"El agente secreto", película nominada a los Óscars
22/02/2026
Periodista
2 min

Ahora ha hecho un año que murió la Victoria Molins, Viqui para los amigos, monja teresiana, una mujer de carácter resuelto y alegre, capital en la creación del hospital de campaña de la parroquia de Santa Anna, en Barcelona. La misa de 12 que ayer la recordó fue uno de esos actos sencillos y cargados de verdad de los que se sale repuesto. Juntarse con personas de buena voluntad y compartir preocupaciones y esperanzas es balsámico para el ánimo y restaurador de fuerzas para no lanzar el sombrero al fuego, tal y como está el mundo, con tanta gente que sufre y tantas malanimas que hacen sufrir.

Mientras tanto, de Brasil llega El agente secreto, nominada al Oscar a la mejor película, que habla de una violencia que conocemos bien en Cataluña, la de la coerción, persecución, amenaza, muerte civil y, finalmente, muerte real, de las dictaduras militares y de las resistencias de la oligarquía a la democracia ya la mejora de las condiciones sociales de la gente aplastada por el sistema.

Salimos de ese túnel pero estamos entrando en otro. Ahora, esta violencia ya no es de bandas parapoliciales, sino que se está ejerciendo a escala global contra todos nosotros. A algunos les está tocando muy de cerca ya nosotros un poco más de lejos, de momento. Es una violencia contra la humanidad, explicada, eso sí, como una "redefinición de las reglas de juego" o "cambio de orden mundial", en la que la alternancia democrática de gobiernos, el respeto al estado de derecho ya los derechos humanos son un estorbo prescindible y ahora resulta que hay que rearmarse con el dinero que deberíamos destinar a la cultura.

La historia nos enseña que la violencia tiene fuerza para atropellarlo todo, pero sabemos por la vida que no puede matarlo todo, porque todavía son mayoría los que distinguen el bien del mal. Y hacen el bien.

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