –es uno de los galardones cantados de la noche– recoger el premio a actor de reparto por En Real Pain.
Veintisiete años hace que la actriz brasileña Fernanda Montenegro estuvo nominada, por sorpresa y con todo merecimiento, al Oscar a la mejor actriz por el filme Estación central de Brasil, de Walter Salles. Es emocionante ver que, este año y también dirigida por Salles, es su hija Fernanda Torres quien opta a la estatuilla por su papel de la esposa de un opositor en la dictadura brasileña de los años setenta, en el filme Aún estoy aquí. Ambas, madre e hija, interpretan el mismo papel con veinte años de diferencia.
Nunca había sido candidata al Oscar y este año le ha llegado el turno por un papel, la monja discreta pero argumentalmente decisiva de Cónclave, que no supera los diez minutos en pantalla. Hace ilusión que, al fin, Isabella Rossellini opte a un galardón que su madre, la gran Ingrid Bergman, ganó en tres ocasiones. Como mejor actriz por Lámpara de gas y Anastasia y mejor actriz de reparto por Asesinato en Orient Express. ¡Ah! Y, al igual que hoy su hija, ella también recibió una nominación por ponerse el hábito de monja. Fue por Las campanas de Santa Maria.
Uno de los fenómenos del año cinematográfico ha sido sin duda La sustancia. Y Demi Moore nos regala una creación impresionante. Arriesgada, casi suicida, una entrega al abismo más absoluto. Por primera vez podría llevarse a casa un premio por el que nunca ha sido candidata. Tampoco lo fue nunca su exmarido, Bruce Willis, hoy retirado del cine a causa de una cruel enfermedad degenerativa. Ambos han mantenido a lo largo de los años una bonita relación de amistad y complicidad, de agradecimiento y confort mutuo por los años vividos juntos. Si Moore gana, no será raro si Willis comparece en su discurso.
No hay en este último capítulo relación familiar alguna, pero sí algo intangible y fascinante relacionado con el paso del tiempo. Adrien Brody ganó en el 2003 el Oscar al mejor actor para El pianista, de Roman Polanski. Interpreta al músico polaco que sobrevive en el gueto de Varsovia y consigue esquivar la brutal persecución de los nazis. Es emocionante, casi un capricho del tiempo, que más de veinte años después, tenga muchos números para repetir galardón en la piel del arquitecto húngaro que huye del Holocausto.
Otras conexiones clásicas de los premios más importantes del mundo del cine
Cuando hace dos años Jamie Lee Curtis ganó el Oscar por su rocambolesco papel en Todo a la vez y en todas partes, no pudo evitar emocionarse al recordar a sus padres, los inolvidables Tony Curtis y Janet Leigh, estrellas del Hollywood dorado de los años cincuenta y sesenta, a quienes los Oscar ignoraron completamente. A lo largo de su amplísima carrera, recibieron tan sólo una tristísima nominación cada uno. Una situación similar se produjo cuando en 1996, Kirk Douglas recibió de manos de Steven Spielberg un Oscar honorífico por su alucinante carrera de actor durante la que sólo fue candidato al galardón en tres ocasiones y nunca le ganó. Desde la platea, le aplaudía emocionado su hijo Michael, que ya tenía dos Oscar en las baldas de su casa. Uno como productor deAlguien voló sobre el nido del cuco y uno como actor por Wall Street.
La otra cara de la moneda podría ser la que vivió Angelina Jolie, que vio reconocida muy pronto su trabajo con un Oscar. Tenía sólo veinticinco años cuando triunfó por su papel en Inocencia interrumpida. Jon Voight, su padre, lo había conseguido en los cuarenta, con su herido de guerra veterano de Vietnam en El regreso. Cuando Liza Minnelli recogió el Oscar a la mejor actriz por Cabaret, un escalofrío recorrió el alma de los cinéfilos de todo el mundo. Su santa madre, Judy Garland –que había fallecido prematuramente cuatro años antes– fue una de las mejores actrices de los años cuarenta y cincuenta. Se considera uno de los "robos" más flagrantes de toda la historia de los Oscar el no-premio en Garland por su memorable papel en Ha nacido una estrella.
La historia de amor y odio de Paul Newman con los Oscar se convirtió en mítica. Seis nominaciones entre 1959 y 1982. Todas infructuosas. La última decepción, por su memorable creación en Veredicto final, le hizo enfurecer. Y la Academia de Hollywood le concedió tres años después un oscar honorífico, que no recogió porque estaba rodando El color del dinero, el filme que al año siguiente le proporcionó su primer Oscar "oficial". Su esposa, Joanne Woodward –aún, por cierto, en este mundo a los 95 años– había recibido muy joven el galardón como mejor actriz por Las tres caras de Eva. Tenía tan sólo veintisiete años. Contrastes interesantes.
Es curioso saber que una de las historias de enemistad más galdosas jamás generadas por los Oscars la protagonizaron dos hermanas: Joan Fontaine y Olivia de Havilland. La rivalidad las acompañó desde pequeñas, ambas se convirtieron casi a la vez en estrellas de Hollywood, pero fue Juan quien se adelantó cuando ganó el Oscar por Sospecha en 1941. Olivia no lo supo encajar bien, pero se resarció llevando dos galardones tan sólo separados por dos años, entre 1947 y 1949, pero Vida íntima de Julia Norris y La heredera. Ambas compitieron, con tesón, hasta el fin de sus días. Juan murió en el 2013 a los 96 años, pero esta carrera la ganó Olivia, que dejó este mundo el 26 de julio de 2020. 104 años la contemplaban. Hagamos un repaso a los actores y actrices que tienen posibilidades este año y conexiones familiares curiosas.