
¡Mira, este fin de semana ya vuelve a ser Carnaval! Habrá rúas y concursos de disfraces, y música a todo volumen. ¡Ya tenemos a punto el entarimado al final de la avenida principal de Platja d'Aro para el desfile, y luces en las calles, y han plantado unas máscaras gigantes de Carnaval un poco siniestras en las rotondas!
¿Siniestros? ¿Por qué? Porque pasan grupos de ciclistas extranjeros y yo pienso: quizás no son ciclistas, sino una plaga de jabalíes que han bajado de Ardenya y circulan en orden por las calles, disfrazados con casco y jersey de colores. O aquel municipal en la puerta de la escuela, ¿podría ser en realidad un pederasta? La peluca de aquella mujer, ¿es de verdad o es falsa?
¡Mira ese otro, vestido de Donald Trump! Un momento, que se quita la máscara, y ¿quién está debajo? ¿Joe Biden? Pero no puede ser, un presidente americano aquí, al descubierto. ¡Será otra máscara! ¿Y esta comparsa que coreografía el saludo nazi? ¡Qué mal gusto, qué terror! ¡Qué desastre para una cultura! ¡Pero si son antifascistas disfrazados, antipopulistas y expertos en dar soluciones complicadas a problemas sencillos! ¿Y ese tonto con una sierra eléctrica? ¿Es una sierra de verdad o es de plástico? En todo caso, ¡qué mal ejemplo! ¿Qué debe representar? Va en una comparsa llamada la Gran Preocupación por la Lengua Catalana. ¡Mira cómo ríen y bailan, con barretina todos! ¡Ay no, no son barretinas, son lenguas! Y aquel del medio, ¿no es Rufián? ¡No, que es un disfraz!
Este fin de semana harán el desfile. Habrá carrozas llenas de luces que desfilarán lentamente, con altavoces estridentes, ocupando las calles, con bailes coordinados y echándonos confeti; habrá la comparsa Fake News, tan alegre, con los disfraces vistosos, ¡saltando y moviendo el culo! ¡Seguro que ganan algún premio! No puedo evitarlo, tengo una flaca por las carrozas políticas, como este remolque con un gran "Lo volveremos a hacer", una comparsa divertidísima llena de gente con barba postiza y vestida con lentejuelas rojas y una cruz blanca en la espalda -la bandera suiza? ¿Cómo es?-, y aquel tractor que arrastra una Mesa de Diálogo de oro macizo, o esta otra con una Financiación Singular escrita con bombillas intermitentes que deslumbran, o la de la Cuestión de Confianza, o ese otro remolque con una reproducción en cartón piedra de los edificios de la Generalitat y el Parlamento…
¡Qué festival barroco, el Carnaval catalán! ¡Qué fiesta popular y participativa! Me gusta tanto que, desde el disfraz de este mismo mi artículo, pido solemnemente que se le declare de una vez día nacional.